Inventario

Página de Fernando Loygorri
Sólo deciros que si andáis por Madrid el miércoles 9 de diciembre, yo presento en Función Lenguaje -que se encuentra en la calle Doctor Fourquet 18 cerca del Museo Reina Sofía- a las 8 de la tarde mi libro de poesía titulado GEN.
Estáis invitados.
Espero veros.
 

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/11/2015 a las 19:42 | {2} Comentarios


Primeros escritos de Isaac Alexander extraídos del archivo que me entregó su amante -la cual me ha pedido discreción en cuanto a su nombre- tras el fallecimiento de mi maestro.


Documento 1 escrito en diciembre de 1939 en la ciudad de Caen
1.- El miedo es el primer panóptico
Tiene que haber un continuum de miedo. Si un miedo acaba hay que inventar de inmediato otro (o crearlo). Pongamos la última Gran Depresión. ¿Qué ocurre inmediatamente despues? La guerra de España y a continuación la Segunda Guerra Mundial.
¡Lean historias, señores!
El miedo nos vigila sin que nosotros sepamos que nos está vigilando.
El miedo es la torre de vigilancia de las sociedades modernas.
El miedo normaliza el deseo de ser presos de nuestra libertad.

2.- Dios* muere con Nietzsche porque es Nietzsche quien certifica su muerte y como ocurre en la vida civil uno sólo muere cuando acude el médico a certificarlo. Hasta que ese hecho ocurre el muerto -según la ley de los hombres- aún está vivo. El certificado de defunción abre la posibilidad de la herencia.
Muerto Dios, el Hombre** hereda la primacía, le sucede en el trono de la Excelencia.
Dios tuvo una larga vida. Aproximadamente vivió 5.000 años.
El Hombre ha muerto. Su vida ha sido mucho más corta. Podríamos datar la existencia del Hombre como sucesor de Dios durante aproximadamente 200 años.
Muerto el Hombre, ¿qué hereda al Hombre?
* Definir Dios
** Definir Hombre


3.- Panóptico ha heredado al Hombre.
¿Qué es Panóptico? (Qué y no Quién porque lo que hereda al Hombre es un ente* no es un ser**)
Definamos Panóptico: es un tipo de arquitectura carcelaria mediante la cual un guardián colocado en lo alto de una torre central puede vigilar a todos los presos en sus celdas -o en cualquier otro espacio carcelario- sin que el preso pueda saber nunca si es o no vigilado en un momento dado (el guardián ve al preso; el preso no puede ver al guardián si éste no quiere).
El panóptico ejerce su poder siempre sobre el preso porque éste nunca sabe si está siendo vigilado o no y por lo tanto el preso regula su conducta ante el miedo al castigo.
La sociedad es ahora mismo un espacio con una torre central que nos vigila.
Panóptico nos vende que somos libres cuando -por el mero hecho de ser constantemente susceptibles de ser vigilados- somos presos.
* Definir Ente
** Definir Ser

Ensayo

Tags : Escritos de Isaac Alexander Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/11/2015 a las 19:52 | {0} Comentarios


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y más...


Melancolía. Durero
Melancolía. Durero
Déjate la electricidad -yo te aconsejo, hermano-
Ocúpate de tu cadena (visión, pecho, circunstancia, sombra, pingüino, caballero)
Atiende que la larva larve (también que circule el agua y se eleve por denuncia la cualidad que al final, como siempre, será mérito)
Permanece en tu vergüenza (hay en el aire ausencia como en la cumbre el solsticio y el corazón se besan mánsamente)
No devuelvas la ira y mira los tobillos, la tierra, la lágrima, la punta y el miércoles con la misma objetividad que el perro
Pero tú sé lobo y que sea el Papa quien lance sus encíclicas sobre el bien y el mal acomodadas a las modas y mientras tú, sempiterno, al cielo clama o dirígete a la península (desarmado, simétrico y disuelto)

... en las uñas está el secreto

Narrativa

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/11/2015 a las 20:01 | {0} Comentarios


Reverendo y grandísimo hijo de la gran puta
que estoy aquí para partirte el corazón y arrancarte a mordiscos los cojones
¿Qué te dije?
¿Qué hostias te dije?
Mierda tu puta lírica
Mierda tu alma de niño abandonado
Asco me dan tus explicaciones de salón
Deberías cortarte la lengua en mil pedazos
y desinfectar tu cerebro con zotal
Pensador de polla
Olor a sebo
Débil

Máquina deseante eres
Puta máquina de papel (si quieres y por darte un aire de clase puedo añadir al papel el adjetivo satinado)
Quédate donde estás
Púdrete en el puto bosque (como pudiste pensar que el árbol es algo más que un parásito del subsuelo)
Olvídate ya del olor a coño y de la textura del flujo y del leve aroma de hez

Hay que levantarse, apestoso hijo de puta
y salir a la guerra
Hay que destrozar caras, arañar espaldas, violar voluntades, asesinar virtudes, espolvorear venenos, hundirse hasta los codos en la mierda para llegar con derecho hasta la cama y dormir a pierna suelta mientras a tu alrededor todo son llamas

Date la vuelta
Ocúpate de tu casa
Desdeña la romanza
Arráncate la uñas
No hay más que succionar
Se te quedó la teta seca
Cállate ya
Cállate de una puta vez
Cállate para siempre
Si no fueras capaz te juro por lo que más odio
que voy a ir a visitarte cuando creas que la esperanza es algo más que un puto nombre de mujer
y vas a gritar todo lo que has amado
y vas a vomitar todo lo que has amado
hasta que no te quede ni una gota de amar en tus tejidos
y llegues a pensar que quién es por quien yo había venido

Rájate la tripa si es necesario
Drógate hasta que la espuma sea tu condición
Funde tu cerebro
Aborta tu mente
Desenfunda tu pesimismo y húrgate hasta que te saques el tuétano
Sólo para que aprendas el silencio,
gilipollas, cabrón, hijo de puta
el puto silencio

Schchchchchchchchssssssttttt
Calla,
Calla,
Eso es
Mejor
Así

Poesía

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/11/2015 a las 15:44 | {0} Comentarios


OLMO:
Voy a intentarlo una vez más. Voy a dejar la navaja encima de la repisa del lavabo. Voy a mirarme en el espejo y voy a meditar sobre mi ser demonio. Voy a animarme. Voy a lavarme la cara. Voy a sonreír con la mueca del que se esfuerza. Voy a transgredir alguna norma como si fuera joven como si tuviera la fuerza que ya me falta. Voy a intentarlo sí. Estoy desnudo y no tengo aire. Imagino el bosque y el viento frío en mi cara. Un perro corre entre árboles y matorral. Mueve el rabo con una fuerza que es empuje de alegría, afán de vivir. Así lo voy a intentar. Estoy en el bosque entonces. No estoy frente al espejo con la navaja abierta, desnudo y con ganas de irme al otro barrio. No me censuro mi soledad ni la gana de sentirme amado. No me esfuerzo en nada y lucho por repetirme la canción de Celia Cruz, la vida es un carnaval sólo que aquí, frente al espejo, yo me siento doña Cuaresma. No lo haré mientras sepa que puedo irme al bosque y mientras descubra, yo también, que la nieve no es potestad del planeta tierra y crea a pies juntillas que también nieva en Marte. He visto la nieve en Marte. Quizás allí -si también me puedo trasladar a Marte y sentir la nieve en mi rostro justo antes de tocar tierra y convertirse de nuevo en gas-... Así, sí, así no lo haré. Así no cogeré la navaja y dejaré el baño hecho una porquería porque pienso en los próximos inquilinos, incluso pienso en el dueño de ésta que no es mi casa y el horror de aceptar la verdad de que el anterior inquilino se cortó el cuello, Sí es cierto, el pobre, se cortó el cuello, pero lo dejamos todo limpio, no queda rastro de aquello, son cosas que pasan. No lo haré mientras el quejigo se mantenga en el rincón del bosque y sepa que el enebro dará sus frutos y me quede un poquito de ganas de avanzar en el libro o de escuchar la sonata para piano nº 32 de Beethoven y sienta que quizás algún día ocurra que una mujer se me quede mirando en el andén de una estación de tren. Ambos esperamos el mismo tren. Ambos vamos a Marsella. El viaje será largo. Ambos nos encontramos en el vagón restaurante y entablamos una conversación. Pasan los años y una tarde, frente a un bosque, recordamos el día que nos encontramos en el andén de un tren con destino a Marsella. Por esa ilusión también. Yo sé que esta mañana... yo lo sé. Yo sé que he tenido que hacer el esfuerzo. Decirme: ¿Y qué importa si tú no eres un hombre bueno? ¿Qué importa si no ayudas a los demás? ¿Qué importa si fuiste un niño sin amor? ¿Qué importa si eso explica algo? ¿Dónde quieres ir a parar? También esta mañana me decía: cobarde, cobarde, cobarde, cobarde, cobarde. Y luego ha sido, por una iluminación, hacerme la comida y los olores de los pimientos y del atún me han devuelto la gana de pasar una tarde más, intentarlo una tarde más, en este silencio que me aterra, en esta soledad de piel, sin abrazo, sin beso, sin aire, sin boca, sin manta, sin luz. Por eso... o sin consecuencia me venía a la cabeza la imagen de Virginia Woolf y esa deseperación que no es fruto de ninguna enfermedad mental sino de una visión del mundo desprovista de esperanza, de anhelos, de encuentros... un cigarrillo como mucho... unas palabras. Y ahí he tenido esa sensación fantástica. Ahí, junto a la imagen de la escritora convertida en Ofelia, he sentido en mis bolsillos las piedras y su peso. He buscado un río por los alrededores. Un lugar por donde despeñarme también. Y así he acabado en el baño, desnudo, con la navaja abierta en la repisa del lavabo, mirándome como si fuera un paisaje de Leonardo da Vinci el cual ha fundido los límites entre las cosas con un delicado sfumato y al verme sin límites claros no he sabido muy bien qué objeto se desangraría frente al espejo y he vuelto a ser cobarde. Porque soy cobarde vivo. Porque eres cobarde vives, le he susurrado a la imagen que de mí me devolvía el espejo y la imagen, sonriendo, ha cogido el reflejo de la navaja y se ha rajado de lado a lado su cuello.

Teatro

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/11/2015 a las 17:43 | {0} Comentarios


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