Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Nativo americano
Nativo americano

230.- Al buscar el orden se produce un desequilibrio.

231.- Me gustaría definir el orden como lo justo. Sé que sería injusto definirlo así.

232.- Un ejemplo de orden: Nunca llames a tu madre por ese nombre común. Llámala siempre por su nombre propio.

233.- Todo hombre se ve sometido a lo largo de su existencia al mismo tipo de presiones. Eso ocurre porque sus sinapsis primeras están listas para enfrentarse sólo a ésas.

234.- Deseamos la desnudez porque nos disgusta ser la piel de otro.

235.- El caballo. El jabalí. El águila. El toro. También una cabeza de chacal sobre un cuerpo humano. Órdenes en desequilibrios.

236.- Consuela tener conocimiento de grandes distancias.

237- La velocidad, en cambio, aturde.

238.- Subió tan alto que se descoyuntó la mente.

239.- Nunca me podré someter a la bajeza de aceptar un gesto inelegante. Cuando lo vivo el cuerpo se me vuelve erizo y cierro los ojillos, pequeños como cabecitas de alfiler.

240- En la risa buscamos aligerar el desorden en el que solemos vivir. Los seres ordenados -sapos, bacterias, encinas, culebras, montañas- no necesitan la risa. Tampoco la buscan.

241.- La lluvia en el pelo. La zozobra del viento. La carrera del animal. La mujer que escucha. El amigo que anima. La noche. Son lugares de orden. Son espacio/tiempos justos.

242.- Decidir implica desordenar a otros.

243.- ¡Qué poco amamos ya la lentitud! Sólo a partir de ella se podría ensayar el perdón. El perdón llevaría al orden. El orden generaría desequilibrio. El desequilibrio implicaría justicia.

244.- No puede haber perdón.

245.- Una cuerda. Un árbol desnudo. Un impala cojo. La calma en el río. Los ojos del cocodrilo. 

Los aforismos que van desde el nº 230 al nº 245
-y que se compendian bajo el título de Aforismos (21)-,
son todos responsabilidad del director y autor de esta revista
 

Ensayo

Tags : Aforismos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 20/12/2019 a las 00:34 | {0} Comentarios


Naturaleza muerta con cráneo de Paul Cezanne 1898
Naturaleza muerta con cráneo de Paul Cezanne 1898

Vivo en el fin de la tierra
donde habitamos los infelices que carecemos de patria.
El día que solté las amarras
se rompió mi corazón.

En este finisterre
la luna jamás aparece.
Cada noche espero,
con ansiedad de adolescente enamorado,
que su blanca esfera
o la mitad de ella,
menos aún: una faja fina
como el más fino albugo de la uña
del dedo meñique del pie de un bebé,
aparezca en el inicio del cielo nocturno
cuando aún quedan en él restos de azul.

Roto el corazón
-en realidad siempre 
(la palabra no es exageradamente larga)
lo estuvo-
he de dejar que la pena me ahogue
y desagüen mis ojos la justa para no anegarme.
Seguiré respirando. Lo sé.
Ayer mismo reí
como si el día anterior
mi hermano me hubiera hecho un arrumaco.

Sé, en todo caso,
que el hígado se estaba pudriendo,
le mente generaba sinapsis  para sobrevivir,
la soledad y el frío se aliaban conmigo
y los jabalíes
corriendo a mi vera libres y hermosos
me animaban a no temer nada.
Quizá si me hubieran advertido
de que nunca más vería la luna
me habría dejado pisotear
hasta que mis costillas rotas
me otorgaran el consuelo de morir.

¡Qué cerca está el invierno!
¡Si hubiera tenido una patria,
habría conquistado el mundo!
Al carecer de ella fui invadido.
Ahora daría la patria que nunca tuve
por mirar la luna que ya no veo.

 

Poesía

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/12/2019 a las 22:41 | {0} Comentarios


Preñez. Fotografía de Olmo Z. 2015
Preñez. Fotografía de Olmo Z. 2015
Navego plenamente vanguardista. Soy pura vanguardia si entendemos por tal aquélla que tiene como principio primero épater les bourgeois.

¿Cómo se escandaliza hoy a los burgueses? No asisto a  clanes,  tertulias,  foros,  convenciones,  vacaciones, fiestas. Escribo generosamente, sin buscar el beneficio económico y necesitándolo tanto como el aire que respiro. Reniego de las llamadas redes sociales - expresión que ya en sí misma es un pleonasmo-. Me gusta el campo y las ciudades -todas las ciudades- me parecen feas -por más que, evidentemente, no pueda evitar la fascinación por determinados edificios o construcciones pero si los comparara con casi cualquier conformación natural [de ámbito parejo] siempre encuentro más hermoso el segundo que el primero). No me atraen las multitudes ni sus conmemoraciones ni sus atuendos ni sus complementos.

El estilo es pura basura para la literatura.

Me gustan las fronteras, aquellos lugares como los deltas donde lo salado se une a lo dulce y crean una fauna y una flora frutos del mestizaje de las aguas.

Al mirar la belleza suelo sentir nostalgia.

Siendo mayor, mi alma sigue siendo la de un niño aislado. De ahí mi atracción por espacios callados donde tan sólo se escucha el rumor de la naturaleza que huye de mí como de la peste (que huye de los hombres como de la peste).

Así soy vanguardista a 14 de diciembre de dos mil veintiuno y me importa poco. Lo pensaba hoy mientras caminaba y los colores de las nubes en el cielo me retrotraían al principio de la vida, hace quinientos millones de años.

Luego vino la tarde y por primera vez en mi vida hablé con mi madre.

Narrativa

Tags : Apuntes Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 14/12/2019 a las 00:14 | {0} Comentarios


La Odalisca de Mariá Fortuny 1861
La Odalisca de Mariá Fortuny 1861
Sin el café con leche de la mañana (y desde diciembre de 2017 con algo sólido: tostadas con queso fresco o con mantequilla) todo se trastoca. Despertarse es volver a vivir a una distancia tan sideral del día anterior que necesito hacer algo que me una a mi yo (no a mi ego) y me asiente en este hombre que camina como un lobo estepario por los años. Que me asiente cuando menos con el hombre de ayer. Salir al mundo con el estómago vacío es darse de bruces con la realidad (por supuesto la realidad de un pesimista).

Tenía que suceder el atasco monumental. Tenía que empezar a sentir que quizá me diera una hipoglucemia. El mundo era un continuo de coches, autobuses, motos y camiones envueltos en una niebla gris, rodeados de asfaltos grises y quitamiedos grises y medianas grises. Sin café con leche la grisura tenía ecos de ausencias, de navidad.

Volver, he pensado. Y cuando pensaba volver me ha recordado la risa fiera de una oftalmóloga. En la espera todo se confunde. No habrá paz, no, no habrá paz. De vez en cuando surgirá un furor divino (a la manera de los furores que nos cuenta Ficino) y el mundo podrá dibujarse de otras maneras. Eso será más tarde. Eso será algún día antes de morir.

Terminado el ayuno sucede un gran malestar y es necesario que el café y la leche y la mantequilla y el pan hagan su función para que el cuerpo parezca encontrarse consigo y quede para el resto del día la sensación amarga de haber descendido un peldaño más hacia el infierno (el infierno son los otros).

El paisaje no ha ejercido su influjo hoy.

Me gustaría embriagarme con opio.

Narrativa

Tags : Apuntes Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 10/12/2019 a las 21:20 | {0} Comentarios



216.- No te voy a pedir, ¡Oh, Atenea! que te quites la coraza y me dejes ver tus senos de lechuza.
 
217.- La distancia está compuesta por tiempo y desgana.
 
218.- Yo siento, en el mismo instante en el que lo estoy diciendo, que el comentario lúbrico que hago -con las circunstancias que hayan rodeado a la interlocutora a lo largo de todo su día, con mi propia emoción vital (estando como estamos a más de cincuenta millones de kilómetros de distancia con respecto al lugar en el que nos encontrábamos el día anterior), más la emoción colectiva- no excita ni alegra sino que es simplemente soez.
 
219.- ¡Hay días tan luminosos!
 
220.- El libro tan sólo como objeto es ya precioso.
 
221.- ¿Y si dejáramos las llaves, nos olvidaríamos de hacer cerraduras?
 
222- No me abandona el placer. Lo he sabido hace un instante, cuando la alquimia del guiso que terminaba había resultado perfecta o cuando urdo estrategias que me lleven al goce.
 
223.- Hay una joven que navega por el mundo anunciando una buena nueva; si fuera Cristo muchos de los que dicen creer en él apedrean hoy a la muchacha.
 
224.- Cuando vuelvan al poder las mujeres, como casta –como lo es la casta de los hombres poderosos- y los hombres poderosos queden recluidos a labores sacerdotales o a ser hetairos de las nuevas diosas, espero que nada empiece con una oración o con un signo.
 
225.- Aunque entiendo (y casi estoy por aceptar) que el primer paso es necesariamente violento –aunque sea ésta una violencia tan sólo emocional o antipática o antiempática- ¡cómo molesta que nos metan a todos en el mismo saco!
 
226.- Comentan gentes de izquierdas (?) que no hay por qué respetar todas las ideas –se refieren, claro, a las ideas de la extrema derecha (?)-. Estoy en absoluto desacuerdo: la única manera tolerante de derrotar la ideología de extrema derecha es mediante el respeto. Sólo mediante el respeto se puede argüir con conocimiento y por lo tanto con razón. A partir del respeto, ¡A por ellos!
 
227.- Las uñas, con los años, también.
 
228.- En Las Avispas, comedia de Aristófanes, éste coloca a los heliastas –los ciudadanos jueces de la Atenas del siglo V a.C.- un aguijón de avispa en la entrepierna. El parangón de esos heliastas hoy en día sería no tanto los jueces cuanto los periodistas/tertulianos que se han convertido, literalmente, en jueces de la opinión. Ya no informan. Sentencian.

229.-  Es 1917.  Unas muchachas hacen gimnasia en la azotea de una casa de New Orleans.
Los aforismos que van desde el nº 216 al nº 229
-y que se compendian bajo el título de Aforismos (20)-,
son todos responsabilidad del director y autor de esta revista
 
Tonos azules de Alfredo Protti 1926
Tonos azules de Alfredo Protti 1926

Ensayo

Tags : Aforismos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/12/2019 a las 12:29 | {0} Comentarios


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