Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

En 2012, era enero, escribí una entrada titulada así La doctrina del shock   -si la quieres leer, ya sabes, no tienes más que clicar en su título en verde-. Seguimos instalados en ella. Y va en aumento.
¿Qué estado individual, social genera esta constante sensación de conmoción? ¿Qué implica en la vida de cada uno de nosotros la sensación de tener a las puertas de nuestras pequeñas vidas a un enemigo descomunal, dispuesto a acabar hasta con lo más sagrado que cada uno lleve en su saca? Un enemigo que por cierto, siempre es lo Otro. El miedo, en una palabra.
Recuerdo que escribí la entrada tras ver un documental del mismo título de Michel Winterbottom. Naomi Klein, en 2007, había escrito su famoso libro en el que se basó el director para hacer su película. No me voy a entretener en intentar hacer una sinopsis ni del libro ni del documental porque creo que, en este caso, el título es la sinopsis perfecta y su lectura o la visión del documental se hacen casi imprescindibles para entender los alaridos de los modernos dictadores.
Ya estamos en la III Guerra Mundial. De aquí -como profetizó Albert Einstein- acabaremos de nuevo en las cavernas. No sé cuánto durará esta guerra ni hasta qué extremos de crueldad  y locura llegaremos. No me va a importar. No me voy a quedar en los sucesos (que es lo que quieren los generadores de opinión: atraparnos en los focos potentísimos de un suceso brutal) sino que voy a seguir buscando los procesos, los lugares por los que ha transitado el ser humano hasta llegar aquí y por ahí quizá llegue el conocimiento y la asunción de una certeza que Platón -el primero en Occidente, con su teoría de la idea de Idea y su derivada Lo Ideal- quiso ocultarnos: que el ser humano es por definición finito y contingente y eso le aboca a ser mutatis mutandis un lobo para el hombre.
En los últimos días, debido a una pequeña enfermedad que me ha obligado a estar de sofá y tele (esta nueva televisión con cientos de canales que te lleva de un lugar  a otro como si estuviéramos en un océano de informaciones e imágenes que acaban mareándote), he escuchado a personas que se podrían considerar los ideales de la burguesía, es decir, los seres masa, contraponer al horror que vivimos (¿qué horror? ¿qué novedad de horror? ¿que no sabíamos que  los seres humanos nos matamos unos a otros sin descanso? ¿que no sabíamos que la codicia es el gran motor de Occidente?) la bondad, la ternura, los momentos en que unos nos ayudamos a otros como si fuera un sortilegio, algo que pudiera tener el poder de detener este deseo demasiado humano de trascender sea como sea, le cueste a quien le cueste. Esa reacción es estar en estado de shock y ese estado lleva a la yunta, lleva a agachar la cabeza.
Por cierto, esta reflexión no es conclusiva, es sólo paisaje de un proceso.
 

Ensayo

Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 02/03/2026 a las 18:55 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador).


Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.
Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.

202.- ¿Estoy en un periodo de cambio? ¿Importa algo? ¿Cuál es la nave que nos lleva? y ¿hacia dónde?

203.- La distancia no es necesariamente olvido.

204.- Mishra Pankaj en su libro La edad de la ira habla del deseo humano de parecernos a los otros. Esa tendencia a la identidad debe de ser uno de esos mecanismos de defensa que nos han convertido en seres cobardes y gremiales como las vacas. Sólo cuando el peligro es máximo los bóvidos humanos se atreven a atacar.

205.- ¿Cómo se han de encarar unas memorias? Yo propongo que desde el olvido absoluto. Un olvido que permita recordar (porque el olvido, ya nos los dijo el antipático y magnífico poeta Luis Cernuda, no es ignorancia.  Olvido de ti sí -escribía- mas no ignorancia tuya).

206.- En ocasiones acude a mi cuerpo una emoción intensa. Tengo aceradas las terminaciones nerviosas. Un solo copo de nieve puede provocarme una descarga brutal de ternura en todo el cuerpo. También la contemplación del odio me lleva a mis zonas más oscuras.

207.- Pensar y sentir son las fuentes que se juntan en los mundos de la emoción.

208.- Hasta pasivamente hemos de luchar contra el fascismo y contra los reaccionarios y volvernos conservadores de los pocos logros que se han alcanzado en este mundo de mierda: unos pocos derechos civiles para unos pocos y un mínimo de justicia social para menos aún. Debemos conseguir que esas dos miserias: justicia social y derechos civiles lleguen a miles, a millones, a miles de millones de seres humanos.

209.- ¿Y si se produce el cambio? ¿Dejará por fin de importar? ¿Seré capaz, junto con mis compañeros los libros y las artes, de navegar con mi propia nave en un mar grato a los ojos de este hombre que un día se atrevió a intuir que podría?

210.- Queridas, vamos.
 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/02/2026 a las 19:45 | Comentarios {0}


El grito Edvard Munch 1893
El grito Edvard Munch 1893

       ¡Llegaremos al final de los túneles! Tendremos que hacerlo, camaradas, aunque los vientos que nos vengan de cara sean los de los fascistas y sus algaradas. Volveremos de nuevo a mirarlos a la cara y temeremos sus represalias pero a muchos -ojalá sea yo uno de ellos- no nos acobardarán sus armas de fuego ni sus puños de hierro ni sus bates de beisbol ni sus esbirros de la violencia legal en nuestras calles.
       Sí, la primavera queda lejos pero todos sabemos, todos, todos lo sabemos, que bajo la nieve que ahora siembra de helor el suelo a nuestros pies, están germinando las flores que mañana cubrirán las praderas del mundo de un concierto de color. La vida, a veces, se abre paso; la fraternidad, a veces, existe y en ocasiones un abrazo, tan sólo una mirada, puede salvar una vida.
       ¡Levantemos los puños y cantemos! ¡Aprestémonos a luchar contra el fascismo! ¡Asaltemos los muros de la maldita democracia liberal y convirtámosla en una democracia social y de derecho! ¡Basta ya de apariencias! ¡Basta ya de espejismos de libertad e igualdad! ¡Atravesemos este ciclo que vuelve eternamente a su retorno de democracia liberal/fascismo/guerra y conquistemos nuestra Tierra!
       ¡La tiniebla ya casi no puede ser más densa! ¡Campan los asesinos por nuestras ciudades y nuestros campos! Las buenas gentes, llenas de horror, callan. La malas gentes, llenas de soberbia, gritan. No será nuestro silencio quien acabe con sus gritos, será nuestra unión quien los machaque; será nuestra unión quien los encierre en su vergüenza y si es necesario habremos de amordazarlos y si es necesario habremos de mostrarles el camino de la buena vida y si es necesario habremos de leerles en las noches del invierno a oscuras algunos de los ensayos de ese gran y alegre vividor que fue Montaigne.
 

Ensayo

Tags : ¿De Isaac Alexander? Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/01/2026 a las 13:42 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador). La reflexiones que voy a ir plasmando a lo largo de las próximas semanas tienen un carácter provisorio y se acogen a una de las características de uno de los métodos científicos: estas reflexiones son falsables. Incluso yo mismo, a lo largo de este periodo que hoy se inicia, podré mostrar la falsabilidad de algunas de ellas.
Estas reflexiones no pertenecen a ningún heterónimo. De cada una de las palabras que escriba en este libro el único responsable soy yo: Fernando García-Loygorri Gazapo. Por supuesto que cuando utilice citas facilitaré el nombre del autor y el título del libro o fuente de donde las haya sacado.



193.- La ira, el deseo, la ignorancia... (El libro tibetano de la vida y de  la muerte. Sogyal Rimpoché).
 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/10/2025 a las 16:03 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador). La reflexiones que voy a ir plasmando a lo largo de las próximas semanas tienen un carácter provisorio y se acogen a una de las características de uno de los métodos científicos: estas reflexiones son falsables. Incluso yo mismo, a lo largo de este periodo que hoy se inicia, podré mostrar la falsabilidad de algunas de ellas.
Estas reflexiones no pertenecen a ningún heterónimo. De cada una de las palabras que escriba en este libro el único responsable soy yo: Fernando García-Loygorri Gazapo. Por supuesto que cuando utilice citas facilitaré el nombre del autor y el título del libro o fuente de donde las haya sacado.



183.- Hay días en los que me veo tentado a entrar al trapo de los enfrentamientos. Sólo me siento tranquilo conmigo mismo cuando consigo olvidar el supuesto agravio, la supuesta ofensa.

184.- No todas las opiniones son respetables lo que no quiere decir que no se puedan tener. No, que quede claro: no todas las opiniones son respetables y menos aún ese igual de que a veces se le añade.

185.- Asignatura obligatoria en las escuelas de primaria debería ser El arte del diálogo.

186.- Toda opinión que ataque o persiga derogar cualquiera de los derechos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea de las Naciones Unidas en su resolución 217 A (III) de 10 de Diciembre de 1948, no merece respeto alguno y ha de ser cuestionada mediante la justicia y la razón.

187.- Desertar no significa abandonar.

188.- Yo, que tantas veces he desertado. Yo, que tengo desde muy chico la sensación de no haber tenido nunca patria y muy joven leí aquellos versos de Nietzsche: Infeliz aquél que de patria carece.

189.- Hay ya momentos en los que siento con absoluta claridad que la muerte anda cerca y al percibir su cercanía tengo la misma reacción física que experimento cuando me asomo al abismo desde lo alto de un acantilado y luchan en mí el deseo de lanzarme y volar por última vez y el terror de tropezar y caer y morir.

190.- Algo que sí intuyo que ocurre con el paso de los años (si los años han posado, si has vivido esos años, si los has madurado, incluso si los has perdonado) es que, desde la madurez que ya entra en la vejez, se es consciente de la manipulación grosera con la que el poder dirige los miedos de las masas.

191.- Divide y vencerás (divide et impera).

192.- ¡Cuántas viejas novedades nos asolan!


 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/07/2025 a las 13:05 | Comentarios {0}


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