¡Qué difíciles son algunos garabatos! La regla de plástico. El superego haciendo cada tanto de las suyas. Las manos vuelan. Alguien parte hoy. Aquella mujer, la de la silla de ruedas, ha conseguido aunar en torno a ella voluntades. ¿Quién anda ahí? Los sonidos de la noche en la soledad del mundo son un aluvión de nieve que cayó por la ladera de alguna gran montaña y del que nadie supo. No quiero morir, se decía. La luz de la lámpara se derramaba sobre la mesa. Era una lámpara de estudio. Los libros dormían inquietos en sus baldas. Tembló la tierra en algún punto mientras el huracán del Pacífico hacía de las suyas corriendo en paralelo con los estados occidentales de un país llamado Méjico. Déjale que te cuenta la historia. El lenguaje genera pensamiento. Diez posibles razones de la tristeza en el pensamiento. George Steiner. Hermoso título. Las manos vuelan. Las ideas se cuecen. Son tantos los frentes. ¿Ante una sentencia injusta no tiene derecho el reo a insultar con todas sus fuerzas al juez? No se está muriendo. Tampoco el otro vio angelitos. Bola de Nieve subido al pedestal de su agudeza tocaba el piano tropical. Beny Moré me llevó a los brazos de una mujer bien brava. Nos follamos en el hotel Palace. Ella, me dijo, se quedó removida y me regaló antes de que me fuera el libro de David Mamet Una profesión de putas. Yo fui puta. Probablemente lo siga siendo. ¿Podrá ser que el tiempo apremia? ¿Es necesario que me prepare una taza de leche con cacao y un trozo de bizcocho industrial? Mis manos se van volviendo bolígrafos de insulina. ¡A por el azúcar! ¡Acaben con los campos de remolacha! ¡Que las calabazas se vuelvan amarillas y quede el pozo seco para siempre! No quieras saber más. El teclado, borracho, se desliza por la mesa. ¡Cómo sonaban antaño las teclas de la máquina de escribir! Aún hoy recuerdo la tarde en la que el mundo salió por la ventana de mi habitación. Ya era un desterrado.
Bello lo oscuro ahora que lo bello no es sólo lo bonito. Yo os exhorto: amad lo oscuro. Tuve la experiencia no hace mucho. Supe de la noche oscura; una noche de la mente (antiguamente llamada alma) y también del cuerpo. Sensaciones de tibieza y paz me acompañaron al sentir lo oscuro en el todo.
¡Amad lo oscuro! os lo ruego. Deteneos cuando la tarde expira el último aliento de luz que da paso a esa azulidad que se va volviendo marina y que a veces, en momentos extraordinarios, puede alcanzar cotas de malva. ¡Amad lo oscuro porque la vida es breve! ¡Amad lo oscuro! ¡Irradiadlo!
Ensayo poético
Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/09/2026 a las 16:50 |Son ya muchos los días extraños como si el calor desde mayo hubiera cocido mi cerebro a fuego lento y en ocasiones también a fuego rápido.
Los desastres parecen sucederse y nunca tuve tan presente el ensayo La doctrina del shock de Naomi Klein como en este verano atroz en el que el fuego y el agua arrasan con la vida en el Mediterráneo occidental.
Nunca como hasta ahora he valorado tanto el silencio. Nunca como hasta ahora he mirado el mundo que se abre ante mi ventana como un pequeño milagro que se ha dado en mi vida. Nunca como hasta ahora tanta melancolía.
Son ya muchos días con las manos heridas; incluso el sueño ha huido y esta madrugada antes de que la aurora despuntara, me he visto sentado en la cama.
La mañana huele a sol y avanza.
Charles, Patricia, Isabel, Jiddu, la noche que se ha puesto caliente y la luna que está llena y quisiera también ella; la luna, el dios-Toro; recorro, Innana, Fuencisla, Eduardo, Manuel, Carlos, Italo, Pietro, Henrik; la duda, mirarse, la nadería que debe de ser en el fondo vivir para miles de millones de individuos, la masa, sus nombres, los nombres de las calles, aquéllos que merecieron el recuerdo en las ciudades María, Luis, Elias, Jezabel, Hortensia, Adela, Beatriz, Santiago, Dollymantel, Usnavy, Abderraman, Javier, manchas que se extienden a cámara lenta por todo el espacio y lo van cubriendo de nombres que se escuchan a lo largo de los eones y que llegan hasta la galaxias rojas las más alejadas del espectro, las que no nos ven, Magdalena, Macaria, Margarita, Etelvina, Eliane, Andrea las plazas amarillentas, las huellas que se dejaron por allí, las huellas, el dios-Toro, Innana, la ruleta de la vida, Olga, Ascen, Marisol, Adolfo, Joaquín, Miguel, José Luis, la pequeña, la escuela una tarde de lluvia en blanco y negro, salpica el frío por la mañana, vivo en una comunidad de humanos, más bien molesto, Julián, Ascensión, Laura, Rocío, Belén, Carlos, tan lejos y tan cerca, en esta noche que ya no arde tanto, sometido, Hipólito, Cayo, Helena, Ariadna, Berenice, Paloma, Isabel, François, John, Fernanda, Mary, Christine, Pascale, Marisa, Paca ¡qué largo el vacío que me espera! ¡ya no más memorias volanderas! Los nombres, desdibujados como si se fueran borrando a la velocidad de una noche de invierno, o se fueran alejando, a los lados, en la noche fría, hileras de castaños Juana Teresa, Rafael, Thomas, Mikla, Osamu, Fausto se mezclan las sustancias, serán evaporadas.
Ensayo poético
Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/07/2026 a las 00:21 |¿Era la huella de dios la que buscaba? ¿era en la noche después de la lectura? ¿merece tanto el esfuerzo?
Dios como conjunto de todas las existencias.
¿En qué buscaba la huella? ¿Por qué camino pasaba? ¿Cuál era el paisaje real? ¿Estaba haciendo lo correcto? Lo que de afuera me llega, que además está determinado en gran medida por una operación matemática, anima a que me reafirme en mí mismo. ¿Quién mí mismo? pregunto. No alcanzo a expresar sin queja lo que quisiera ser la exposición de una realidad. Como si te dijera, a ti, ¡No sabes lo que se divisa desde mi ventana! ¡Desde mi ventana se contempla la traza del tiempo sobre el espacio! ¡Desde mi ventana se contempla el amor sin tacha que habita en mí! ¡Desde mi ventana se contempla el dolor que ha supuesto (y supone) haber llegado a generar vibraciones que se resuelven en algo que nosotros vivimos como colores! ¿Nosotros? ¿Cada uno? O ¿son sólo nuestros conos y nuestros bastoncillos y las amacrinas de la retina y todo lo que compone el sistema de la vista ya no sólo de los mamíferos sino de todo tipo animal, también los invertebrados, son sólo estos elementos, insisto, los que viven las vibraciones electromagnéticas traducidas a colores? ¿Y el resto de eso que entiendo como nosotros? ¿Cómo sentimos los colores? ¿Por qué los sentimos? ¿Por qué los habríamos de sentir? ¿Puedo engarzar aquí la idea desde la que he ido derivando y sugerir que la huella de dios -dios como conjunto de todas las existencias- que persigo es la huella que me lleve hasta el momento en el que -utilizo una metáfora- asuma que he de empezar a dejar determinados equipajes en sus lugares correspondientes? Imagina una calle muy larga y desnuda, extrarradio de la ciudad, que se pierde y tiembla a lo lejos víctima de la calima; imagina un sol feroz; imagina una calzada de dos direcciones con dos carriles por dirección; imagina un adoquinado cuadrado de hormigón gris que ha ido recogiendo el fuego del sol desde hace horas; imagíname a mí, sólo en la desolación de los asfaltos grises, bajo un cielo plomizo dominado por el astro que no soporta lo blanco ante él, cargado con una mochila a la espaldas, dos bolsas una colgada de cada hombro, una cartera en la mano derecha y el bastón con una bolsa de hipermercado en la mano izquierda. Imagina que he de avanzar por esa calle que no es sólo el escenario donde se desarrolla la acción sino la acción misma; imagina el peso de los fardos; imagina el alivio que supondría ir dejándolos, como hitos, a lo largo de esa atroz e interminable calle; imagina las formas posibles de ir aliviando el peso; quizás, al principio, por una cuestión de delicadeza (que tantas vidas se ha llevado por delante), iría sacando elementos de los fardos:
Ventanas
Seriales
Cuentecillos
Archivo 2009
Escritos de Isaac Alexander
Fantasmagorías
Meditación sobre las formas de interpretar
¿De Isaac Alexander?
Libro de las soledades
Colección
Apuntes
Archivo 2008
Reflexiones para antes de morir
La Solución
Aforismos
Haiku
Recuerdos
Reflexiones que Olmo Z. le escribe a su mujer en plena crisis
Sobre las creencias
Olmo Dos Mil Veintidós
El mes de noviembre
Listas
Jardines en el bolsillo
Olmo Z. ¿2024?
Saturnales
Agosto 2013
Sobre la verdad
Citas del mes de mayo
Rapsodia en noviembre
Reflexiones
Sincerada
Mosquita muerta
Marea
Sinonimias
El Brillante
El viaje
No fabularé
Cartas a mi padre
El espejo
Desenlace
Perdido en la mudanza (lost in translation?)
Velocidad de escape
La mujer de las areolas doradas
La Clerc
Derivas
Biopolítica
Lecturas en alta voz
Asturias
Sobre la música
Carta a una desconocida
Las manos
Tasador de bibliotecas
Archives
Últimas Entradas
Enlaces
© 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026 de Fernando García-Loygorri, salvo las citas, que son propiedad de sus autores


Ensayo poético
Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/09/2026 a las 01:29 |