Inventario

Página de Fernando Loygorri

Pour toi


Alberga una pequeña cordura:
nunca fue dado a los negocios
Sobre la forma de pensar
se deja llevar por sus propios impulsos
como si un mar fuerte como los océanos
arrastrara en su resaca formidable
vestigios de ideas que quizá murieron
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Alberga la diminuta dentadura
de un eslabón perdido
Captura con las manos gafas
esencias del primer verdor
y cuando se abraza al árbol y escucha su respiración
se deja llevar por un viejo romance cantado en español
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Y así, llegando a la orilla,
va descubriendo que la forma perfecta
es un aliciente para vivir
como lo es la voz de la amiga
y su añorado acento francés
o los ojos verdes de aquella mujer
que vive no más lejos de cuarenta mil metros
y que anda prometiéndole una vez más su abrazo
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Aliciente es descubrir el ritmo de las olas en una aliteración
tan antigua como la roca
o sentarse un día más ante un teclado borroso
(porque el símbolo de las letras de tanto pulsarlos
ha ido desapareciendo y ahora escribe como si fuera un estudiante de mecanografía)
y desenvolver con cuidado la idea que venía durmiendo
desde ayer...
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Ahora escucha las campanillas
y los violines de una melodía contagiosa
que acompaña la narración de un amor inextinguible
y aunque sus dedos están fríos
(el frío no es la muerte)
quisiera transmitir todo el calor de este pensamiento
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Vuela, querida -habla quien escribe a la amiga-,
más allá de tu razón
Sobre el pico de las montañas
hay una sonrisa (sunrise)
que estalla como rayos luminosos
y mientras tengas la imaginación de la química cerebral
podrás imaginar un baile en un parque
la sencillez de dos dedos enlazados
la cordura de desnudarse despacio
la belleza del frescor de las sábanas en verano
Mira -sigue diciéndole a la amiga-
los brotes de la primavera (primer verdor)
con los ojos inmensos del niño que contempla por vez primera
a una gallina poniendo un huevo
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Nananana
Canta una canción
Abre bien la boca cuando cantes
Aspira con fuerza el aire que viene de la otra faz del mundo
tras haber vencido el efecto Corioli
Déjate llevar por ese último abrazo
(está ahí, ahí, ahí está, cógelo)
y toma el aperitivo frente
a la vieja fortaleza
que abandonó entre llantos un viejo califa
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso

Alberga  algo del canto de los bardos
Sabe a almendra y cedro
Mira a lo lejos
Escribe con los ojos abiertos
Navega por las notas de un saxo tenor
Resuelve ecuaciones imposibles
Come habas aunque las tuviera prohibidas el bueno de Pitágoras
Ahora te abraza
porque la música tiene algo de festival de la carne
La temperatura ha subido
No hace falta la luz de la lámpara
Recogerá la ropa
Tenderá una colcha
La veleta está en lo alto del campanario
El pianista se sabe la armonía
Canta, a lo lejos, una pastora
La Arcadia nunca estuvo lejos
La vida pasa pronto
no hay por qué acelerar su paso
 

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/04/2019 a las 15:04 | {5} Comentarios




...que los libros muerden para no ser escritos pero que si aún así te empeñas y estás dispuesto a soportar los mordiscos, desde este mismo momento ya eres... 

 

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/04/2019 a las 01:54 | {0} Comentarios


 
Al sol que quema
el agua, condensada
en nube, calma
 

Poesía

Tags : Haiku Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/03/2019 a las 19:49 | {0} Comentarios


Esta poesía está incluida en el libro "Odas" de Ricardo Reis, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa.
Se lo dedico a L. que anda con desasosiego en estos días (si el bueno de Reis -o su creador Pessoa- me permite desde allá dedicárselo a una dama de hoy con emociones de siempre).


Q Train de Nigel van Wieck 2014
Q Train de Nigel van Wieck 2014


Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio. 
Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos 
Que a vida passa, e não estamos de mãos enlaçadas. 
                   (Enlacemos as mãos.) 

Depois pensemos, crianças adultas, que a vida 
Passa e não fica, nada deixa e nunca regressa, 
Vai para um mar muito longe, para ao pé do Fado, 
                   Mais longe que os deuses. 

Desenlacemos as mãos, porque não vale a pena cansarmo-nos. 
Quer gozemos, quer não gozemos, passamos como o rio. 
Mais vale saber passar silenciosamente 
                   E sem desassosegos grandes. 

Sem amores, nem ódios, nem paixões que levantam a voz, 
Nem invejas que dão movimento demais aos olhos, 
Nem cuidados, porque se os tivesse o rio sempre correria, 
                   E sempre iria ter ao mar. 

Amemo-nos tranquilamente, pensando que podiamos, 
Se quiséssemos, trocar beijos e abraços e carícias, 
Mas que mais vale estarmos sentados ao pé um do outro 
                   Ouvindo correr o rio e vendo-o. 

Colhamos flores, pega tu nelas e deixa-as 
No colo, e que o seu perfume suavize o momento — 
Este momento em que sossegadamente não cremos em nada, 
                   Pagãos inocentes da decadência. 

Ao menos, se for sombra antes, lembrar-te-ás de mim depois 
Sem que a minha lembrança te arda ou te fira ou te mova, 
Porque nunca enlaçamos as mãos, nem nos beijamos 
                   Nem fomos mais do que crianças. 

E se antes do que eu levares o óbolo ao barqueiro sombrio, 
Eu nada terei que sofrer ao lembrar-me de ti. 
Ser-me-ás suave à memória lembrando-te assim — à beira-rio, 
                   Pagã triste e com flores no regaço. 


                         *****************

Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río.
Contemplemos con sosiego su curso, y aprendamos
que la vida pasa y no tenemos las manos enlazadas.
                          (Enlacemos las manos.)

Pensemos después, niños adultos, que la vida
pasa y no queda, nada deja y nunca regresa,
va hacia un mar muy lejano, junto al Hado,
               más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, que no vale la pena de cansarnos.
Ora gocemos ora no gocemos, pasamos como el río.
Más vale pasar silenciosamente
    y sin desasosiegos grandes:

Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que nos hagan mover demasiado los ojos,
ni cuidados, que aun teniéndolos el río fluiría siempre
         y siempre iría a la mar.

Amémonos tranquilamente pensando que podríamos, 
si quisiésemos, cambiar besos y abrazos y caricias,
mas más vale estar sentados el uno junto al otro
               oyendo correr el río y viéndolo.

Cojamos las flores, cógelas tú y déjalas
en tu regazo, y que su perfume suavice el momento
-momento en que sosegadamente no creemos en nada,
              paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, me recordarás después
sin que mi recuerdo te queme o te hiera o te altere,
porque nunca enlazamos las manos, ni nunca nos besamos,
              ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevares el óbolo al barquero sombrío,
yo nada tendré que sufrir cuando me acuerde de ti.
Serás suave en mi memoria recordándote así: junto al río,
             pagana triste y con flores en el regazo.

Traducción de José Antonio Llardent,
Ángel Crespo y Fernando Loygorri
 

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/03/2019 a las 23:07 | {0} Comentarios


 
Amar es querer
lo más terrible del otro:
su alma, su adiós
 

Poesía

Tags : Haiku Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/03/2019 a las 00:24 | {0} Comentarios


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