Inventario

Página de Fernando Loygorri
Daría lo que fuera por ese dedal de oro
y más cuando ha visto en los predios del Ulster
las huellas cercadas de Cuchulain
Daría parte de su intestino por volver a hablar con ella
que se hundió en las fosas marianas
sin ser virgen, tras yacer con él, una noche de reyes en la que los premiaron con drogas fuertes
heroína era
(campos de amapolas, más allá de Irán, en una revuelta que las rocas daban sin ser vistas)
Daría la sensación de fe si con esa actitud consiguiera un aplazamiento
y le dijeran, Vuelve a tu patria, no nos hace falta que te parezcas ni por un segundo a Odiseo
Ya has hecho bastante con dejar tus cabellos alborotados
y con haber conseguido, sin haber hecho absolutamente nada, ser moreno cuando naciste rubio
Volaría sin alas
Entraría en la cueva de los murciélagos
cuando en el día duermen y sueñan el mundo bocabajo
e intentaría, sin con ello pudiera conocer la raíz de todo aquello, sentir sus manos como garras
y agarrarse al techo de la cueva y cerrar los ojos al mundo mientras la sangre le sube a la cabeza
y sueña el acto segundo de una obra inmortal
Daría su palabra (que es lo único que valora)
Daría los intervalos de su corazón
Daría la contracción de su sistema circulatorio
Daría la admiración por una vida (que no es la suya)

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 13/06/2018 a las 17:16 | {2} Comentarios


Documento 19 de los Archivos Póstumos de Isaac Alexander


Carrión de los Condes
un mes de noviembre de mil y novecientos tantos

Así camina por la meseta castellana Ximena enlutada
dicen, los que la oyen, que sus palabras son negras como alas de cuervo
y los que la han visto explican que viste con formas de garza
Ximena discrepa de su destino
y eso, le ha dicho la vieja trotaconventos, degenera en locura
Ximena responde con un ulular lento y abre los brazos como cigüeña que iniciara el vuelo al África
cuando el invierno llega a lo que aquí llamamos meseta y en otros lugares apodarían páramo
(hay grutas secretas, lombrices de tierra, una mujer gafa se camufla con la arena para no ser apedreada, San Lázaro sería si no fuera hembra; hay larvas de mosca en el intestino abierto de una corza y se palpa en el aire miasmas de cólera)
Ximena camina y sus bajos se enlodan
y clama en la noche por el amor que ama y al que amaría ver con la cabeza cortada
(ida discrepa de su destino y argumenta para sí misma la cabeza cortada del Bautista; la cabeza cortada del Bautista se repite y añade que reclinada en su almohada cada tarde)
Ximena enlutada clama al rey venganza
Ximena enamorada clama a Afrodita desvío de sus ansias
Así sorprende a Ximena el amanecer un día y otro día hasta el fin de los días que la vieron nacer  
 

Cuento

Tags : Escritos de Isaac Alexander Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 09/06/2018 a las 13:36 | {0} Comentarios


¿Qué tiene? Nadar es volar en un medio más denso que el aire. Antes de entrar el mundo ya se ha hecho más pequeño (y más azul). Primero es la desnudez en los vestuarios, junto a otros seres humanos machos. La desnudez en compañía (recuerdos de hospital: una auxiliar, los primeros días, cuando no podía beber ni comer, me lavaba tumbado en la cama. La desnudez también entonces. Le agradecía que me limpiara). El espacio es espacial. El agua tiene esencias de atmósfera cero. Parece una analogía de espacio exterior. Y el sonido de los cuerpos abriendo el agua genera ecos que podrían ser lejanas sensaciones rojas. Es al entrar en el agua cuando se produce la extrañeza y la calma y cuando cojo la cadencia justa del braceo -y siempre hay un intervalo de tiempo en que lo consigo- aseguro que desaparece el movimiento. Nadar con cadencia es sentirse quieto.
Justo como ahora que miro el reloj y pone: 0:00.

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/06/2018 a las 23:46 | {0} Comentarios


No desdice a Giordano Bruno
No podría
Vino la calma en la vuelta
De tanto verlo correr
También fue ayer cuando sintió el regocijo de una emoción leída
gracias a buen escritor judío yankee

La tensión se produjo ante la ausencia en una terraza
No era día para andar por la calle
Bendice -como si creyera- el frío de junio en la meseta castellana
y se regocija cuando observa que del poste del embalse tan sólo se ve el último tramo, el que más se acercaría en una geografía euclidiana al sol, el resto ha sido tomado por las aguas

Luego ha ido entrando en el estudio
Ahora es tiempo de comer en este nuevo estado femenino
Vale (que cerraba Cervantes) 

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 06/06/2018 a las 23:32 | {0} Comentarios


¿Te he dicho, amiga, que ayer, en el desierto descubrí el agua?
No creas que la duna se mostró inquieta
Era justo al atardecer y cantaba un coro de buitres una romanza
mientras revoloteaba alrededor de un cadáver
La lluvia se hacía esperar
los espejismos reflejaban un deseo
y quise, por mor del capricho, saber la etimología de la palabra atrofia
y supe leer Τροφόϛ  'alimenticio' que a su vez deriva de τρέφειν 'alimentar'
Luego atrofia en su idea primera, amiga, implica algo que no nutre, que no se desarrolla
y sin embargo no está muerta
quizá la atrofia en última instancia tan sólo suponga delgadez

En el desierto el agua, te decía
A veces ocurre que me sugiere el Sáhara un adagio en Tokio
y resulta entonces que uno -en una especie de magia científica- une las vidas de Churchill y Jung
Yo sé que a ti la noche no se te está haciendo larga
Si la hija llamara al padre tan sólo para hablar entonces todo estaría bien
No tendría por qué sentir que esa nube negra se acerca a velocidad excesiva
o que el coro de los buitres apenas desentona en la romanza

¡Cuántas noches ya no estarán tus brazos!
¡Cuánto desierto para tanta agua!
¡Cómo el senderuelo que sigue la liebre no atañe en absoluto al galápago!
Escucha, amiga, el piano que exclama el adagio en Tokio, siendo como es el pianista de Al-Aiun
Deja que los dedos y sus callos pulsen la cuerda del contrabajo mientras yo me deshago en una breve añoranza del humo de un cigarro
Volveré a ti
si los rayos descargan y veo a lo lejos el resplandor de una ola que se extravió en el mar
Déjame seguir, amiga, que apenas alcanzo a sentir porque supe que no sólo el área del vocablo se extendería hasta Istria sino que estaría abundantemente representado en tierras rumanas
También en Oltenia
También en Banato
Urnenfelder como si dijéramos 

Querida mía si te dijera que a veces en el desierto llueve
sentiría ya en mí la leve salpicadura de una gota
exclamaría algún gritito feliz
subiría a un altozano y haría la mímica de un centinela que avisa de la llegada de los enemigos
Yo soy así, apenas me sostengo cuando ya me he levantado y luego caigo de nuevo cuando me yergo
Ya es el cuarto día del mes sexto
la noche de San Juan se acerca

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 04/06/2018 a las 00:11 | {0} Comentarios


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