Inventario

Página de Fernando Loygorri
Sólo una vez exclamó
hasta entonces estuvo sometida a la mirada que vaga
entre paredes muy oscuras
como de otro tiempo
puede que intentara descubrir pinturas (aún más oscuras que las paredes)
también podría sugerirse
la apropiación de los sucesos que ocurrían tras los cristales de una de las tres ventanas
Dicen quienes saben de conductas
que no escuchaba la sarta de lugares comunes
que tampoco hizo mohín ni ademán alguno
El tiempo caía
se deshilvanaba
como dicen o como parece ser que ella escuchó
decir a alguno de los relatores
estableciendo además una relación con Teseo
y quizá con el laberinto, con Minotauro y Ariadna
Ella se mantuvo en todo momento correcta
como antiguamente habían de comportarse las niñas buenas
Quien la observó puso como pero
que los labios no estaban perfectamente cerrados sino que
-como si respirara tenuemente por la boca- los mantuvo entreabiertos
lo cual a algún pelmazo le pudo suponer una revelación
Los brazos descansaban sobre su regazo
Las piernas se desdibujaban por la tenuidad de las luces que iluminaban
la sala reservada para el evento en el viejo café
Sólo entonces
-alguien minucioso acotó, Justo habían pasado treinta y seis minutos-
ella se levantó y gritando con un gesto totalmente relajado expresó su disconformidad
con estas palabras que quedaron recogidas en una agenda por un insensato,
¡Hijos de Satanás!
¡Cuánta redundancia!
¡Cuánta! ¡Cuánta!
Y allí se quedó, calladita, con los brazos sobre el regazo
mirando la vida que se desarrollaba más allá de aquella sala
en la glorieta de una ciudad de clima continental
en el mes de enero
sin entusiasmo alguno (la ciudad, la sala, las paredes oscuras, no ella)
Siguió respirando
la boca entreabierta
la piernas sumergidas en la profundidad de una tonalidad aciaga
Retumbaron en sus oídos tambores lejanos
de cuando el sonido del tambor significaba algo
Luego se la llevaron
Aplaudió, educada
Se la llevaron tomada por los antebrazos
El cementerio no quedaba demasiado lejos

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/01/2019 a las 19:43 | {0} Comentarios


¿Dónde está la frontera?
¿A qué Dios le pregunta ahora tras descubrirse que como mucho Dios es un conglomerado de tres bacterias?
¿Microdios?
¿Cómo salta esa distancia que le separa de la vejez y su niñez?
¿Cómo le dice al que ve cada mañana en el espejo que ése no es él?
Él es un niño que tiene las botas rotas
No le gusta ir al colegio
Es el mes de enero y ha caído una helada que ha convertido en hielo los charcos
Su padre llegó borracho la noche anterior
Su hermano mayor le llamó cerdo (no a su padre, a él)
Su madre tuvo que quitarse de encima las manazas de su marido
y apareció en su dormitorio con la bata abierta y un camisón ligero
Esa mañana tiene sueño
no está dispuesto a soportar que el hermano Francisco de la orden de los corazonistas
le quiera tocar los testículos a la hora del recreo
e intuye que probablemente será hoy el día en el que López Cuartero le tire por las escaleras
Y así
con estas sensaciones
nada más despertar
¿cómo le dice al hombre de sesenta años que se encuentra frente a él en el espejo
que no, que ese cuerpo no se corresponde con lo que está a punto de pasar?
Su madre nunca se levanta para hacer el desayuno
Se toma un colacao frío
Sus padres nunca le dan dinero para el almuerzo (tampoco se lo preparan)
se pasa la mañana entera con el estómago vacío
alguna vez se puede comprar una barra de pan de dos pesetas
(esas dos pesetas que a veces le roba a su madre)
y la come con ganas, la come con avidez
porque un niño de nueve años suele tener hambre a las once de la mañana si se ha levantado a las ocho
Ese hombre que se mira en el espejo
sigue teniendo un anclaje extraño con el niño que fue
y cuando se sienta a desayunar
(lo hace desde hace muy poco, tan sólo desde hace un año
hasta entonces cumplía rigurosamente la enseñanza
de que un ser humano no ingiere nada sólido
hasta la hora de comer)
siente la congoja de saber
que esa mañana le van tirar por las escaleras
un cura va a intentar abusar de él
cuando llegue la noche su padre llegará de nuevo borracho
y entonces concilia mal que los microdioses bacterianos
en sus ingenierías genéticas de hace dos mil millones de años
no consideraran la posibilidad de crear entes
tan frágiles y desamparados como los humanos
incapaces de vivir el presente
soberbios de su propia ineptitud
El hombre recuerda que no tenía cartera
Llevaba los libros bajo el brazo
Recuerda las botas rotas por el costado derecho
-a la altura del talón- en la bota derecha
y en el dedo gordo del pie en el izquierdo
A la hora del recreo López Cuartero
le empuja desde arriba de las escaleras exteriores
-las que dan al patio de recreo
en el Colegio de los Corazonistas de la calle Claudio Coello-
Peldaños de mármol
Mucho ríen de cómo rueda el muchacho
hasta uno de los aparatos que lleva en las piernas salta por los aires
Sotanas negras bajan a socorrerle
El hombre que se mira en el espejo a punto de cumplir sesenta años
recuerda mientras se mira en el espejo
el primer pensamiento del niño cuando dejó de rodar
¡Ojalá haya muerto!
El hombre sonríe al niño que habita dentro de él
frente al espejo
y acariciándole la cabeza le susurra
No moriste
aquí sigues en mí
Nadie te va a empujar
y mientras de mí dependa
nunca volverás a calzar
botas rotas

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 12/01/2019 a las 12:02 | {0} Comentarios


Estoy en casa
las paredes son de colores vivos
entra el aire por las ventanas
hay una mujer sentada en la taza del retrete
como si fuera un instante de Edward Hopper
Estoy desvelando el sueño
cercano a la mañana
podría ser que la discusión que escucho provenga del callejón
Quiero seguir soñando
aunque cambie el decorado y me encuentre en lo alto
bajo un cielo cubierto de nubes grises
a mis pies la nieve
cerca una roca con musgo verde oscuro
Miro al norte
Siento en el intestino la sensación de que estoy a punto de descubrir algo
algo que no me será del todo grato
Por ejemplo: alargar la deuda es mantener el suplicio
Deber es pagar, pienso
La noche no llama al sueño
y vuelvo, al escuchar el sonido de las teclas, la cabeza hacia la ventana
a través de la cual se ve la oscuridad, un edificio y un par de coches
No quisiera revolverme nunca más
cuando descubro el breve tiempo que pasamos conscientes
Me hace temblar que nuestro horizonte sea una explosión
como el horizonte de los primeros marineros que atravesaron el mar tenebroso
era una línea curva que acababa en una formidable cascada
Somos fósforo, azufre, hidrógeno, helio, carbono... esos nombres
Fiat lux!
Escucho a una mujer sentada en la taza del retrete de una casa con paredes de vivos colores
-debe ser mi casa-
hablarle dulcemente al contestador de su marido
justo antes de montarse en el coche con otro hombre
con el que irá a cenar
y luego, entonces, regalo de la noche de Reyes
No puedo presumir
estoy atónito
ante las cifras que desfilan por mis ojos
No sudan mis manos
No tengo palpitaciones
ni trago con dificultad
atónito está emparentado con átono
apenas me queda pulso
por eso observo cómo la luz de la bombilla se transforma en calor
Estos últimos días
en la soledad de los campos de jara
El sol se hunde una vez más
y deja una estela de rosa que riela sobre las aguas del pantano
a la que miro cuando vuelvo a casa
a la que quisiera abrazar
ser ella
o aún menos: uno de los cuatrocientos fotones que hay en cada centímetro cúbico del universo conocido
partícula
no onda
El frío entonces me devuelve a esta noche de enero
en el planeta tierra
que forma parte de un sistema solar que se encuentra en el extremo de uno de los brazos exteriores de una galaxia llamada
Vía Láctea
un planeta con una vida datada
-según métodos de la moderna mitología llamada científica-
de cuatro mil quinientos sesenta millones de años
y que inició sus pasos unos once mil millones de años después de la gran explosión
El tiempo entonces
La mujer en el baño
El joven sobre el puente hace siete años
que se acabó tirando y murió aplastado
contra las rocas
siete segundos después del impacto
Un planeta tierra sin vida orgánica durante casi cuatro mil millones de sus años
sopa, calor, espesura, erupciones, maremotos, terremotos
descargas eléctricas una cuasi tormenta continua
Los edificios, las aceras, los trajes
este medio extraño, inmaterial
la noche que avanza
llena de agujeros
una mujer atraviesa un parque en Bangladesh
una mujer toma una ginebra en Amsterdam
una mujer se acomoda la almohada al cuello
una mujer sentada en la taza del retrete de un cuarto de baño
de lo que parece ser mi casa
con paredes pintadas de vivos colores
erigida sobre un planeta que se ha ido enfriando
en un universo cuya temperatura media no llega a los tres grados absolutos
Recuerda el número del año
Ahora sabe por qué el cielo es negro
Es sólo un instante se dice
Este dolerse y reírse dura tanto como el espacio que ocupa un fotón
en un centímetro cúbico de universo
Melancolía del rojo 

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/01/2019 a las 00:02 | {2} Comentarios


Lo vio
Era la salida
Hacia el mundo
Más tarde se hurgó hasta hacerse agujeros
No era porque fuera diciembre
Era porque más de una vez había escuchado decir, Si lo que cuentas fue así...
Pudo ser de otra manera
porque en él ya habitan cierta humildad, cierta voluntad
voluntad de hacer sabiéndose voluntad que hace
que no es voluntad cierta siquiera sino quizá voluntad de voluntad
y ahí
-en ese descender en la intención-
la humildad de haber olvidado
la humildad de aceptar
que pudo haber pulido las aristas para que el relato fuera más redondo
Quizás existieron grandes abrazos,
encuentros llenos de una gran verdad,
semanas enteras en los que la paz,
la ausencia de violencia reinaban en su vida como si fueran ellas
(la verdad, la paz, la ausencia de violencia)
el caramelo que se desliza eróticamente por una bola de vainilla
Quizás ha borrado los besos intensos,
las manos fuertes agarrándolo para que no cayera,
el elogio para que no desmayara o
el permiso para dormir junto a ella tras una pesadilla
Quizás ha querido
-para probar que lo terrible no tiene causa ni culpable-
dejarse ir por su propio desamor y ha contribuido a generarse esta inseguridad que tan sólo la resuelve muy de vez en cuando:
una mañana que baila,
una caricia que le han ofrecido -siquiera en forma de palabra-
un apoyo en el momento crucial
cuando la muerte visita a las tres de la madrugada
en el lugar en el que hoy en día la vida privada se termina
Si lo que cuentas fue así...
implica en quien pronuncia la frase
una lógica desconfianza
hacia quien le cuenta
de ahí la humildad que se propone seguir alimentando, más y más y más
y aceptar
-sin deje alguno de de ironía-
la posibilidad de que en los silencios
en el borrado de ciertos recuerdos o
en la exageración de otros
la vida no haya sido como él, ya maduro, ha llegado a sentir
Esa suma de cierta humildad
y cierta voluntad
genera una tercera sensación que es la búsqueda descarnada de la sinceridad
Sólo la sinceridad
-que no es camino ineludible hacia la verdad-
le puede permitir mirar
como el pequeño mira con los ojos muy abiertos 
la sinceridad de su progenitor cuando le cuenta  la historia de las estrellas o
la necesidad de mearle encima delante de sus hermanos para que aprenda una lección de vida o
cómo confía en su padre que le alarga la mano sólo para agarrar la suya
-no para estrechársela-
y así poder molerle a palos...
la sinceridad, no la verdad, la verdad
desapareció bajo las garras de la información, de su exceso
la verdad realmente murió cuando nació el individuo o
cuando murió Dios o
la verdad, simplemente, jamás ha podido existir en nuestras mentes como
sí existe en la mente de los caballos
y en la mente de los cuclillos
y en la de las orugas verdes, de un verde intenso...
Si suma cierta voluntad,
cierta humildad,
cierta sinceridad
cree que llegará a un estado de integridad que lo hará inexpugnable y
podrá dolerse por sus grandes dolores y
podrá reírse de sus grandes risas y
podrá dormirse en sus grandes sueños
como aquel de una gran sala blanca,
probablemente él ya muerto,
toda su familia muerta,
recorriendo con su madre un pasillo y
en ese recorrido el silencio le hace sentir
el calor del vientre en el que alguna vez se cobijó
Se regala una lágrima
se regala la piel erizada de los momentos importantes
Atrofiado para siempre

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/12/2018 a las 00:15 | {2} Comentarios


Quizá sea la última vez, cariño
No, no me enciendas la pipa aún
Vengo a decirte que la maternidad es una puta mierda
y que todos los reflejos culturales que aún atesoro los voy tirando a la papelera como hago con los mocos si estoy a solas
Esta brisa fresca, amor,
me está dejando helado
y siento en el aire la esencia de la menta
que debe de andar perdida entre los matojos
Quizá sea la última vez que nos miramos a los ojos
que nos decimos esas palabras tiernas que reflejan el volcán que tenemos en las entrepiernas
Quizá sea la última palabra que escriba
los últimos sinsabores ¿sabes? en este mundo que nos obliga a ser individuos, nosotros que aún no sabemos serlo
¿Por que no naceríamos en el oriente donde el todo es mucho más interesante que la parte? ¡Aún hoy! ¡Aún hoy!
Suelto amarras
Debo subirme en la estatua del rey y cagarme en su calavera
Debo ser consecuente ahora que estoy a tiempo y me queda un gramo de cordura (sí, he querido rimarlo con espesura solo que me detengo, distiendo los esfínteres, me dejo llevar por una paja, amargo el café de la cantante, revuelvo en viejos papeles y en recuerdos que me obsesionan hasta llegar a llorar con desconsuelo en los últimos cuatros días) La ausencia tiene nombre de niñez y no quiero decirlo más no quiero gritarlo más no quiero esconderme una vez más en tu voz tan gallarda como cualquier puta bandera clavada en lo alto de cualquier puta colina)
¡Nunca me gustaron los estados y siempre respeté las lenguas!
Influido por el descubrimiento de la culpa
exagero mis caderas y alabo la ternura del muchacho que se convirtió en muchacha para poder jugar en el fútbol femenino
¡Oh, fuerza de Hércules, incansable trabajador al servicio de los dioses! ¡Oh, tú, querida bestia, dime si pudieras responderme a esta pregunta que me atormenta cuando en la noche los tacones de una vieja en el piso de arriba no dejan de taladrarme la cabeza con su insomnio! ¿Qué significa lo masculino y lo femenino en el mundo de los dioses?
Sí, probablemente sea la última vez que te diga
-que no, que no, no me enciendas aún la pipa-
que desearía que todas vosotras pudierais correr sin temor campo a través
que todas vosotras pudierais ir desnudas si quisierais sin que por eso hombre alguno os atacara 
o sonreír y luego poneros serias
o desistir de una invitación o simplemente permanecer ausentes como los niños en las fiestas de los mayores
Ahora me deshago
la lanza sigue clavada en mi costado
late mi corazón con la fuerza de una sangre cada vez más licuada
mi palpitación tiene virtud y purga
soy incapaz de ver ninguno de los mil doscientos agujeritos que me he hecho a lo largo del último año en la yema de los dedos de las manos
Estoy muerto
Soy un llano
que de repente cual mar furioso que se encrespara por extrañas fluctuaciones electromagnéticas, se convierte en himalaya
Vuelvo a ti querida
eres la guía de mis gónadas
la lengua que busco entre los pliegues de las cerdas
la última llamada
la primera visión cada mañana (ésta de hoy con la niebla tan densa que convertía en lefa la nada)
Ahora sí, amor mío, mi empastillada, enciéndeme la pipa y méteme el dedo por el culo hasta que me corra en las puertas del infierno

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/12/2018 a las 19:17 | {0} Comentarios


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