Inventario

Página de Fernando Loygorri
¿Fue la dimensión entonces?
¿Una cercanía que se iba alejando hasta hacerse pequeña?
¿Barruntabas algo?
(La herida parece que se fue infectando
Ladraron los perros más
El halo de la luna se hizo negro
Cayeron desde el infierno pedazos de cielo
Hubo una niebla densa que sometía la vista a un esfuerzo nunca visto
Lamió la gata el vientre amado
Se escucharon auroras boreales
El verde sonaba a chorro
El rojo a madera
El azul a resquebrajadura en el plato de barro)
Si me hubieras preguntado cuando estaba en el sótano sentado en la butaca blanca a punto de iniciar la lectura de un clásico con fuerzas y unas buenas ganas de llorar
Si me hubieras abrazo entonces
Cerilla en oscuridad de luna nueva
Faro en la pleamar antártica
Cabo de Hornos
Pampa querida
Esmalte, craquel
Si hubieras exclamado algo parecido a ¡Qué brazos! ¡Cómo galopas las olas! ¡Cuánta habilidad!
Si tu boca se hubiera abierto
¿Barruntabas algo?
¿Fue solo intuición?
¿El miedo, entonces, tenía sentido?
No era la noche, era el monstruo que rondaba por encima de mi cabeza y vapuleaba sin compasión mi valentía
No era saberse solo en mitad del mundo
No era estar aislado cuando la multitud se cierne
sino realidad de alas del cuervo que aún no viniendo de la misma selección que las alas del murciélago cumplen ambas la misma función
Por eso te amo tanto
y cuando escucho tambor y acordeón no me viene a la cabeza un desfile militar
recuerdo a Bob Dylan, recuerdo Joey
Ahora vuelves
Sé que la meseta no está tan alta como para llamarla altiplano
Asumo la sequedad del paisaje en el desierto 
Sólo te pido una respuesta
¿Barruntabas algo?
¿Fue la intuición de la mujer que se encamina a la madurez y no la detesta?
He sentido pánico
He reido
Tienes que saber que cuando el terror está a punto de ahogarme
soy el hombre más valiente del planeta
Podrá matarme el filo del cuchillo
nunca su idea
Puedes responderme que la mañana avanza
¿Adónde iremos?
¿Estaremos juntos?
¿Vivir era esto?
¿La inmortalidad es realmente un fin?
De lo actores te hablaré otro día
No he dormido
Sigo vivo
abiertos los brazos a la crucifixión o a la exaltación del árbol
Me aventuraré en tu cuerpo
mientras la tierra se remueve por dentro
Un núcleo de fuego calienta el manto
para que el laberinto siga siendo mágico
¿Barruntabas algo?
¿Eres consciente de la maravilla de los ojos?

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/08/2018 a las 12:53 | {0} Comentarios


La colectividad se ha quedado dormida
Dice el hombre optimista que todo irá mejor
Yo vengo ya terminando este trabajo
La gran dama se está deconstruyendo
para volver cual ave a ser la que era
Anoche fui tan niño que dormí con la luz encendida
Los ruidos eran pasos del diablo
las conversaciones de los conductos
aquelarres de agosto
Hay demasiadas presencias en los museos vacíos
y pesan las historias detenidas en los cuadros
Volverá septiembre a vestirse de uva
y cantaré seguro en algún tramo del viaje
como hago cada tarde cuando surco las aguas
y en mi mente repito una especie de verso
que tiene el compás que marcarían los remos en una embarcación de lago
(el sol a sus espaldas
ella lleva un traje ligero y estampado
su cara se ilumina con la brisa y las montañas
y sus manos se encargan de mostrarse pudorosa;
cantan las aves en los árboles,
el muchacho rema con la furia de los héroes
sus antebrazos morenos muestran su potencia
su cuello es ancho como ancha es la mar
y sus caderas hacen un movimiento fino
con cada palada que abre la tersura verduzca)
Ahora ya me voy
quizá para siempre
porque nunca he sabido

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/08/2018 a las 17:05 | {0} Comentarios


Desconoce, hermosamente, el límite de la caída
Dice el hombre que llegó a ser caníbal que nadie puede imaginar lo que es darse cuenta de que te estás devorando a ti mismo (el hambre lleva al cuerpo a alimentarse de su propio hígado, de su riñón, de su pulmón)
Desconoce la verdad del Infierno
lo que debe de ser una espera eterna e intensa del fin de un suplicio
Desconoce el fondo del pozo
No sabe qué vida tremenda y angustiosa puede llevar a una limpiadora a negarse a barrer los pelos de un perro
como tampoco podrá llegar a vislumbrar la miseria que obliga a un hombre a ensordecer con la música que le gusta a toda una comunidad de vecinos
(aunque quizás eso lo pueda entender un poco mejor: el borracho de su padre lo hizo varias veces por semana a lo largo de varios años)
Lo que nunca entendió, menos ahora que ya es mayor, es qué le llevó a semejante escándalo, qué horrible trauma sufrió para vejar días y días a los que tenía a su cargo
Cómo si vislumbraba siquiera sus taras no se rajó el cuello antes de llevar la desdicha a todos los de su estirpe
(no habría habido entonces estirpe
no habría entonces sido)
Ese es el mundo en el que vive
Ese es el mundo que mira
Por eso, probablemente, se aleja de él cuando camina solitaria con su perro por las vías pecuarias
en serranías a las que los hombres pusieron nombres (por ese afán que tienen de nombrarlo todo hasta el punto de construir un Dios en base al Verbo) ya sea la cañada, la falda de aquella montaña -también con nombre- o los picos; allá se va ella, todos los días, hermosa y madura como las peras en verano -con esos colores de sus pieles que serpentean desde el verde al rojo- con el pelo recogido, castaño, usual; vestida con unas zapatillas deportivas, unos calcetines bajos, un pantalón vaquero corto y una camiseta de tirantes; camina sola; camina con su perro; camina concentrada en la respiración; camina y medita; a veces camina y repite un mantra aum goán nahmá, aum goán nahmá y lo repite con sensatez, sin estridencias, sin darle más valor que el de restar pensamientos a la mente
También ese mundo, se dice
La búsqueda de los colores de la luz
El encuentro con el sonido de las frases
Transita entre la desolación y el tumulto
Quisiera desnudarse como se desnuda cuando vuelve del paseo
Quedarse en cueros de sí misma
No ver trapo ninguno
Ni trazas de infierno o paraíso
Hacer como hizo en la mañana cuando al salir vio la luna redonda y blanca en un cielo pálido y azul sobre unos pinos redondos como el vientre de las embarazadas y unos cipreses largos cuales miembros de caballos
Esa veredita busca
Ese agua que bendiga y limpie su excrecencia
Busca la multitud en las hormigas
el griterío en bandadas de golondrinas
las protestas en el barrito de los elefantes
la orgía en la saciedad de la luz 
Busca la carretera recta
la insolación lunar
la microbología
Busca la ameba como se busca el alma
Busca el perdón y el recuerdo
cuando camina con su perro por las viejas vías de los pastores trashumantes y
...

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/08/2018 a las 13:00 | {0} Comentarios


Deja que la podredumbre se vaya
miasmas son (alimañas)
Cuando veas que uno arenga a las masas
aunque sea en un congreso de vendedores de casas
y grita y se mueve y alardea y exige
carga con toda tu munición de hombre libre
y ataca sin piedad su máscara
Hubo historiadores que se preguntaron
por qué las ilustradas, ricas, burguesas clases medias alemanas
abrazaron sin remilgos a los nazistas
Que miren lo que ocurre cuando un fantoche arenga en un sala
y lo entenderán sin necesidad de acudir a los Archivos de la Historia
La masa es más frágil que un solo hombre
(bien lo saben los sociólogos y quiénes inventaron el juego del ajedrez
y otorgaron a un solo peón el poder potencial de convertirse en la más fuerte)
La noche de los tiempos sabe de manipulaciones y mentiras
y también conoce al dedillo las tres fisuras del ser humano:
pereza, codicia, envidia
¡Oh qué linchamiento largo y doloroso!
¡Qué manera de hacer el ridículo en cada Era!
¡En qué miserable pantomima se convierte este movimiento con ínfulas de danza!
¡A las barricadas del alma!
¡A las barricadas de la carne!
¡Arranquemos antifaces para desenmascarar horrores!
Será la luna que camina grávida
o el insomnio de la noche y los ancestrales miedos del Cámbrico
Será la conciencia de ser, en esencia, urbilateria
y ver cómo el prodigio del vocero se extiende generación tras generación
(Un hombre viejo intenta bailar
Una mujer desgraciada y blanca se mueve copiando el ritmo de una mujer negra
Un hombre sin gracia alardea de un pie
Una mujer madura lleva minifalda
Un hombre piojoso se pone perfume
Una mujer cloaca se arregla las pestañas
Un hombre vestido está en realidad desnudo
Una mujer desnuda está en realidad vestida
En el salón de actos las masas vitorean al pelele
El pelele grita como si fuera viernes y él muecín
El salón se viene abajo
El pelele permanece en pie, abatido)

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 26/08/2018 a las 12:48 | {0} Comentarios


Desde lo alto de la cima he visto al Divino
siguiendo los pasos del hagiógrafo de Eneas;
tenía su mirada un deje de amargura
como si supiera de antemano los horrores que pronto visitara
y aunque su frente dejaba entrever en sus arrugas
el esfuerzo de un verso que a duras penas descollaba,
se intuía también ¡esencia mágica! la victoria final (victoria vana)
Estaba yo en lo alto
y los veía descender hacia el Infierno
cuando Rabelais vino dando saltos para invitarme a solomillo de buey de dos mil kilos
No tuve que elegir, me fui con él, rubicundo y salvaje como pocos,
feliz de sus desmesuras, silente a veces y con un algo de melancolía en su barriga
Así se sueña, pienso, ahora
en el siglo XXI de la Era
en aquéllos que un día se sintieron transidos de amor, impelidos a contar una historia,
la que fuera
para trascender la distancia que existe entre su ano y su boca
Así sueño, así me dejo llevar por los que saben
aunque a veces discuta con ellos
como discute el aprendiz con su maestro a la edad en la que discutir lo es todo
Estaba yo en lo alto, sí, pero tan bajo
que la primera luz de la mañana, la que no absorbe el bronce de la mujer desnuda,
apenas alcanzaba para establecer una metáfora entre ella y el lamento de un perrillo
Esa distancia
Amalgama contigo
Aspiración humana
Esa distancia que es nada 
y que otros se empeñan en hacer muy larga, muy ancha,
inalcanzable 
En la cima de la montaña estaba
no era el Mont Ventoux ni Petrarca yo era
nunca fui el primer escalador de nada
Sí supe contemplar la belleza
y dar alas a mi Laura
Allí estaba, probablemente allí siga
mirando el horizonte
esperando la llegada de las primeras nieves
sin leopardos, sin leones, sin lobas,
a solas con mi suerte,
ensoñado con ella,
a unos tres pasos de la muerte

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/08/2018 a las 12:36 | {0} Comentarios


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