Inventario

Página de Fernando Loygorri
Hasta que la tormenta llegue a cubrirnos los ojos
y entonces las llagas se mojen y todo quede resuelto en una memoria de pez
¡He vuelto! ¡Estoy aquí algo Sterne y algo Alfarache!
Porque he llegado a amar las luces de la tarde como se aman los libros
y tu pelo, ¡Oh, Liana! ha sido siempre para mí olor de la vida que explota sobre la almohada

Nada tiene que ver que sea la madrugada y esté a punto de tomarme un café
ni que escuche The Clash en su grande, grandísimo London Calling
Las musas aparecen cuando quieren y escriben de lo que les sale de su divinal coño
y a mí me tienen de amanuense, utilizando mi mente y mis manos para refolcigarse del  mundo de los mortales y sus morales
Porque camino a tientas por la obra de un autor romántico
o me congratulo de que Borges quisiera enseñarnos literatura (o mejor autores)

Hay en la noche, en la luz eléctrica que se proyecta sobre la madera del viejo escritorio de monja en el que escribo
-siempre he creído que este escritorio que me regaló una antigua amiga de la almoneda de una amiga suya, perteneció a un convento donde una monja ciertamente alta y delgada -sorbida a sí misma- escribía cristología en los insomnios de su vida (que luego escondía en el altillo de su celda con la secreta intención de que una vez muerta se descubrieran y dieran lugar a una segunda Hildegarda pero castellana, castellana vieja, de Carrión de los Condes por ejemplo)- una sonoridad que no se puede dar por la mañana (porque la luz suena en la madera de los escritorios viejos sólo en las madrugadas).

Así acierto una vez más. Porque nada importa por más que muchos días, muchos días, sienta que me falta la guinda del pastel. Aunque te he de reconocer, querido lector, que nunca me gustaron las guindas.

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 26/05/2018 a las 01:33 | {0} Comentarios


Me he deslizado esta mañana hasta los años setenta
en la figura de un cadáver
(un cadáver hermoso: parecía Abd el-krim [محمد عبد الكريم الخطابي])
luego en la carretera las nubes conformaban lo que está siendo esta primavera
una primavera antes del calentamiento un lugar en el tiempo que recuerda la esencia de los años setenta
plomo y flores
poderes mostrando desnuda la mano
palos que se alzaban contras nuestras cabezas
un muchacho cojo de catorce años que guardaba en su carpeta de cartón azul el periódico comunista Renovación
corría -valga la paradoja con la cojera del muchacho- el año 1975 y quedaban pocos meses para que un asesino llamado Francisco Franco Bahamonde muriera rodeado de su mierda, cagado vivo
Tiempos de largas melenas
y muchachas en minifalda y leotardos de alegres colores
¡Oh, querida, siéntate en mis rodillas!
¡Oh, amada mía, muérdeme los lobulillos de las orejas mientras yo, ardiente, poso mis manos en tus tetas y siento por segunda vez -suponiendo que la primera fuera con mi madre- el tacto de esas voluptuosidades que Naturaleza se encargó de hacer casi inalcanzables!
Años setenta del comandante Luis Otero Fernández y sus prisiones ahora que ha muerto y quedarán para siempre sus heroicidades mientras sus hijos y yo nos divertíamos en el chalet que la familia tenía en el pueblo de la Sierra de Guadarrama llamado Los Molinos
Ahora veo con mis ojos de entonces esto que hemos de ensalzar o que tuvimos que ensalzar para no sentirnos del todo estúpidos
Vuelva así el vocabulario bronco y dejemos para muy tarde una autocrítica de la mano de Althuser
La tarde ha tenido el eco de las bravatas de Zeus y a lo lejos -sobre una pantano de plata- he visto varias veces su espada
¡Ah, y un lagarto, un lagarto grande y verde que se ha confundido de inmediato con las hierbas que han nacido en los caminos al amparo de la sierra de los Dragones!
También en los años setenta fui un muchacho que una tarde fue incapaz de besar a una muchacha y salió corriendo y nunca más volvió

Cuando viene el sonido
el corazón -que es un órgano hueco- desprende esencia de flores
el aliento suave como una canción de los Beatles tiene la dulzura de las primeras veces
y hay en el trotar por la calle, de vuelta a casa, con los libros bajo el brazo, la seguridad de que todo va a ir bien
Juventud que mantiene la vista fija en el futuro
juventud absolutista como han de ser las verdaderas juventudes
la noche entonces con su eco de ella
que  mañana te espera en la parada del autobús
Almohada blanca

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/05/2018 a las 23:41 | {0} Comentarios


No desespero: la última hornada de fetos se achicharró entera
No han cesado los gritos (diría el poeta Ramos Sucre -seguramente- que sus alaridos, sometidos a la potencia del manantial, apenas fueron audibles) de las madres y los padres -adustos en su dolor, excepto uno- han mirado con los ojos llenos de horror el espectáculo de sus hijos ardidos
La noche funesta
Los dioses rabiosos
La lejana cordillera iluminado cada uno de sus picos con una formidable hoguera
Las cenizas de lo que fue carne suspendidas del aire
Eran los hijos de los últimos monarcas que quedaban sobre la tierra
Ellos serán los últimos monarcas que reinen
Dicen los augures que si alguien -en un tiempo muy lejano- decidiera crear una nueva dinastía de reyes, en ese momento, bajo los pies de los dinásticos se abrirá el suelo y de la grieta surgirá azufre y fuego
Reyes y reinas también gritan y se cagan vivos y huelen a mierda y sus huestes se queman como todos y su sangre es roja y al arder parecen destilar un aroma a morcilla
que a nosotros, los verdugos, nos hace salivar
La noche se hará día
El sol seguirá siendo -a pesar de las mediciones de los físicos- el centro de nuestro Universo y la luna, poéticamente, se deshelará ante la melancolía de las últimas reinas y los últimos reyes vivos (para asegurarnos de que no tendrán más descendencia, nosotros, los verdugos, hemos emasculado gónadas y hemos extirpado úteros)
No nos quedan ganas de reír más ni de beber más ni de fornicar más sino que queremos dormir un rato hasta que el lucero del alba nos muestre el horror y la mueca en sus rostros de una venganza que jamás podrán llevar a cabo.

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/05/2018 a las 22:29 | {0} Comentarios


No descuido a Kong Qiu por más que la preñez de las nubes no cuaje en lluvia
He intentado la noche del domingo al lunes mantener despierta la mirada
para llegar luego al lugar donde hablo con la voz clara y la sonrisa perpetua
y dejar salir entre alientos y ganas unas cuantas ideas que no dañen -sin rencores, sin soledades-
Yo sé que a Dios es fácil compararlo con un Vigilante Nocturno
y que entre las alcantarillas y los coños se puede establecer una relación surrealista
Yo sé que la misericordia está en desuso
y que profanar es sencillamente hacer profano
De eso trata a menudo el arte
y también trata la tristísima desolación de los machos
a solas con su polla en noches del invierno a oscuras
No, no descuido a Kong Qiu, notable agrimensor y maestro pobre
sólo que han pasado demasiados miles de años y entre él y yo se alzó Zedong

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/05/2018 a las 00:05 | {0} Comentarios


Sección de teatro del programa Jardines en el bolsillo que emite Radio Nacional de España los lunes de 5 a 6 de la mañana.


Eugène Ionesco. Fotografía de André Perlstein
Eugène Ionesco. Fotografía de André Perlstein

La cantante calva se emitió el 25 de abril de 2016 y lo traigo a colación porque una querida lectora que estuvo viendo el montaje que de la obra se está poniendo en estos días en  Madrid, me pidió si podía subir lo que de ella hablamos en el programa.
Agradezco su interés.

Ya sabes que si quieres oír el programa completo no tienes más que clicar sobre el título: Jardines en el bolsillo

Un fuerte abrazo.
la_cantante_calva.mp3 La cantante calva.mp3  (23.08 Mb)

Sonidos

Tags : Jardines en el bolsillo Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/05/2018 a las 23:43 | {0} Comentarios


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