Inventario

Página de Fernando Loygorri
¡Mamma mía! es una buena película para ver en un cine de verano
como también lo es ver a un muchacho roto que es el compositor de los Beach Boys
Cómo se resiente mi alma cuando descubro las cantidad de variedades de paloma que hay
muchas de la cuales han sido obra de la mano del hombre/dios
Escucho la voz femenina de una actriz hermosa y americana a mis espaldas
y huele la hierbabuena que llegó a la maceta del arce japonés hace algunos veranos sin que nadie la trajera
A veces toco las teclas como si tocara un piano
y sé ver el horizonte del mar y alcanzo a entender el término turquesa
como disfruto del poema de Paul Celan en el que habla de una leche negra al amanecer
o me llama la atención la aparente cantidad de ideas que Susan Sontag extrae de la fotografía
o cómo a la manera de Tom Woolf el oncólogo Siddahartha Mukherjee
cuenta la historia del cáncer y le dan el Premio Pulitzer en la categoría de no ficción
¿No ficción no sería realidad? 
Sólo para que no vuelvas a leer la Atrofia 37 y para que yo sienta que cada noche el aroma del aire
me devolverá la seguridad de la respiración mañana
Así las cosas el verano me lleva a la pera y la pera a la cereza y la cereza me sugiere triclinium
como si coser y cantar fuera tan fácil

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/07/2018 a las 01:21 | {0} Comentarios


El faro está ahí
No importa que seáis vosotros los primeros en ver el sol de ese día
Lo importante es que ella estuvo cuando tú estuviste, en el mismo instante
Sé que a lo lejos os espera la nieve
y que el traqueteo del tren no es lo más cómodo para pasar las anginas
La vida tiene eso, que siempre es peligrosa
El faro está ahí
y también, probablemente, la salamandra se mantiene inmóvil en la pared -en la amarilla- y no sabe el mosquito la enemiga que le mira
También, claro, hay autoridades y hay imposibles
La vida, entonces, también tiene eso: autoridades e imposibles
Vosotros, mientras tanto, tened la mirada clara y esperad con calma en la carretera
siempre acaba llegando alguien que tiene menos miedo que la media y os dejará en un punto intermedio entre vuestro afán y su destino
El faro está ahí
e ilumina tanto a la sirena como al marinero cuyo término en inglés, sailor, siempre tuvo en mi oído resonancia de espacio entre dos olas-
Os espera la curva del camino y el desenlace trágico. No hará falta ni que os diga que eso forma parte también de la obra y cuando llegue habréis de derramar las lágrimas que sean necesarias para rescataros y volver una vez más, sí una vez más, queridos, queridos míos
Mientras tanto esas miradas jóvenes se pueden mantener hasta muy tarde justo cuando giran y se vuelven, por última vez, niñas; hasta entonces os esperan los mares, el olor del campo sobre caminos de hierro, la piel y la otra piel, la boca y la otra boca, la espera, la interminable espera, vivir como espera
¡Alentadla! ¡Alentad la espera!
Es la noche en el hemisferio norte y verano
Es el día en el hemisferio sur e invierno
al mismo tiempo se suceden guantes, camisetas de tirantes, bufandas y sandalias
Una muchacha dice tener novio
Un joven ha respirado hondo
El faro, sí, el faro está ahí
¡No sabéis cuánto me alegra que estéis vivos!

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 27/07/2018 a las 02:00 | {2} Comentarios


Cuando Pitágoras escuchó los martillos en la fragua ella aún estaba muerta
No le importaba -a la muchacha, sí a Pitágoras- si 1+2+3+4=10 ni que el 1 es el punto, el 2 la línea, el 3 la superficie y el 4 el volumen
y por eso decían los pitagóricos que todo es número
Ella estaba muerta, aún faltaban XXVI siglos para que su boca se hiciera en el útero de su madre
y años después esa boca ya formada se acercara a la del muchacho que la esperaba con el deseo (llámese ansia) que produce la dopamina
Los campos de la Magna Grecia
debían de ser en todo semejantes a los campos que hoy podríamos contemplar y Crotona sería una ciudad digna de ser alabada por un poeta local 
sólo que al poeta se le escaparía la muchacha nonata, su boca se le escaparía y la minifalda que llevaba
el día que decidió besar al joven que generaba dopamina a espuertas cada vez que la veía
El Cielo será más o menos el mismo XXVI siglos después
y las vacas habrán aumentado un poco el volumen de sus ubres en los lugares en las que se las ordeñe a diario (también las ubres de cabras y ovejas)
Tampoco Pitágoras adivinará a Darwin
mientras Darwin sí parece que intuyera a Ramón y Cajal
con lo cual, por qué no, quizá vislumbrara en sus sueños de viejo, ya enfermo de los nervios, la boca de la muchacha que se formaría en el útero de su madre casi un siglo y medio después en la ciudad de Madrid
La escarcha la vieron idéntica Pitágoras, Darwin y la muchacha aunque no igual si respetamos la amargura de Heráclito cuando se lamentaba del continuo movimiento y cambio de las cosas
El joven sin embargo no recuerda, a día de hoy, haber visto nunca la escarcha; de hecho lo jura cada vez que ella, entre arrumacos, se lo pregunta, ¿De verdad no viste nunca la escarcha? Yo te llevaré a ver la escarcha. ¡Tócame! Él, entonces, ardiente y pujantes sus testículos, la toca, toca sus humedales y sus colinas; toca sus llanuras y sus acantilados; toca sus desiertos y sus selvas; tocas sus cavernas y sus cimas; toca sus cascadas; toca sus cabos; toca sus esquinas mientras muerde y murmura, Escarcha, sí escarcha. La escarcha
Nadie podrá asegurar que Pitágoras prohibiera comer habas
ni podrá achacar de manera irrefutable -cuestión de la que alardean los científicos: la irrefutabilidad- que Darwin acabara aterrado ante la Naturaleza no por locura sino por conocimiento 
Daimones siempre ha habido
y el pecho de la muchacha escondía uno
La mano entonces
La Constructora
como el avefría
como el canto del mirlo al caer la tarde

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 14/07/2018 a las 14:54 | {0} Comentarios


El regalo es la palabra y la sintaxis. Mirar las palabras y sus órdenes -órdenes de otras lenguas. Palabras de otras lenguas- y saber, tras el entrenamiento de muchos años, disfrutar los miles de millones de palabras que he leído.
El regalo es tener en la cabeza historias como la  que ahora tecleo y que no han cesado de ser creadas por mi mente desde hace cuarenta y cinco años. El regalo es imaginar y poco a poco, con el esfuerzo ingente del diario escribir haber ido destilando esa transcripción que supone llevar a palabras y sintaxis lo que la mente pergeña.
Escribir me ha salvado de morir amargo. Las palabras y las sintaxis han sido mis psiquiatras y he conocido algunas magníficas que me han hecho pensar que quizá yo también podía formar parte de su magia porque si algo es la literatura es generosa, ¡cuántos que no son escritores tienen su libro! 
El regalo es haber podido padecer el mundo y contar su esperanza.
El regalo es que alguien, un día, me haya leído y se haya emocionado. 
Los demás no importa aunque importe (lo escribo así porque sé que en el fondo de mí no me importa. Sí en la superficie muchos días).
El regalo es leer a Sófocles y admirar a Sófocles. El regalo es cómo una lectura (la última vez ha sido con el Sueco Levov, personaje de Roth)  puede llevarte a mundos propios a partir de mundos ajenos (y aún más: mundos imaginados) y provocar mediante palabras y sintaxis un estallido de pura emoción, intensa y vívida.
Por todo eso no tengo más que palabras y sintaxis de agradecimiento por la vida y las gentes que me llevaron a ejercitarme en el doloroso, terrible, patético y maravilloso oficio de escritor.  

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 10/07/2018 a las 00:56 | {0} Comentarios


Se desnuda y se mira la huella de los siglos VIII-II a.d.n.e.
La sensación de la inmanencia
La posibilidad de trascender
El dolor de sentir el mundo retornando eternamente
La fragua que sigue manteniendo al rojo la opresión
El ser humano que separa a los niños de sus padres
Lo evidente de las fronteras
El sentimiento de la patria
La culpa del Otro
lo Otro, La Otreidad
Escucha: el ruido es un subproducto humano
Se tumba desnudo
El aire del verano entra por la ventana
Ha vuelto a admirar los colores de la tarde en verano
(a lo lejos una especie de mar
cerca un color turquesa de una planta en el valle
Si explotara la cruz se dejarían de oír lamentos
La noche tiene la quietud por el silencio
Otra forma de explotación es la generación de ruido
No me obsesiona el ruido)
Aviones de combate
Una mujer medita
La escalera de Jacob
Ausencia de imágenes en los últimos meses
Maceración
Lecturas incompletas
O el principio de una novela: MI [...] me [...] el [...]
(rellene los puntos suspensivos con sustantivos y/o adjetivos más un verbo y ahí lo tiene)
Él ya rellenó los suyos.
Codicia
Su leve cintura encima de mí
Garras
Los labios gruesos de una afroamericana
Curva
Cieloraso
Esa huellas, las huellas del tiempo axial
que aún rige nuestras culturas
cuando se desnuda en la noche de verano
en la vigilia de una noche de verano

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 08/07/2018 a las 01:57 | {0} Comentarios


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