Inventario

Página de Fernando Loygorri
Podría haber sido tantas cosas, un álbum abierto, la esencia del mar dentro de un universo casi por entero vacío; podría haber sido el pétalo de la rosa que nunca se descompuso y el grito en la garganta del mashai; podría haber sido la quintaesencia de la feminidad o la voz de la mujer joven que muere perseguida por sus demonios
Podría haber bebido alguna sustancia que hubiera hecho crecer hasta eso que los pitagóricos llamaban infinito
Podría haber sido la roca que se despeña cerca de la polis de Esparta
o el sueño de Ofelia mientras navega por la tumba líquida de su amor por un joven estúpido y también, claro, podría haber sido ese joven estúpido por el que murió Ofelia
Podría haber sido los pasos de la muerte
el caudal que resuena en las fuentes del Nilo o la arena ardiente bajo la que se ocultan las serpientes y ser también bola de fuego y ser también bola de nieve y ser también medio interno de un cuerpo sano o semilla de cereza o tronco de fresno
Podría haber sido sordo
Podría haber caminado alrededor del mundo conocido y luego desaparecer en el último paraje virgen; podría haber sido vino añejo, sopa de ajo, olivo en su campo, sur de un norte, nadir y cenit a un mismo tiempo mientras se desenvuelve el helio en todas sus dimensiones; podría haber sido la lágrima del cocodrilo o el cocodrilo entero y ser por supuesto la primera letra y luego la última.
Podría ser la fatiga
la enumeración
los abisales
la lámpara que se mantiene encendida sin ser esperanza de nadie ni lugar para ubicarse
podría ser la voz de Amy Winehouse en su última retirada
la calma
la dama
el tablero

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 15/12/2018 a las 01:20 | {0} Comentarios


Por el oído envenenó Claudio a su hermano
Hay palabras que son veneno
A veces la palabra madre es veneno
El veneno no siempre mata
(hay seres que al no ser letal la primera dosis se van haciendo fuertes a la sustancia y podría llegar el momento en que la tomaran a cucharones y nada les pasara)
Este mundo tiene algo de veneno y nosotros algo de rata
Hay que apaciguarse entonces
mirar la sustancia que envenena
manipularla con sumo cuidado
olerla lo menos posible y también, si se pudiera, mantenerse alejado de ella sólo que a veces -demasiadas veces- convive con nosotros, nos cría como hacen las víboras con sus retoños, nos sigue en los años como la sombra terrible de un dios inmisericorde que buscara para siempre nuestra perdición
Las palabras digo
Los gestos digo
Las actitudes digo
¡Cuánto veneno se puede generar en las sinopsis neuronales de un niño! ¡Envenenadas para siempre! 
Alerta, el veneno siempre acecha
Alerta, junto a él -como ocurre en la naturaleza- se encuentra el antídoto
¡Cuánto sin hacer por el veneno!
¡Cuántos hombres veneno!
Corre por las venas humanas el tósigo del orgullo
el mayor de los venenos
Sí, el mayor de todos ellos
Veneno
puro veneno

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/12/2018 a las 00:04 | {0} Comentarios


Soplo en el cristal (no es urna es polvo de luz tras la nube). Vigorosa la tarde. Ese viento que viene de muy cerca, allá en el norte. Humedales. Perversión: justo cuando la noche empieza le crujen las manos. En la soledad del camino. Dorada la luz del otoño. Que ya llega noviembre. Que ya llega el día del nacimiento de su muerte. Paralelas. No continuas. Debe aprenderlo. Marca un compás con cierto albedrío. Es risueña la cara de la muchacha. El perro mayor también merece una caricia. Duerme la noche. Se despereza el frío. Todo, todo está barrido. Un paso y después otro. Alegoría de los zapatos rotos. Ha recordado un poema antiguo. La figura buena del adulto. El horrible hedor de las diosas viejas elevadas por Esquilo a la categoría de sepultas. Hay adoraciones. Perversión: un ajuste del cinturón acompañado de la caída de un sombrero. Se escuchaba lejos un tango. Parecía echar fuego la luna. Siete. Veinte.
Fin del son.

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/10/2018 a las 01:06 | {0} Comentarios


ocurre la indefensión como si toda la desolación de los siglos se agolpara en una sola existencia, es decir, en nada El peso es tan grande que sólo queda leer a Hasek No hay sumisión Tampoco una lucha sin cuartel Mirar tan solo No oponerse mientras se sigue amando Hasta el final amando Pase lo que pase Con todas las fuerzas La luz siempre está La inclinación de la tarde Siempre estará el rostro La sonrisa también Un momento crucial Esas cosas Buenas noches

Miscelánea

Tags : Ciclos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/09/2018 a las 00:18 | {0} Comentarios


En la Cueva de Altamira los hombres ya evocaban ciclos
En la Cueva de Altamira los hombres ya evocaban ciclos
No tengo que estar mareado. Voy a hacer una lista de lo que tengo que hacer. Voy a ser un buen chico. Voy a trabajar mucho, mucho, mucho. El ejercicio no lo voy a dejar. Y la comida va a ser sana y equilibrada. Me voy a levantar temprano. Voy a estudiar idiomas. Voy a ir a todas las citas médicas que me imponga el sistema sanitario. Voy a realizar con ánimo positivo las cuestiones burocráticas que podría haber hecho en agosto con mucha menos gente. Voy a meditar mis comentarios más tiempo, dedicando un tiempo diario al estudio y otro tiempo a la creación literaria. Voy a querer a mis seres queridos como se tiene que querer a los seres queridos y no voy a dejar que la melancolía me inunde cuando lleguen las bajas temperaturas y pueda por fin cerrar las ventanas y así, ¡Oh, bendito silencio de los cojones! pueda dejar de escuchar a los ruidosos que habitan el planeta. Me voy a decir una y mil veces que la vida es corta aunque en el fondo y en la superficie estoy con T.S. Elliot (por muy católico que sea) cuando afirmaba que la vida es larga. Voy a leer. Tengo que leer. Leer es una imposición intelectual que llevo infligiéndome desde hace la friolera de 51 años. No he parado de leer desde que aprendí y en las largas y tediosas fases postoperatorias en las que mi pierna derecha estaba inmovilizada y había de guardar largos reposos, la lectura se convirtió en mi mejor amiga y lo ha sido desde entonces y lo seguirá siendo hasta la muerte. Esto no quita para que de vez en cuando me enfade con ella o cuando una noche -poquísimas en todo caso- no leo antes de dormirme y siempre me digo, No leo esta noche, de inmediato también me venga el pensamiento de, Bueno y qué, hostias, ya está, no pasa nada. Sí, sí, voy a leer mucho. Me gusta leer. Me encanta leer. Pero no dejo en esta mañana de septiembre -en la que de nuevo empieza todo- sentirme un poco hasta el cintón. Es como si tuviera unas ganas locas de liarme la manta a la cabeza y lanzarme por esos campos del mundo hasta que me dé una hipoglucemia y caiga en coma y a tomar por culo. Ya está. También tendrá que ver que he errado en un problema facilón de ajedrez y eso siempre me demuestra que soy un poquito estúpido.
Es lo que tienen los ciclos. Ya veréis, ya, que éste es sólo el primero. El ciclo de la vuelta. Escribirlo ha tenido de bueno que me ha recordado a Sandokán.

Miscelánea

Tags : Ciclos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/09/2018 a las 12:13 | {2} Comentarios


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