Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Se queda en lo oscuro
lejos de los focos
ante ellos un festival
de loros vestidos
con falda o pantalón
Trasluce su mirada 
un miedo viejo
como las ensenadas
que quedaron tras las dunas
en un desierto sin escribir
Se queda sin palabra
en el sótano ubicado
en una casa de la zona
antigua de la ciudad
Calles estrechas
Denso ambiente
Olor de comida suspendido
en el aire de verano
Se queda atrás
Apenas escucha los ecos
de una música triste
aunque sus acordes
alegres insinúen lo contrario
Música de una juventud vencida
en boca de unos hombres
a punto de envejecer
Antes de irse
sugiere cortesías
Escucha recuerdos
de su padre
en la memoria de otros
y camina de vuelta
a la sequedad de los campos
entre adoquines y conventos
que evocan en él infancias:
botas rotas
constante vocación de huida
el mar en la tarde
frescor de la higuera
Se queda en la oscuro
Sabe que queda poco para el tránsito
cuando huele
la noche en el dondiego

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/06/2019 a las 12:27 | {0} Comentarios


Invoco la alta cuna de los perdedores
en la última tarde antes de la luna llena
Invoco el final de los números
cuando me acerco a la esquina con flores
Invoco la estupidez de los hombres
que dejaron hace tiempo de creer en los hechos
Invoco la manipulación de los ingenieros
con el grito de ¡Vade de retro pantalla táctil!
Invoco el gesto de la diosa
Los ojos de lechuza de la noche
Invoco la fuerza de la flauta de Pan
que suena a canto en el bosque
Invoco a Oberon y sus artes bellas
en su lucha amorosa con Titania
Invoco al onagro en su lamento
por la muerte de su amigo
Invoco las fuerzas de la ira
aunque no sea inglés ni dramaturgo de los sesenta
Invoco la sagacidad
las manos libres de una mujer 
Invoco los libros que se usan
mientras se aprende de una pasada la muerte
Invoco con conjuros a faustos
a la hora del vermout
A todos los invoco
para derrocar la teleología
y volver a las cavernas
con sus fondos mágicos
donde las sombras eran mundo
A todos los invoco
con los brazos extendidos
en esta tarde de junio
cuando la noche del solsticio se acerca
y parece que nunca más lloverá
La invocación se acompaña de ofrendas
Ofrendas de lirios silvestres
y dos muchachos dispuestos a iniciarse en el ritual de la madurez
Ofrendas de sangre de pez
y dos muchachas dispuestas a iniciarse en el ritual de la menstruación
Ofrendas de fuego aromático
y dos bebés dispuestos a crecer acompañados
Ofrendas de infusiones embriagadoras
y dos ancianos que saben recordar y transmitir
Ofrenda de este cuerpo también, tan doliente
y al tiempo agradecido y feliz
Ofrenda de su pobre pensamiento
que apenas escapa del número dos
Ofrenda de su aislamiento
que le supuso la renuncia 
Ofrenda de su renuncia
que le inspiró esta invocación

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/06/2019 a las 16:53 | {0} Comentarios


Hablaré de Enoc, queridos,
hasta quedarme ronco,
y cuando ya no pueda hablar más de Enoc
me quedaré dormido
junto a la cueva en la que Mozart sentenció un compás:
¡Oh, tú, hijo de Caín, maldito descendiente del maldito
Por las cuencas de mis ojos se vacía el ansia
Remite mi sangre en el dedo pulgar de mi pie izquierdo
Manejo el remo con el arte de una galeote
Desprecio a la mujer que me da a beber bajo el sol ardiente!
¡Oh, tú, hijo del Agricultor Nefando
no quieras convencernos que Yahvé te llevó con él
Sabemos que la nieve nunca alfombra el Sinaí
Sabemos que Getsemaní se ha quedado sin peras
No nos obligues a alzar una piedra de nuevo
Los meteoros han abandonado la tierra
Atlántida ha quedado sumergida 
Lanzarote es su única entrada!
Sobre el camino descansa el puercoespín
Se alza a lo lejos una ermita románica
Tras ella una sierra seca como teta de vieja
desafía la inclemencia
El futuro duerme
¡Oh, tú, hijo del traidor,
inaugura los ferrocarriles
mientras corremos por las grandes llanuras americanas
a pelo sobre caballos briosos
y lanzamos al aire gritos
que nos den las fuerzas suficientes para apagar
el fuego de los motores que funcionan a vapor!
¡Maldito Watt, mil veces maldito
Maldito Watt de los tiempos ilustrados
Maldito Watt de peluca empolvada
Maldito Watt descendiente de Enoc que desciende de Caín
el primer agrimensor!
Hasta quedarme ronco he dicho
desde esta Montaña lanzo el Sermón
Me recojo en mí
Lavo los pies de los más necesitados
sin saber, aún, que vendrá un tal Pablo
que extraerá sus riñones
para venderlos al peso
¡Enoc, Enoc, se pudra el vientre que te parió
y la simiente que lo engendró arda
en los pozos petrolíferos de Arabia Saudí
La llave del mundo te sea arrebatada
Los cantos en las iglesias se desvíen hacia el mar
Las naves que lo surcan respondan con ronquera
Desnudos los mástiles recuerden a Dios!
Hasta la madrugada se ha vuelto ciega
Te da la espalda la mujer que te amó
La lluvia se desprende de sus esencias húmedas
se transforma en arenas que ocultan serpientes
Raya el alba
Unos pastores adivinan tu figura
¡Corre, Enoc, corre
antes de que sus cayados tomen buena cuenta de tus huesos
antes de que sus perros prueben la fuerza de sus mandíbulas en ti
antes de que el amor -saeta envenenada- se clave por error en tu espalda!
¡Corre, Enoc, corre
hijo del traidor Sembrador de Cereales
el que nos arrastró a pegarnos a la tierra
el Patriarca de la Modernidad
el inventor de las Hipotecas!
María de Magdala me llama
Esta noche amaré sus nalgas
Entre sus brazos armonizaré el cosmos y el alma
Esta noche te habré olvidado Enoc
La embriaguez es un olor que jamás descansa

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/06/2019 a las 13:52 | {0} Comentarios


El verdugo ha venido esta noche
Llevaba en la mano un hato de cascabeles
y cantaba, alegremente, una canción infantil
Sobre la rueda, rueda,
sobre la rueda sí
colocaré tu cuerpo
y lo daré de sí

El verdugo ha dormido a su lado
con una gran sonrisa en sus labios
(fríos como la escarcha,
carnosos como el durazno)
Sobre la rueda, rueda,
sobre la rueda sí
colocaré tu cuerpo
y lo daré de sí

Con la amanecida se ha despertado
Eran sus pupilas dos rayos negros
Su humor vítreo parecía rubí
Y su iris sonreía mientras cantaba de nuevo
Sobre la rueda, rueda,
sobre la rueda sí
colocaré tu cuerpo
y lo daré de sí

El verdugo está desnudo
y su verga cual mandoble
golpea las columnas que sostienen el dosel de la cama
El verdugo se viste muy despacio
El verdugo desayuna su viático del día
mientras ata mis manos a la espalda
y canta otra vez lo que ya es letanía
Sobre la rueda, rueda,
sobre la rueda sí
colocaré tu cuerpo
y lo daré de sí

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/06/2019 a las 18:05 | {0} Comentarios


Fuente: Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico de J. Corominas y J. A. Pascual. T. V Ri-X. Editado por Gredos.


Tocayo
     Origen incierto: como la documentación más antigua procede de España, no es probable que derive del náhuatl tocaytl 'nombre' pero faltan investigaciones semánticas en textos antiguos que confirmen si procede de la frase ritual romana Ubi tu Cajus, ibi ego Caja que la esposa dirigía al novio al llegar a su casa la comitiva nupcial. 1ª doc.: Autoridades.
     Con la definición "lo mismo que colombroño"; la Academia en ediciones posteriores: "respecto de una persona, otra que tiene su mismo nombre" [..]
     Uno de los primeros en proponer la etimología mejicana fue Eufemiano Mendoza en su Catálogo de palabras mejicanas introducidas al castellano (1872), quien por lo demás vacila, como poco convencido, entre dos étimos distintos: "del verbo tocayotia, poner nombre; su acepción actual es de homónimo; quizá sea contracción de tonacayo, nuestra humanidad"; realmente A. de Molina (1571) registra como náhuatl "tonacayo: cuerpo humano, o nuestra carne", pero está claro que esta etimología no es posible. En cuanto al otro, lo ha repetido después muchos eruditos, entre ellos Alfredo Chavero , Robelo, Lenz (Dicc. quien dice que tocayo es usual en Santiago de Chile), Zauner (Litbl. XXXIII, 376), Jesús Amaya; pero no ha logrado convencer generalmente. Robelo cree que debe partirse de tocaytl 'nombre', 'fama y honra', Lenz indica más bien tocayo 'firmada escritura' y el verbo tocayotia 'nombrar a alguno, llamarle por su nombre'; en efecto, esas palabras y otras de la misma raíz que interesan menos, se encuentran ya en el dicc. náhuatl de A. Molina (1571) y nadie discute que sean formas genuinas en el idioma de los aztecas. Pero no se trata de esto, sino de probar que tocayo viene de una palabra nahua concreta. Ante todo hay que evitar tomar estas pequeñas cuestiones como asunto nacional, en lo cual parece caer Robelo ("dejemos, pues, a Bastús con tucayus en Roma, y quedémonos con tocayo en Méjico").
     El caso es que no hay en náhuatl un adjetivo que pudiera servir de apoyo a tocayo, ni se ve formas concretas de derivarlo del verbo tocayotia o del sustantivo tocaytl; es cierto que A. de Molina trae tocaye "persona que tiene nombre, o claro en fama y en honra, o encumbrado en dignidad", pero esto equivale evidentemente a 'renombrado', 'afamado' y de ahí no saldría tocayo. Hay que precaverse ante el peligro de las homonimias en etimología, sobre todo si no hay identidad semántica. Ante los hechos citados, no se puede descartar el que tocayo venga en una forma u otra de algún miembro de esta familia léxica azteca, pero hace demostrarlo mejor, y habría que empezar por dar pruebas de que el vocablo se empleó primero en Méjico que en España y en América del Sur, o al menos presentar indicios claros en el mismo sentido, a base de la mayor popularidad del término en Méjico, de una fecundidad en derivados que no tenga en España, o de más amplio desarrollo semántico. Por la documentación que he podido encontrar más bien parece ser un término humorístico y callejero nacido en España; tocayu y tocaya eran ya usuales en bable en el año 1804 como se ve por la correspondencia entre Jovellanos y Pedro Manuel de Valdés LLanos (Julio SomozaCosiquines de la Mio Quintana, Oviedo 1884), fecha temprana que hace dudar también un origen mejicano.
     Y así volvemos naturalmente a la idea que propuso y reprodujo honesta y útilmente el propio Robelo en su libro: "¿por qué estos nombres no pudieron haberse formado de la fórmula que se pronunciaba en la celebración del matrimonio más solemne, o por confarreación, de los romanos? Cuando la comitiva nupcial llegaba a la puerta de la casa del marido, éste saliendo al encuentro preguntaba a la que iba a ser su esposa, quién era ella y ésta respondía con la frase sacramental Ubi tu Cajus, ibi ego Caja: en donde tú serás llamado Cayo, a mí me llamarán Caya, esto es, donde tú mandarás mandaré yo, o bien tú y yo seremos iguales en la casa". En apoyo de esta idea observo que los ejs. más antiguos de tocayo y tocaya, y añado que el ambiente del teatro madrileño era propicio para toda clase de retruécanos, sin excluir lo alusivos a la educación clásica: recuérdese el probable origen de tertuliano y TERTULIA, voces teatrales también y fundadas en una especie de chiste clásico. Puede conjeturarse que al principio se llamaran recíprocamente y en tono humorístico tucayo y tucaya los estudiantes y sus novias o amoríos, y que el pueblo, que no entiende de Derecho Romano, interpretara esta identidad de vocablos como alusiva a una identidad de nombres; o bien se puede partir del apellido común a marido y mujer. Los personajes de Ramón de la Cruz son, precisamente, una pareja de enamorados. Todo esto, claro está, deberá probarse mejor, estudiando los textos populares de los SS. XVIII y XVII. Señalo el caso a la fina e inmensa erudición de don Alfonso Reyes, mejicana y clásica a un mismo tiempo, así en lo latino como en lo hispánico.

Invitados

Tags : Palabras Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 10/06/2019 a las 18:45 | {0} Comentarios


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