Inventario

Página de Fernando Loygorri
Que el lobo del ártico cace por fin al buey almizclero
con pasión, una emoción semejante a la cadencia y el sonido del agua
(primera sensación de vida)
Que los vientos se confundan
Que los olores lleguen y puedan seguir su huella
en las inmensas llanuras de las noches con sol
Se entrega a los brazos de la muerte
Quisiera que fuera sin dolor
como el avefría y su penacho
por los cielos de Europa
En la tempestad buscará la calma
y el silencio (o la pausa) significarán para él una especie de asunción
Tendrá tiempo de denostar de los arrogantes
y sentirá como ominosa la tendencia de algunos a mirar con desdén
Esa cadencia de las largas brazadas
La respiración que se vuelve constante
La mezcla de placer y sufrimiento
La novela erótica del siglo anterior
No se mueve la fronda
A lo lejos permanece quieta como si todo su afán consistiera en pasar desapercibida
La pleamar
El otero
La meseta a sus pies
Si el lobo del Ártico consiguiera la presa de buey almizclero
Lo solicita con emoción
con toda la pasión que pudiera esperarse de un fin que se consigue
El universo se va diluyendo en un sistema más de conocimiento
La oscuridad también lo es
Así es que ahora debe bracear, una vez y otra vez
Más tarde ascenderá la Montaña
Elevará el puño
Será acogido
Nunca será simiente de rábano
Se diluye
Si los lobos
El Ártico en un país llamado Canadá
Islas
Krill
Más tarde bajo la tormenta
un rayo cayó cerca
corrió el perro
Se mantuvieron firmes en lo alto
No era desafío.

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/09/2018 a las 17:21 | {0} Comentarios


A veces planea
sobre una salina
Otea desde lo alto del mundo y siente cierto sopor por la repetición de la ausencia de vida en la sal
No hay un motivo hoy, piensa,
Voy emplumada como si fuera un ave
y mis brazos se extienden cuales alas leves
Es sueño la vida
por eso no hay que estar alerta, alerta, alerta
sino dejarse ir como ahora me dejo elevar o caer por las diferencias de presión del aire
Creo que a lo lejos está el hombre inmenso que me espera ya en la cama
Deseoso de mí su respiración se altera cuando cree husmearme
Cuando llegue abrirá sus brazos
su pene se convertirá en verga
y gozaremos de las carnes y sus humedales
Vuelo tranquila
sin ansias de nada
la sal en la tierra
el vacío fuera
Siento que probablemente, en algún momento de la historia del pensamiento
los físicos volverán a descubrir
que las estrellas son puntos del fuego que rodea la bóveda pétrea del universo
La ventana de la alcoba se dibuja en el mundo
Vuelo hacia ella
El hombre inmenso se incorpora en el lecho
Sonríe mi pico de lechuza
y cuando poso mis patas en el alfeizar, me despojo de mis trastos guerreros
Soy tan hermosa como la noche
y tan ansiosa como la paz

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 06/09/2018 a las 12:34 | {2} Comentarios


¿Fue la dimensión entonces?
¿Una cercanía que se iba alejando hasta hacerse pequeña?
¿Barruntabas algo?
(La herida parece que se fue infectando
Ladraron los perros más
El halo de la luna se hizo negro
Cayeron desde el infierno pedazos de cielo
Hubo una niebla densa que sometía la vista a un esfuerzo nunca visto
Lamió la gata el vientre amado
Se escucharon auroras boreales
El verde sonaba a chorro
El rojo a madera
El azul a resquebrajadura en el plato de barro)
Si me hubieras preguntado cuando estaba en el sótano sentado en la butaca blanca a punto de iniciar la lectura de un clásico con fuerzas y unas buenas ganas de llorar
Si me hubieras abrazo entonces
Cerilla en oscuridad de luna nueva
Faro en la pleamar antártica
Cabo de Hornos
Pampa querida
Esmalte, craquel
Si hubieras exclamado algo parecido a ¡Qué brazos! ¡Cómo galopas las olas! ¡Cuánta habilidad!
Si tu boca se hubiera abierto
¿Barruntabas algo?
¿Fue solo intuición?
¿El miedo, entonces, tenía sentido?
No era la noche, era el monstruo que rondaba por encima de mi cabeza y vapuleaba sin compasión mi valentía
No era saberse solo en mitad del mundo
No era estar aislado cuando la multitud se cierne
sino realidad de alas del cuervo que aún no viniendo de la misma selección que las alas del murciélago cumplen ambas la misma función
Por eso te amo tanto
y cuando escucho tambor y acordeón no me viene a la cabeza un desfile militar
recuerdo a Bob Dylan, recuerdo Joey
Ahora vuelves
Sé que la meseta no está tan alta como para llamarla altiplano
Asumo la sequedad del paisaje en el desierto 
Sólo te pido una respuesta
¿Barruntabas algo?
¿Fue la intuición de la mujer que se encamina a la madurez y no la detesta?
He sentido pánico
He reido
Tienes que saber que cuando el terror está a punto de ahogarme
soy el hombre más valiente del planeta
Podrá matarme el filo del cuchillo
nunca su idea
Puedes responderme que la mañana avanza
¿Adónde iremos?
¿Estaremos juntos?
¿Vivir era esto?
¿La inmortalidad es realmente un fin?
De lo actores te hablaré otro día
No he dormido
Sigo vivo
abiertos los brazos a la crucifixión o a la exaltación del árbol
Me aventuraré en tu cuerpo
mientras la tierra se remueve por dentro
Un núcleo de fuego calienta el manto
para que el laberinto siga siendo mágico
¿Barruntabas algo?
¿Eres consciente de la maravilla de los ojos?

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/08/2018 a las 12:53 | {0} Comentarios


La colectividad se ha quedado dormida
Dice el hombre optimista que todo irá mejor
Yo vengo ya terminando este trabajo
La gran dama se está deconstruyendo
para volver cual ave a ser la que era
Anoche fui tan niño que dormí con la luz encendida
Los ruidos eran pasos del diablo
las conversaciones de los conductos
aquelarres de agosto
Hay demasiadas presencias en los museos vacíos
y pesan las historias detenidas en los cuadros
Volverá septiembre a vestirse de uva
y cantaré seguro en algún tramo del viaje
como hago cada tarde cuando surco las aguas
y en mi mente repito una especie de verso
que tiene el compás que marcarían los remos en una embarcación de lago
(el sol a sus espaldas
ella lleva un traje ligero y estampado
su cara se ilumina con la brisa y las montañas
y sus manos se encargan de mostrarse pudorosa;
cantan las aves en los árboles,
el muchacho rema con la furia de los héroes
sus antebrazos morenos muestran su potencia
su cuello es ancho como ancha es la mar
y sus caderas hacen un movimiento fino
con cada palada que abre la tersura verduzca)
Ahora ya me voy
quizá para siempre
porque nunca he sabido

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/08/2018 a las 17:05 | {0} Comentarios


Desconoce, hermosamente, el límite de la caída
Dice el hombre que llegó a ser caníbal que nadie puede imaginar lo que es darse cuenta de que te estás devorando a ti mismo (el hambre lleva al cuerpo a alimentarse de su propio hígado, de su riñón, de su pulmón)
Desconoce la verdad del Infierno
lo que debe de ser una espera eterna e intensa del fin de un suplicio
Desconoce el fondo del pozo
No sabe qué vida tremenda y angustiosa puede llevar a una limpiadora a negarse a barrer los pelos de un perro
como tampoco podrá llegar a vislumbrar la miseria que obliga a un hombre a ensordecer con la música que le gusta a toda una comunidad de vecinos
(aunque quizás eso lo pueda entender un poco mejor: el borracho de su padre lo hizo varias veces por semana a lo largo de varios años)
Lo que nunca entendió, menos ahora que ya es mayor, es qué le llevó a semejante escándalo, qué horrible trauma sufrió para vejar días y días a los que tenía a su cargo
Cómo si vislumbraba siquiera sus taras no se rajó el cuello antes de llevar la desdicha a todos los de su estirpe
(no habría habido entonces estirpe
no habría entonces sido)
Ese es el mundo en el que vive
Ese es el mundo que mira
Por eso, probablemente, se aleja de él cuando camina solitaria con su perro por las vías pecuarias
en serranías a las que los hombres pusieron nombres (por ese afán que tienen de nombrarlo todo hasta el punto de construir un Dios en base al Verbo) ya sea la cañada, la falda de aquella montaña -también con nombre- o los picos; allá se va ella, todos los días, hermosa y madura como las peras en verano -con esos colores de sus pieles que serpentean desde el verde al rojo- con el pelo recogido, castaño, usual; vestida con unas zapatillas deportivas, unos calcetines bajos, un pantalón vaquero corto y una camiseta de tirantes; camina sola; camina con su perro; camina concentrada en la respiración; camina y medita; a veces camina y repite un mantra aum goán nahmá, aum goán nahmá y lo repite con sensatez, sin estridencias, sin darle más valor que el de restar pensamientos a la mente
También ese mundo, se dice
La búsqueda de los colores de la luz
El encuentro con el sonido de las frases
Transita entre la desolación y el tumulto
Quisiera desnudarse como se desnuda cuando vuelve del paseo
Quedarse en cueros de sí misma
No ver trapo ninguno
Ni trazas de infierno o paraíso
Hacer como hizo en la mañana cuando al salir vio la luna redonda y blanca en un cielo pálido y azul sobre unos pinos redondos como el vientre de las embarazadas y unos cipreses largos cuales miembros de caballos
Esa veredita busca
Ese agua que bendiga y limpie su excrecencia
Busca la multitud en las hormigas
el griterío en bandadas de golondrinas
las protestas en el barrito de los elefantes
la orgía en la saciedad de la luz 
Busca la carretera recta
la insolación lunar
la microbología
Busca la ameba como se busca el alma
Busca el perdón y el recuerdo
cuando camina con su perro por las viejas vías de los pastores trashumantes y
...

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/08/2018 a las 13:00 | {0} Comentarios


1 2 3 4 5 » ... 81






Búsqueda

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile