Traducción de Poema al francés y versión de Caroline Lahougue
Je sais écrire à l'encre verte
Et m'arrêter devant ton corps
Pour contempler la fin de l'été.
Je suis venu pour rester
Et je frôle ta taille
tandis que sur nous vagabondent
Les pales d'un ventilateur.
Je me suis promené sous un soleil torride
A la recherche d'une résidence
où nous rafraîchir un peu
Et prendre conscience.
J'ai acquis dans ta bouche ouverte
Des habitudes lentes.
Et m'arrêter devant ton corps
Pour contempler la fin de l'été.
Je suis venu pour rester
Et je frôle ta taille
tandis que sur nous vagabondent
Les pales d'un ventilateur.
Je me suis promené sous un soleil torride
A la recherche d'une résidence
où nous rafraîchir un peu
Et prendre conscience.
J'ai acquis dans ta bouche ouverte
Des habitudes lentes.
Sé escribir en tinta verde
y detenerme en tu cuerpo
a contemplar el verano
He venido para quedarme en tu cintura
mientras sobre nosotros las aspas
de un ventilador vaguean
Hemos paseado bajo un tórrido sol
en busca de una residencia
donde refrescarnos algo
y tomar conciencia
He adquirido el hábito lento en tu boca lenta
y detenerme en tu cuerpo
a contemplar el verano
He venido para quedarme en tu cintura
mientras sobre nosotros las aspas
de un ventilador vaguean
Hemos paseado bajo un tórrido sol
en busca de una residencia
donde refrescarnos algo
y tomar conciencia
He adquirido el hábito lento en tu boca lenta
A Rufus un cachorro de labrador
Tengo la marca de tu frenesí en mi pecho
De la colección de poemas En Tercera Persona
VIII
Thomas Man,
sometido a la sugestión de su herencia,
dijo: “La enfermedad y el dolor
son fuentes de vida espiritual”.
No,
la vida espiritual sólo es posible
en el cuerpo alegre de sí mismo
por donde el tiempo pasa ciego
y el mundo transpira en cada poro.
El espíritu entonces
se aligera, desnuda las acciones de destino,
se eleva, se emociona y ya cansino
descansa en el campo de los sueños.
Porque sintió el dolor y estuvo enfermo
quiso creer a Man y propagarlo
pero al fin los años se acercaron,
le obligaron a vivir la frase dicha
y entonces supo, sólo entonces,
que aquella frase era una solemne desdicha
IX
Alegría, sugestión, belleza plena,
norte del día y de la noche sur,
caricia del alma y siempre al albur
del canto perverso de la sirena;
drogas, éxtasis, la noche, serena
memoria de una anciana augur
que echa el destino como buena tahur
sobre una mesa de azucenas llena.
Thomas Man,
sometido a la sugestión de su herencia,
dijo: “La enfermedad y el dolor
son fuentes de vida espiritual”.
No,
la vida espiritual sólo es posible
en el cuerpo alegre de sí mismo
por donde el tiempo pasa ciego
y el mundo transpira en cada poro.
El espíritu entonces
se aligera, desnuda las acciones de destino,
se eleva, se emociona y ya cansino
descansa en el campo de los sueños.
Porque sintió el dolor y estuvo enfermo
quiso creer a Man y propagarlo
pero al fin los años se acercaron,
le obligaron a vivir la frase dicha
y entonces supo, sólo entonces,
que aquella frase era una solemne desdicha
IX
Alegría, sugestión, belleza plena,
norte del día y de la noche sur,
caricia del alma y siempre al albur
del canto perverso de la sirena;
drogas, éxtasis, la noche, serena
memoria de una anciana augur
que echa el destino como buena tahur
sobre una mesa de azucenas llena.
Primer poema del libro Tratado de Física escrito entre 1991-1992
Desde donde se mire
(podría ser allá entre los escombros)
el mundo es un grito.
El principio fue un grito enorme,
estalló la nada y se convirtió en todo:
negro basura, gris de invierno, ocre.
Desde donde se acoja:
en la niñez
(adusta la niñez atraviesa
la espina dorsal de cada ser),
en un árbol junto al perro,
en la casa,
si hubo fuego; desde cualquier
punto, la memoria
previene, como mínimo, un quark de grito.
En la alegría,
en las chabolas con tejado de uralita
sobre las que el sol cae durante el verano
achicharrando la atmósfera, los cuerpos
y las horas de la tarde;
también ahí, a ochenta grados,
cuando ninguna garganta se ahogaría
por ensayar la tibieza de un grito,
se escuchan desgarradores, tiernos, de agua.
Big-bang la vida,
agujero negro, ciego de luz;
big-bang los cielos, las criaturas
encargadas de comerse lo pútrido;
alaridos las cuerdas del laúd
en la noche; clamor las nubes,
aquellas que dicen haber sido río;
bramido el amor por la muchacha; reclamo
el silencio prometido...
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Poesía
Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 01/09/2009 a las 20:41 |