Sobre este espacio y en este tiempo
Sobre esta destrucción que llena el aire
de efectos de luz crueles y piadosos
Sobre las huellas de nuestros antepasados
los más lejanos
los que no eran exactamente nosotros
Consciente de que habito en una encrucijada
y de que por lo tanto las gentes se cruzarán
en distintas direcciones
sobre estos presupuestos -escribo-
y con esta conciencia aparente,
siento que el mundo se incendia conscientemente
Que los árboles están hasta las copas de ser papel
Que los pájaros no quieren ser más blancos
Que las aguas majestuosas de los océanos
se niegan a ser mecedoras solícitas de los humanos
Que las montañas se calentaron para que la nieve
al llegar a sus regazos se derritiera
hartas ya del desliz de los esquís por sus laderas
Que las grutas se hicieron más chicas
Que los páramos se rodearon de fuego
y las tundras se volvieron grises
como burócratas de medio pelo
Que las arenas de las calas se volvieran púas
no fue idea de un dios vengador
sino de una invasión de organismos
que se habían quedado sin depredador
Sobre estas murallas naturales
apesadumbrado por el llanto de un alcalde
que ha visto desaparecer su paisaje
devorado por las hijas del Sol
En estos últimos años
descubierta la tramoya del teatro
voy volviendo a la niñez
cuando reír y llorar se alternaban en un continuo
obra de la voluntad de un diosecillo
Sobre estas tragedias planetarias
sobre los naranjos
sobre los arces japoneses mal plantados en una tierra extraña
Desde siempre dios me sueña
ante la misma ventana;
me sueña, me está soñando;
me mata, me está matando.
A Nilo
I
Por el Camino de los Helicópteros
me llevan mis pasos cojos,
cojos no tanto por mis piernas
sino por tu muerte toda.
Yo no sabía
-y creía que sí-
que la muerte
era tanta ni que la mirada
tuya me aliviaba de la dura
tarea de vivir. Te moriste tan
de golpe. Me dejaste tan aislado.
Por el Camino de los Helicópteros
marcho y me encamino
hacia el otero donde descansan
los bancos. ¿Recuerdas?
En uno de ellos me sentaba
para hacer mis ejercicios
mientras tú rastreabas
la realidad del mundo
con tu trufa negra,
ávida siempre de colores.
¿Cómo se te ocurrió morir
sin avisarme?
¿Cómo no vino una diosa
a despertarme del sueño eterno
de una eterna primavera?
Por el Camino de los Helicópteros
voy, a solas con mis pasos,
buscando, pueril, encontrarte.
Por el Camino de los Helicópteros
me llevan mis pasos cojos,
cojos no tanto por mis piernas
sino por tu muerte toda.
Yo no sabía
-y creía que sí-
que la muerte
era tanta ni que la mirada
tuya me aliviaba de la dura
tarea de vivir. Te moriste tan
de golpe. Me dejaste tan aislado.
Por el Camino de los Helicópteros
marcho y me encamino
hacia el otero donde descansan
los bancos. ¿Recuerdas?
En uno de ellos me sentaba
para hacer mis ejercicios
mientras tú rastreabas
la realidad del mundo
con tu trufa negra,
ávida siempre de colores.
¿Cómo se te ocurrió morir
sin avisarme?
¿Cómo no vino una diosa
a despertarme del sueño eterno
de una eterna primavera?
Por el Camino de los Helicópteros
voy, a solas con mis pasos,
buscando, pueril, encontrarte.
Me caen muy bien los pájaros
Asumo que el silencio es un hoy un bien escaso
Presumo que he perdido y aún no lo he aceptado
Me caen muy bien los pájaros
La tarde si es callada es tan bonita
La voz si es aislada concita en mi sentir
un vuelo de gaviota sobre una ría gris
Me caen tan bien los pájaros
Me sumerjo en sus cantos
Los observo volar y cuando veo el nido
aminoro mi paso y procuro pasar quedo
como si yo sólo fuera
espectro de un humano condenado a vagar
Me caen muy bien los pájaros
incluso aquellos mirlos que una primavera
picoteaban el cristal de la ventana
la ventana de mi pequeño escritorio
desde la que veo al fondo la montaña
y sus vuelos y sus patas y sus juegos
Me caen muy bien los pájaros
también los periquitos
Descubriremos que todo es como la nieve y que la esfera nos rodea
Descubriremos que están allí, ¡todos! con sus nombres
(la inmensidad de los nombres, los lugares que evocan)
Descubriremos cada una de las ráfagas de aire
que corre libre entre nuestros tendones
Descubriremos el aliento de las ballenas jorobadas
en una mar de mañana sobre la que el sol danza
Tendidos sobre telares
enlazadas las manos
como si empezara a ocurrir por vez primera...
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Poesía
Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/07/2026 a las 12:29 |