Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Descanse en paz la saltadora



María Eduarda Rodrigues de Freitas, de veintiún años de edad, murió el sábado. Hace cinco días, a estas mismas horas, María Eduarda había ido a su trabajo en un gimnasio de la ciudad brasileña de Limeira, al sureste del país, en el Estado de Sâo Paulo. Tampoco sé, a ciencia cierta, mucho más de lo que hizo hace cinco días. Imagino que no alteraría su rutina. Sería un día normal, con un fin de semana normal, en el que había quedado con su novio para hacer puenting desde el ponte do Esqueleto (que así se dice también en portugués), a pocos kilómetros de la ciudad.
María Eduarda Rodrigues de Freitas no sabía que los hombres que se tenían que encargar de su seguridad, los que tenían que atarle una cuerda a la cintura (una cuerda no elástica que hace que el salto sea aún más estresante, más adrenalínico; a este tipo de salto se le llama, prosaicamente, rope jump. Rope también tiene el significado de soga.), andaban esa mañana en otras cosas... 
 

Cuento

Tags : Cuentecillos Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/06/2026 a las 18:42 | Comentarios {0}



Me caen muy bien los pájaros
Asumo que el silencio es un hoy un bien escaso
Presumo que he perdido y aún no lo he aceptado
Me caen muy bien los pájaros
La tarde si es callada es tan bonita
La voz si es aislada concita en mi sentir
un vuelo de gaviota sobre una ría gris
Me caen tan bien los pájaros
Me sumerjo en sus cantos
Los observo volar y cuando veo el nido
aminoro mi paso y procuro pasar quedo
como si yo sólo fuera
espectro de un humano condenado a vagar
Me caen muy bien los pájaros
incluso aquellos mirlos que una primavera
picoteaban el cristal de la ventana
la ventana de mi pequeño escritorio
desde la que veo al fondo la montaña
y sus vuelos y sus patas y sus juegos
Me caen muy bien los pájaros
también los periquitos
 

Poesía

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/06/2026 a las 19:21 | Comentarios {0}



Ha sido desplazarse. Sentirse por vez primera recorriendo el espacio y el tiempo a tal velocidad. Ha sido elevarse hacia una idea y declarar, ¡Lástima que no haya tenido fe!

Antes, como si fuera un islote, una piedra sin nombre en mitad de la mar, ha elevado una prez y ha querido gritar sólo que el espacio navegaba ligero y el tiempo se hacía diminuto y sus esfuerzos se olvidaban tan rápido como se ejecutaban. Morir no es esto, se dijo. Morir no puede consistir en ser consciente de morir.

Arreciaba el viento Bóreas, amigo de los dioses y enemigo de las mujeres -que se lo pregunten, si no me creen, a Oritía, una de las Hiacíntides, hija del rey ateniense Erecteo y de Praxitea-; ocurrió una mañana que la muchacha estaba danzando junto al río Iliso cuando fue raptada por Bóreas, el viento del Norte, hijo de Astreo y de Eos, que pertenece a la familia de los Titanes y que es conocido por su variabilidad y violencia de carácter; Bóreas, pues, se llevó a Oritia hasta Tracia, uniéndose allí a ella -por la fuerza de su fuerza- y haciéndola concebir dos hijos, Zetes y Calais, a los que llamaron los Boréadas y que alcanzaron fama participando en la expedición de los Argonautas- y dos hijas, Quione y Cleopatra. Arreciaba ese viento, decía, cruel y violento, el día en el que el islote que era tan sólo un peñasco en mitad de la mar, se preguntó por qué a él Dios no le había otorgado ni una miajita de fe. Fe, se decía, para aceptar ser peñasco en la mar, sin nada de vida en sus entrañas, sin cercanía con puerto alguno, aislada isla sin nada más que arcilla que ofrecer, una arcilla buena para el cutis, pero no milagrosa, pero no alcanzable, nunca untada en piel alguna ni humana ni animal; tan sólo el islote conocía sus propias propiedades.
 

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/06/2026 a las 20:10 | Comentarios {0}



¿Se aplacará algún día? Ahora tan sólo se quiere levantar para hacer sus necesidades y luego se quiere volver a la cama y cerrar los ojos y quedarse dormida. La pregunta que inicia este corto relato se la hace a ella misma. Está sentada encima de la cama. Son las cinco de la tarde. Normalmente a esas horas estaría en la oficina, terminando la jornada. Ha sabido vivir muchos años con ello y de improviso, hace tres días, se despertó con un mechón de su pelo encanecido tras haber tenido una pesadilla horrísona: el mal es una masa de vapor viscoso, algo semejante a los humos que desprende la combustión de una rueda. El mal se le mete por la nariz. El mal es un terror que le hiela la sangre. El mal es un grito que nadie puede escuchar. Despertó. Sudada. Se incorporó en la cama. Se quedó sentada y su mirada se fijó en la pared de enfrente, la cual, por efecto quizá de restos de la pesadilla, le pareció alejada. A día de hoy se lo sigue pareciendo. Desde esa pesadilla se ha quedado metida en la cama. Tan sólo se levanta para hacer sus necesidades, para comer y beber algo. No se lava. Se vuelve rápido a la cama. Se tapa y se masturba con la mano izquierda mientras se mete los dedos de la derecha por el ano. Los varios orgasmos permiten que vuelve a quedarse dormida. Se masturba y no busca con ello el placer sino la muerte aunque parcial nacida del cansancio. Cuando se despierta repite la misma rutina ahora que ya no las tiene. La misma rutina que acabará matándola de inanición. Ella que había soportado tantos años. De repente, de un día para otro, como si desde siempre lo hubiera sabido. La salida era ésta: abandonar y abandonarse. Desde hoy. "Habéis vencido. Me derroto,", se ha dicho. Lo ha hecho.
 

Cuento

Tags : Cuentecillos Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 06/06/2026 a las 18:04 | Comentarios {0}




Descubriremos que todo es como la nieve y que la esfera nos rodea
Descubriremos que están allí, ¡todos! con sus nombres
(la inmensidad de los nombres, los lugares que evocan)
Descubriremos cada una de las ráfagas de aire
que corre libre entre nuestros tendones
Descubriremos el aliento de las ballenas jorobadas
en una mar de mañana sobre la que el sol danza
Tendidos sobre telares
enlazadas las manos
como si empezara a ocurrir por vez primera...

 

Poesía

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 04/06/2026 a las 12:38 | Comentarios {0}


1 2 3 4 5 » ... 490






Búsqueda

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile