Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Me he hecho grande como la garganta y sé moler los granos que se me entreguen.
La noche ha dicho, ¡Basta! y se ha roto en alba.
Lirio-tigre
Costa-alta
Se han roto los cristales. Han gritado por las ventanas. Ya todo estaba hecho. Estaba hecho para siempre. Corrían años intermedios de un siglo más. Luego, condenados a repetirnos, volvieron a romperse cristales y se volvió a gritar por las ventanas abiertas a un mundo frío y púrpura.
No anduve muy lejos de mi casa.
Siempre he sido temeroso de mis dioses por eso me indigno cuando descubro en ellos purezas.
Me he hecho grande y nata.
Me interesa la ternura sin volverme blando como la maldad me interesa sin volverme malvado.
Pienso seguir nadando. Vuela la sangre por mis venas. Dejé de endurecer mis arterias. Quise que mi mente divagara. Pude describir el desmembramiento de Purusa antes ser escrito. No quise. Pude narrar la vida del Bautista antes de que cualquier nabib lo señalara. Tampoco quise. Pude rogar a la Magdalena que me arropara. Lo habría hecho. Estoy seguro. Tan sólo pude hablar con ella y con su amante, un tal Jesús de Nazareth, en la cima de una colina llamada Gólgota que tenía la forma de una inmensa calavera.
Porque la grieta se abre.
Porque el sulfuro huele.
Se acerca la nave. ¡Cómo se ciñe al viento su vela! Se acerca la nave. La que nos lleva al otro lado. La que nos deja dormidos.
 

Ensayo poético

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/02/2026 a las 19:36 | Comentarios {0}



Mira las uñas de sus pies y siente que están largas como si hubiera una largura estándar y el sabor de la tierra fuera el de las fresas.
Mira el cuadro de los caballos y al sentir una vuelta a la infancia se mesa los cabellos y grita un nombre griego que no le dice nada.
Mira el monte Olimpo, el que está en Marte, el que tiene una altitud de 22 kilómetros y sueña una división cartesiana del espacio y sueña que el amor se disuelve en talco como las esporas se yerguen atónitas ante la belleza del canto de las sirenas.
Mira las rayas de sus manos (lo que acontecerá en la izquierda, lo acontecido en la derecha).
Mira la tristeza de la vida en los ojos de la vieja y quisiera que no fuera esa su mirada y quisiera morir ahora mismo, a las puertas del último asalto, en un extraño bastión llamado Láctea.
Mira los pechos de la amada.
Mira las dagas emplumadas.
Mira el fetiche que alarga su sombra sobre losas marmoladas.
Mira el chupa chups de limón.
Mira la necesidad de azúcar y el temblor que le provoca en el cuerpo saber que se va quedando sin glucosa. ¡Ay, querida glucosa, fuente de energía, envenenadora de almas!
Luego la noche calma los ojos y él, sedente, recuerda el brillo de la calva en el cráneo de su madre y recuerda el día en el que sintió la sal marina y supo que vivir es murmurar melodías.
 

Ensayo poético

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 04/02/2026 a las 14:08 | Comentarios {0}



Las noches y sus sueños me avisan de que tengo el alma llena de mierda. Se me llenó el alma de asco. No hay sueño que tenga que no me revele al fin la sociedad que mi concepción del mundo ha generado. Me debato. Me lucho. Me miro. Me zambullo en zonas pestilentes que supuran diarreas que alteran el día para siempre. Hasta los sueños ignorados deben de haber marcado las vigilias que he construido a base de conciencia, a base de miradas, a base sobre todo de ausencias. Sé que hay existencias (¿existencias?) sanas y felices; creo firmemente en que puede que existan parejas que se amen; acepto la visión bella del lugar que habitamos y aún así mis sueños me muestran noche a noche lo contrario. ¡Oh, si pudiera lanzarme a los vicios solitarios sin sentimiento alguno de culpa! ¡Si pudiera acusar sin la menor duda a otros de mi desamparo! ¡Si fuera capaz de drogarme hasta la extenuación, hasta el delirio, hasta el delito! Sí, volverme un delincuente. Acechar en la noche fría de este febrero maldito a un anciano borracho y bajo la luz de una farola asestarle cuatro puñaladas para arrancarle el puto peluco de su muñeca y robarle los sesenta euros que lleva en la cartera tan sólo para correr a La Celsa y pillarle a un camello más drogado que yo algo que contenga unos restos de heroína. La miseria, me digo, mientras a mis espaldas un viento ciego y una lluvia inclemente lo humedecen todo y producen el nacimiento del moho y adquieren las paredes la consistencia del musgo y llora a lo lejos un recién nacido echado al contenedor de los plásticos por su asquerosa madre que lo tiró ahí para que muriera de hambre, de frío y de olor a mierda. Esto es el día dos. Tengo heladas las puntas de los dedos. Aprieto los puños que no son de acero. Me miro en un espejo y me culpo de no haber llevado a tiempo a mi perro a un veterinario tras ser embestido por una vaca la cual, pobre mía, individuo de un rebaño, había sido azuzada previamente por un pastor al que si reconociera le arrancaría los huevos a mordiscos y lo apalearía hasta que me rogara que por dios y por la santísima virgen lo matara, lo matara allí como él reventó a mi perro... mi perro, imagen misma de un dios bueno, al que llamé Cristo un día del cual no tengo ya el recuerdo.
 
El abrazo y la muerte. Fotografía de Taslima Akhter 2013
El abrazo y la muerte. Fotografía de Taslima Akhter 2013

Ensayo poético

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 02/02/2026 a las 13:32 | Comentarios {0}



Apenas llego a verla, es el estarcido de una mano  ( si clicas sobre  el texto en verde accederás al artículo publicado en El País) hecho hace 67.800 años. La mano ha sido descubierta en una cueva de Indonesia. Dicen que es la obra de arte más antigua del mundo, más antigua que las pinturas también rupestres de las actuales Francia y España. La cueva es de piedra caliza. La cueva está en la isla de Muna, al sureste de Célebes. Por la forma de la mano, porque acaban en punta los dedos, como si el ser que la imprimió sobre la roca quisiera que semejaran garras; porque ese 'querer que una cosa parezca otra' forma parte de lo que hoy se llama pensamiento simbólico y esta forma de pensar parece que es propia de nuestra especie, hubo alguien no hace tanto, 678 siglos, que entendió la esencia de la vida en la tierra: una mano que también desgarra. Luego vendría la magia y luego los mitos que eran simples narraciones y luego las grandes construcciones teológicas y luego la ciencia y luego una mujer camina por una gran avenida de una de las grandes metrópolis del mundo, según dataciones que todos entendemos, corre el año 2026 de la era común. La mujer habla desde su celular con una amiga. Atrás quedan las manos impresas hace 678 siglos en las paredes de caliza de unas cuevas halladas en las islas Célebes. Hay teorías que aseguran que eternamente retornará ese ser a imprimir la misma mano acabada en uñas puntiagudas como garras y esa mujer volverá a hablar con su amiga con un celular y yo volveré a escribir ante una vieja mesa sobre ambas distancias.
 

Ensayo poético

Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/01/2026 a las 20:14 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador).


Los grandes enamorados. Max Ernst c. 1924
Los grandes enamorados. Max Ernst c. 1924

194.- Es el intestino (probablemente el grueso) que no diera abasto para evacuar toda la hez (¿por qué si hez es femenino no lo puede ser juez?). También la hez metafísica se expulsa por el ano físico. ¡Cuánta me queda! ¿Seré una gran membrana que encerrara tan sólo hez?

195.- Los merecimientos. La sopa. Cuando entras en calor. El desmembramiento de Baal para ser recompuesto y volver a ser Baal. Môt no es peor. Môt sólo es el dios de lo muerto, lo pútrido, lo que, sin curiosidad ninguna, alimenta. La tierra no es más que una inmenso suelo de mierda. Môt pudiera ser representado como los grandes monstruos del inframundo. Inframundo/sueño.

196.- La vereda por donde paseé con algunos sueños en los bolsillos. La amalgama. Sentirme pedazos de ajenos. Haber fracasado sin conocer, exactamente, los motivos; haber triunfado sin conocer los hechos del triunfo. Vuelo en una cuadriga tirada por Pegasos. Y no me muero y no me acerco en exceso a Febo.

197.- Deben de ser fondos y merecimientos (fondos abisales, en todo caso, a los que no llego ni con mis propios batiscafos) los que aprietan mis gónadas hasta convertirlas en geodas cristalinas como el cuarzo, amargas cual eón en guerra.

198.- La vida se desarma con el canto de los grillos. La vida se derrama por los bosques infinitos. La vida ácuea. La vida aérea. La vida no se renueva. La vida se hace mierda (la que luego alimenta la nueva vida).

199.- Compararnos con Dios es el pecado original. Caín descubrió la vía para hacernos Dios: la técnica, el metal, la industria. Lo consiguió la especie. Ya somos Dios y al serlo hemos descubierto que la claridad divina alumbra la mierda que también contiene. La lucha de un Dios en sí mismo es la lucha eterna entre la mierda y la vida.

200.- Ahora volveré a navegar. No me importa que las praderas de asfódelos queden lejos ni que los rostros de los amados se entristezcan con mi partida. He de seguir. Ellos también saben que habrán de seguir. El océano es el mismo para todos aunque lo parcelemos y le pongamos nombres distintos e incluso a algunas zonas las llamemos mares (con género doble como debiera ser siempre).

201.- La noche es alta. La tierra se bate en retirada. Vishnu se quejó anoche mientras soñaba y al hacerlo cayó sobre Indonesia una tromba de agua. Alta está la mar. Bajas las estrellas. La hidra, en todo caso, sobrevive.
 

Ensayo poético

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/12/2025 a las 14:03 | Comentarios {0}


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