Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

...estaba el mundo loco, veía tus maletas, volvía la mirada hacia atrás, pensaba, mugía, berreaba, me sentía un toro solo al que el invierno le llegó; quería ver tus ojos, sí, eso quería, en esas laderas áridas, en las que la hierba se ha vuelto mortecina y por las que los vientos pasan una vez y otra, inclementes; oh, si yo te viera, si te viera, con la sonrisa dibujada en tus ojos y tus labios prestos a saludar; si fuera febrero de cualquier año anterior a la debacle, si fuera por una calle asfaltada, si fuera en la ciudad que nos vio nacer, si fuera, ¿por qué no? por un camino de tierra casi, casi a orillas del mar...

...si fuera cualquier agosto posterior a la debacle ( me había quedado dormido... la tarde bochornosa, el perro en el jardín, el final del pueblo), verte entonces, tras tantos años, al final de mi camino, cuando tanto importa todo porque ya no importa, cuando he descubierto la parte de mi que los demás no pudieron ver y lo he aceptado y espero que llegue el invierno para sentir, justo al inicio, la tremenda nostalgia de lo que nunca fue; si fuera entonces el rencuentro bajo una acacia -que es el árbol favorito de las jirafas-, la sombra se proyecta sobre el manto del mundo, se escucha el canto postrero del último Kaua'i ò ò, las manos se extienden y parecen burlarse del momento, suena una vieja canción de un trovero cubano...

...la noche avanzaba. 
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 19/12/2023 a las 17:15 | Comentarios {2}



Vuelo y me contengo. Siento por la tarde la convulsión. Devengo Subo. Queja. ¿Hará o no hará? ¿Cuándo? He de decirte que mi alma se deshace cada día un poco más. No cejes. Sigue a la tuyo. El viento me volvió loco. También que no cogiera la pelota, que la dejara en cualquier sitio. Yo sabía que no era él quien me enfadaba. Yo sabía. Por las nubes. Por las caídas. Por la hierba que las vacas se comen. No vuelvas nunca. Vuelve. Vuelve. No vuelvas nunca. Vuelve. Que me muero. No vuelvas. Que me muero. De edad tan avanzada. Suelto al final del rosario. Esas cuentas que no salen. Ese mirar hacia el Infierno y no encontrar más que guijarros, incertidumbre y ni rastro de azufre, ni rastro de amarillo, ni rastro de tu rastro. La fruta en el suelo. Las flores marchitas. El martillo pilón del invierno. Lo pardo de la montaña. La mente urbana en una estancia rural. Subo. Apoyo. Hago los ejercicios. Voy sintiendo el suave desfallecimiento, casi romántico, del diabético. Nervios de seda. Sangre sin dulzor. Y lo haré. ¿Lo haré? Vuelva la espera. No pierdo los nervios. Vuelve. No vuelvas. Que tu abrazo. Que tu mirada. Que la estela turquesa de un océano. ¿Sabes que la travesía de cualquier canoa que haya surcado las aguas de cualquier mar sigue estando? Mi mano sigue estando. Mi cuidado sigue estando. Aquellas noches de tu infancia siguen estando. Podría recuperarlas. Hacerlas mías de nuevo. Tus ojazos  que se van cerrando. Mi mano cogiendo la tuya. Mi espera. Mi vuelta. La roca blanca. Los bosques de Irlanda. Acompañar a John Falstaff hasta Windsor. Quisiera... el frío... mostrarte. Vuelve. No vuelvas. ¿Vuelves? ¿No vuelvas? Diciembre. La meseta castellana.
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/12/2023 a las 13:48 | Comentarios {0}



[...] emocionalmente, se decía al volver en la noche de un paseo durante el cual el frío se le había metido hasta los huesos [...] por eso podría aunque no me creías, aunque seáis mis semejantes y nunca me hayáis creído [...] esa escuela [...] luego vinieron unos años de gran estupidez, sí, lo sabe y yo lo sé (una noche me lo contó. No le importaba la verdad), era casi consciente [...] sobreviene un enfado que no acaba de explicarse [...] se aleja de sí, no, no puede decirles, no sabría, no hizo los suficientes méritos para que su voz tuviera peso [...] los méritos... ¡tenía que ser esdrújula! ¡corta y esdrújula! [...] vinieron años de sequía, vinieron años de asombro, un día descubrió que en efecto lo imposible sólo es lo innombrable [...] quiso consagrarse a una gran empresa, quiso [...] la pena le daba una pena inmensa, la tragedia sobrepasaba la épica, la comedia ponía en sus labios un sonrisa loca [...] por eso, pensaba en voz alta, a veces, por los caminos que recorría, cuando miraba alguna estrella, cuando se detenía para saber a sus espaldas, cuando el amanecer le sorprendía; juraría, pensaba, que esas experiencias eran su mérito para acercarse a la verdad [...] un año más, reflexionaba, e iba al horno  y se decía, Este año lo haré, pondré un besugo y le meteré rodajas de limón en los lomos [...] barruntaba que la mecánica cuántica era el motor de sus actos, de los actos de todos los seres vivos; imprevisibles, inestables, rodeados y llenos de vacío, qubits era, todos éramos qubits [...] la noche entonces, el día de hoy tan decembrino, la espera, el agua, la niebla, la farola, el perro, un hombre en la noche, el sonido apagado de un murciélago, remar [...]
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 08/12/2023 a las 00:03 | Comentarios {0}



[...] sobre ese cometa volaba, sobre la estela de su cola, sobre el fin [...] que volaba y se preguntaba ¿qué es ese aroma de rosa? ¿es el amor? ¿es la conducta? [...] sabía que el mal está ahí y que había sido el anuncio [...] alto, se decía, no quiere volver a la daga ni a los restos tras la batalla [...] disfraz, de nuevo [...] ¿para qué venían esas voces? ¿por qué se había hecho la nieve? ¿cuánto duraría? [...] vuelve sin esfuerzo al ritmo de una danza medieval; podría sentir hasta el olor de un establo; es la mañana; alardea un ave; se santiguan unas beatas; dios no está en la alturas sino que persigue siendo río a una náyade que se olvidó de dormir; podría derivar; podría erguirse hasta llegar a mirar por cima la montaña el cuerno blanquísimo de la luna que crece; fértil; vuelve; espuma y otoño en Pekín; vuelve aire de dulzura; podría comenzar a escribir y no dejarse, no, no dejarse [...] el pasado ha generado el negro [...] disolución en el mar del Norte [...] bancos de peces, saludos antiguos, un retorno a la toga, un frivolidad prehistórica, la danza, Rabelais, el esperma de un centurión la noche justo antes de la derrota y él no lo sabe, y no auguran sus manos que la noche siguiente ya no caerá sobre él y cantos y antorchas y escudos y tiendas de tela y ese clarear rosa del invierno y la esperanza y el alarde [...] sobre ese planeta, a vueltas con la inmensidad, meme de sí, partícula básica de información, 010101000111001010101010010010100010101010101010100101001las muelas, la ciencia, el prefijo pan, la raíz bajo tierra, la chanza, el reverso, la vihuela con su poquito de arpa; cae la paz sobre él como la seda sobre el cuerpo de la mujer roja, hasta la saciedad roja, roja de canto y roja de aire; suenen; oreen; [...] la selva llega tarde [...]
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/11/2023 a las 19:36 | Comentarios {0}



¡Sí, cruel! Aún con las nubes corriendo por la cima de las montañas, sometidas a la presión de la persecución, dignas de ser cazadas, a campo abierto, entre dos ciudades en las que el hormigón hace las veces de la madera y las bocinas son los cantos de las aves que no pueden volar. ¡Sí, cruel! Sabemos que nuestras vidas apenas significan. No queremos significar nada. No queremos abstracciones. Queremos el presente. No mirar atrás. No urdir huellas. Sabemos que no tenéis por qué querernos. Lo sabemos. Lo juramos. Lo sabemos. Aceptad también que nos duela y nos apriete el corazón y nos haga llagas donde termina el alma y empieza el perdón. Huiremos. Desapareceremos. Llegará el invierno de nuestra aventura y nos quedaremos callados, a las puertas, temerosas porque caben en unas mismas entidades emociones opuestas porque cabe la culpa y la pureza, porque a veces se juntan la destreza y la fealdad o suena en lo alto de un promontorio la voz del señor de las moscas con fondo de misa de Haendel. ¡Sí, cruel entonces! ¡Y amadas! Sabemos que la ciudad nos protege. Alguien, en la jornada, nos dio una  dirección, un lugar donde podremos pasar la noche protegidas si es que llegamos a la noche si es que vuestra crueldad  no nos aplasta y somos incapaces de arrastrarnos o carecemos de músculos succionadores o carecemos de dignidad. ¡Cruel! ¡Cruel! ¡Cruel! Naricita de juguete, pedacito de globo, sonrisa nueva, antiguo amor, tan dentro, tan nuestra, tan savia, tan enraizada. ¡Cruel sí y amada! Venga el mes entonces. Ataque. Cerque. Someta por hambre y sed. Asedie hasta dejarnos desamparadas, desnudas en el centro del campo abierto entre dos ciudades. ¡Cruel, sí! Prenda añorada, parpadeo de fuego, más lejos de allí; allí, el último confín, de donde los rayos infrarrojos nunca vuelven.
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 01/11/2023 a las 16:19 | Comentarios {0}


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