Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

No hubo distinción.
Ni tiempo.
La ilusión, aquello que es un motor en la vida, lo que permite levantarse un día más, lo que permite sonreír y detenerse a mirar el vuelo del autillo; eso extraño; eso que navega por nuestra forma de conectarnos con lo que nos rodea, lo que nos atraviesa, lo que permanece y parece pertenecer a algo que llamaríamos -cada uno a sí mismo- mi interior, eso que nos sumerge y no nos ahoga, eso que nos envejece, que nos hace olvidar, que nos hace reconstruir lo pasado, que nos permite construir lo no pasado.
No hubo soberbia.
Lo hizo con toda la sencillez del mundo. Sin ponerse una meta lo hizo. Lo hizo porque las circunstancias se volvieron fastas. Lo hizo por tener ilusión de sí (también ilusión en el sentido de algo irreal, de algo que podría no ser nunca, algo que ha estado ahí, flotando, en la laguna interior, la que está bajo la montaña, la montaña hueca que parece tan sólida desde afuera).
No hubo testigos. No hubo, por lo tanto, arte. Erguida. Suplantándose frente al horizonte fáustico, el que entiende lo infinito, el que no se arredra ante ese concepto antinatural. Natural sí es el ciclo. El ciclo no es necesariamente infinito mientras que lo infinito necesariamente lo es. Suplantada la imagen de sí. Una figura hueca sin forma de montaña. Una figura hueca con forma humana.
Sonaron las campanas mucho más allá de la medianoche. Rebuznó el burro su anhelo. Orión, el Guerrero, soñaba dejarse caer del Cielo. El mundo había conseguido girar una vez más sobre sí mismo. A punto estaba de llegar la Aurora. Justo en el instante en que se hace el silencio cuando va a despuntar la primera línea de luz.
Lo hizo sin vergüenza. Sin fluir nada desde dentro. En una intensa intimidad.
 

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/06/2022 a las 17:21 | Comentarios {0}



El gesto del pájaro esta mañana. El gesto del perro esta mañana. El gesto de la rama del olmo esta mañana.

Las preguntas y las respuestas de los asistentes al banquete.

La torpeza por los nervios ante un desenlace opuesto a sus intereses provoca que todo lo que tenía mecanizado se convierta en artificial.

El otro mundo. El mundo del mal. El mundo de la necesidad. Normalmente en tonos fríos El boceto de un sexo de mujer.

Al escuchar el idioma extranjero sentía la lluvia cayendo sobre su anorak aunque él estuviera sentado frente a un ordenador en una aldea la cual, por ley, estaba obligada a ofrecer fibra óptica a sus habitantes.

A nivel de mar la mujer se convirtió en barca.

Los muros blancos del cementerio. El camino que lleva al valle. La serpiente que vio la otra tarde. El alma de asno del perro. La gallina entre sus dientes (los del perro con alma de asno).

¿Por qué Dionisos e convierte en el sucesor de Zeus para los órficos? Religiones soteriológicas.

El último día del mes. Recuerda el viejo refrán campesino: ocho meses de invierno y cuatro de infierno. Meseta castellana.
 

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/05/2022 a las 18:27 | Comentarios {0}



El temblor ante la sombra. La potencia del sol sobre sus cabezas. El canto de la chicharra. El movimiento debido a un motor de cuatro tiempos. La siega. La era.
Nostalgia por lo que termina (todo hay que escribirlo: una nostalgia sin motivo ninguno). Y la idea de una nota dejada sobre la mesa en la que escribió durante muchos años: Quiero seguir el viaje.
Duerme el mundo porque quienes manejan los objetos y los seres inanimados que luego se verán reflejados en la piedra del fondo de la cueva, duermen. Todo hay que escribirlo: quienes manejan a los alienadores alienados no pueden seguir manipulando a los prisioneros con las sombras si los que manejan los objetos y seres proyectados duermen.
En la mañana transcurre esta idea. Jamás ayer se le ocurrió esto que ahora escribe. Nunca lo supuso (porque todo hay que escribirlo admitamos que en el sueño o en esos lugares de la vigilia a los que la conciencia no llega, puede que ahí estuvieran ya latentes estas líneas).
Temblor de la barbilla. Temblor del mediodía. A lo lejos los motores de un avión varían su tonalidad por el efecto Doppler. Siguen batiendo sus élitros las chicharras. Justo ahora se abren los pétalos de una flor en algún lugar de Tierra. Nadie puede negar que si nadie observa la Montaña ésta pueda estar bailando.
No sé cuánto habrá de seguir. A esta pulsión parece referirse. A estos años que son nada. Ya es olvido y dentro de un suspiro será ignorancia.
 

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 27/05/2022 a las 12:40 | Comentarios {0}



¿Qué hace ahí? ¿Cómo llegó hasta allí? El destino no es sólo lo que ocurre sino adonde se llega. ¿Qué explicación encontraría? ¿Cómo no dedujo que el drama rural existe en tanto en cuanto lo rural guarda en sí un núcleo violento? ¿Porque está más cerca del Neolítico? ¿Porque la cultura procura además de conocimientos contenciones?
Escucha en la noche los gritos de una mujer. Por la mañana, cuando camina por senderos en los que la belleza de las montañas tiene algo de bizantino, siente en las miradas de algunas personas -mujeres y hombres- un deje de venganza, una sensación de que bajo la camisa guardan una hoz para usarla en cuello extranjero. Y siente temor de las personas. Y se siente perdido en aquellas alturas. Y pierde para él sentido la vida como si ésta tan sólo se justificara si en su transcurrir se diera cierta placidez, cierta ternura.
No se va a llamar sensiblero esta vez. No, esta vez es cuestión de sensibilidad y de sentido. Porque sólo desde la sensibilidad puede aceptar la crueldad del mundo. Porque sólo desde el sentido puede explicársela.
Destino. Sentido. Dirección. Ya no entiende esos conceptos en su absoluto. Tiene la sensación de estar cerca de sentir el terror que al final de su vida sentía Darwin por el mundo que con tanta pasión había investigado -y parte de él desvelado-; terror por lo mal hecho; terror por ser consciente de que la ética es un constructo de unos pocos; terror por sentirse algunas noches como el Cristo del que escribía Lope ¿Qué interés te sigue, Jesús mío/ que a mis puertas cubiertas de rocío/ pasas las noches del invierno a oscuras?
Algunas noches tiembla de terror y congoja. Porque hay noches en las que los hombres solos apenas pueden más con su soledad y desearían otro cuerpo humano a su lado al que poder despertar para decirle, Abrázame, tengo frío, abrázame, más, más fuerte, amor mío...
 

Ensayo

Tags : Perdido en la mudanza (lost in translation?) Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/05/2022 a las 18:23 | Comentarios {0}



No espantarse con las nieves perpetuas.
Mirar sólo este día de frente.
De nada sirve, se dice. Y calla durante un largo espacio. De forma abrupta (como se da de bruces uno con un abismo en noche de luna nueva) gritará, ¡De nada sirve!
Son los modos de las palabras (¿es lo mismo tiempo y destino? ¿es la noción de tiempo la idea espacial del destino?). En ellas enjaulados. Camina recto. Con el ánimo destrozado. Siempre el paso de los años provoca lo mismo en los estetas. No hay que huir. Moverse quizá sí. No huir. Así es que se lanza por un camino con retorno... y siempre vuelve (siempre gira)
Piensa si alguna tarde no volverá. Se quedará en lo alto de la cima cuando la ola de frío sea intensa y morir consista en aguantar la ventisca (si no se aguanta ya no se muere -producirse- sino que se es ya muerto -producto-). El producto es movimiento muerto.
Cae la nieve. Llega hasta su rostro furiosa. Se enfrentan la nieve y él. Ambos se desharán antes de saberse vencedor o perdedor (en la lógica de los seres humanos sólo existe esa dualidad. Aún no hemos llegado a más. Te mentirá quien aseguré que sí, que hemos sido capaces de atravesar terceras y cuartas y ene vías).
Podría no ser sábado por la tarde. No ser sexo masculino. Podría haberse cortado las uñas. Podría haber atravesado la ventisca y haber surgido en un mundo nuevo, quizá más tropical. Nada de eso se atrevió a hacer... siempre, siempre acaba en ese giro y gira y vuelve...
 

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 02/04/2022 a las 17:26 | Comentarios {0}


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