Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Portada de Tratado de los Productos. Foot and Hand. Roy Lichtenstein.1964
Portada de Tratado de los Productos. Foot and Hand. Roy Lichtenstein.1964

PRÓLOGO

         No temblará mi mano cuando aborde los temas que se asoman ahora en este inventario del vivir que es de lo que, al fin y al cabo, trata esta revista que inicié un mes de septiembre de hace ya dieciocho años. Recuerdo que en aquel año de 2008 vivía en un pueblo de la provincia de Madrid, en España, en un chalecito adosado propiedad de la mujer con la que me había ido a cohabitar y con la que creía que iba a transcurrir el resto de mi vida. Una de mis debilidades -más bien debilidad de mi especie- es ese afán porque la vida transcurra sin grandes sobresaltos y que aquello por lo que apostamos no se nos vuelva en nuestra contra y nos aboque a eso que llamamos fracaso. ¡Ay, el fracaso! ¡Cuántas vidas ha truncado! ¡Cuántas potencialidades! Malditas ideas preconcebidas. O ideas concebidas por nuestros antepasados que nos inculcan como venenos en nuestras mentes cuando aún somos niños y ellas -las mentes- están dispuestas a absorberlo todo sin cuestionarse nada. Vivir una buena vida consiste, entre otras cosas, en destrozar a martillazos las ideas y los patrones de nuestros educadores aún cuando más tarde construyamos nosotros exactamente la misma idea como si éstas fueran moldes en todo semejantes a la citosina, la guanina, la adenina, la timina y el uracilo; o más: que en esas bases nitrogenadas se contuviera ya la idea de fracaso o la de sexo o la de muerte... ésas que otros llamaron más tarde los universales.
        Este ensayo -Tratado de los productos- que ahora inicio con este prólogo que, seguramente, no terminaré hoy, seguirá el camino de gran parte de mi escritura: morirá abruptamente. Y porque así escribo, conscientemente, me llamo a mí mismo hiperrealista dándole a este término la significación de que escribo como se vive: sin saber cuándo se va a morir. Mi literatura -aunque este término habré de matizarlo más adelante, es decir, habré de preguntarme ¿qué es la literatura?- es por lo tanto exactamente igual que la vida: no tiene fecha de salida ni, por supuesto, final cerrado. La vida suele morir abierta. También sobre este principio escribiré.
         Avanza ya hacia la noche este diecinueve de abril de dos mil veintiséis. En este momento estoy escribiendo una novela titulada Amor, estoy terminando de corregir una obra de teatro titulada La Campanilla, estoy escribiendo Memorias, estoy documentándome para desarrollar un podcast titulado Los héroes mutantes y todos los meses, con más o menos fortuna, escribo esta revista, Inventario, que alberga una parte considerable de lo que he escrito durante los últimos dieciocho años.
         También ensayaré sobre la tarea del escritor o sobre la defensa de la teoría que enuncia el hecho de que las hembras ramapitecinas -antecesoras de los homo sapiens sapiens- fueron las inventoras de eso que se llama generalmente sexo pero contiene un elemento estético muy perturbador como es el erotismo. Mi guía, claro, será uno de los seres que mejor entendió el arte de vivir y que no es otro que Michel de Montaigne. También sazonaré espero que con gusto y bien especiados los motivos que me han llevado a tenerlo como maestro de mis intentos.
         La vida pasa lenta cuando se está viviendo y rápida cuando se recuerda. También es este un motivo para emprender este tratado.
 

Ensayo

Tags : Tratado de los Productos Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 19/04/2026 a las 20:47 | Comentarios {0}



En 2012, era enero, escribí una entrada titulada así La doctrina del shock   -si la quieres leer, ya sabes, no tienes más que clicar en su título en verde-. Seguimos instalados en ella. Y va en aumento.
¿Qué estado individual, social genera esta constante sensación de conmoción? ¿Qué implica en la vida de cada uno de nosotros la sensación de tener a las puertas de nuestras pequeñas vidas a un enemigo descomunal, dispuesto a acabar hasta con lo más sagrado que cada uno lleve en su saca? Un enemigo que por cierto, siempre es lo Otro. El miedo, en una palabra.
Recuerdo que escribí la entrada tras ver un documental del mismo título de Michel Winterbottom. Naomi Klein, en 2007, había escrito su famoso libro en el que se basó el director para hacer su película. No me voy a entretener en intentar hacer una sinopsis ni del libro ni del documental porque creo que, en este caso, el título es la sinopsis perfecta y su lectura o la visión del documental se hacen casi imprescindibles para entender los alaridos de los modernos dictadores.
Ya estamos en la III Guerra Mundial. De aquí -como profetizó Albert Einstein- acabaremos de nuevo en las cavernas. No sé cuánto durará esta guerra ni hasta qué extremos de crueldad  y locura llegaremos. No me va a importar. No me voy a quedar en los sucesos (que es lo que quieren los generadores de opinión: atraparnos en los focos potentísimos de un suceso brutal) sino que voy a seguir buscando los procesos, los lugares por los que ha transitado el ser humano hasta llegar aquí y por ahí quizá llegue el conocimiento y la asunción de una certeza que Platón -el primero en Occidente, con su teoría de la idea de Idea y su derivada Lo Ideal- quiso ocultarnos: que el ser humano es por definición finito y contingente y eso le aboca a ser mutatis mutandis un lobo para el hombre.
En los últimos días, debido a una pequeña enfermedad que me ha obligado a estar de sofá y tele (esta nueva televisión con cientos de canales que te lleva de un lugar  a otro como si estuviéramos en un océano de informaciones e imágenes que acaban mareándote), he escuchado a personas que se podrían considerar los ideales de la burguesía, es decir, los seres masa, contraponer al horror que vivimos (¿qué horror? ¿qué novedad de horror? ¿que no sabíamos que  los seres humanos nos matamos unos a otros sin descanso? ¿que no sabíamos que la codicia es el gran motor de Occidente?) la bondad, la ternura, los momentos en que unos nos ayudamos a otros como si fuera un sortilegio, algo que pudiera tener el poder de detener este deseo demasiado humano de trascender sea como sea, le cueste a quien le cueste. Esa reacción es estar en estado de shock y ese estado lleva a la yunta, lleva a agachar la cabeza.
Por cierto, esta reflexión no es conclusiva, es sólo paisaje de un proceso.
 

Ensayo

Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 02/03/2026 a las 18:55 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador).


Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.
Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.

202.- ¿Estoy en un periodo de cambio? ¿Importa algo? ¿Cuál es la nave que nos lleva? y ¿hacia dónde?

203.- La distancia no es necesariamente olvido.

204.- Mishra Pankaj en su libro La edad de la ira habla del deseo humano de parecernos a los otros. Esa tendencia a la identidad debe de ser uno de esos mecanismos de defensa que nos han convertido en seres cobardes y gremiales como las vacas. Sólo cuando el peligro es máximo los bóvidos humanos se atreven a atacar.

205.- ¿Cómo se han de encarar unas memorias? Yo propongo que desde el olvido absoluto. Un olvido que permita recordar (porque el olvido, ya nos los dijo el antipático y magnífico poeta Luis Cernuda, no es ignorancia.  Olvido de ti sí -escribía- mas no ignorancia tuya).

206.- En ocasiones acude a mi cuerpo una emoción intensa. Tengo aceradas las terminaciones nerviosas. Un solo copo de nieve puede provocarme una descarga brutal de ternura en todo el cuerpo. También la contemplación del odio me lleva a mis zonas más oscuras.

207.- Pensar y sentir son las fuentes que se juntan en los mundos de la emoción.

208.- Hasta pasivamente hemos de luchar contra el fascismo y contra los reaccionarios y volvernos conservadores de los pocos logros que se han alcanzado en este mundo de mierda: unos pocos derechos civiles para unos pocos y un mínimo de justicia social para menos aún. Debemos conseguir que esas dos miserias: justicia social y derechos civiles lleguen a miles, a millones, a miles de millones de seres humanos.

209.- ¿Y si se produce el cambio? ¿Dejará por fin de importar? ¿Seré capaz, junto con mis compañeros los libros y las artes, de navegar con mi propia nave en un mar grato a los ojos de este hombre que un día se atrevió a intuir que podría?

210.- Queridas, vamos.
 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/02/2026 a las 19:45 | Comentarios {0}


El grito Edvard Munch 1893
El grito Edvard Munch 1893

       ¡Llegaremos al final de los túneles! Tendremos que hacerlo, camaradas, aunque los vientos que nos vengan de cara sean los de los fascistas y sus algaradas. Volveremos de nuevo a mirarlos a la cara y temeremos sus represalias pero a muchos -ojalá sea yo uno de ellos- no nos acobardarán sus armas de fuego ni sus puños de hierro ni sus bates de beisbol ni sus esbirros de la violencia legal en nuestras calles.
       Sí, la primavera queda lejos pero todos sabemos, todos, todos lo sabemos, que bajo la nieve que ahora siembra de helor el suelo a nuestros pies, están germinando las flores que mañana cubrirán las praderas del mundo de un concierto de color. La vida, a veces, se abre paso; la fraternidad, a veces, existe y en ocasiones un abrazo, tan sólo una mirada, puede salvar una vida.
       ¡Levantemos los puños y cantemos! ¡Aprestémonos a luchar contra el fascismo! ¡Asaltemos los muros de la maldita democracia liberal y convirtámosla en una democracia social y de derecho! ¡Basta ya de apariencias! ¡Basta ya de espejismos de libertad e igualdad! ¡Atravesemos este ciclo que vuelve eternamente a su retorno de democracia liberal/fascismo/guerra y conquistemos nuestra Tierra!
       ¡La tiniebla ya casi no puede ser más densa! ¡Campan los asesinos por nuestras ciudades y nuestros campos! Las buenas gentes, llenas de horror, callan. La malas gentes, llenas de soberbia, gritan. No será nuestro silencio quien acabe con sus gritos, será nuestra unión quien los machaque; será nuestra unión quien los encierre en su vergüenza y si es necesario habremos de amordazarlos y si es necesario habremos de mostrarles el camino de la buena vida y si es necesario habremos de leerles en las noches del invierno a oscuras algunos de los ensayos de ese gran y alegre vividor que fue Montaigne.
 

Ensayo

Tags : ¿De Isaac Alexander? Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/01/2026 a las 13:42 | Comentarios {0}


Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador). La reflexiones que voy a ir plasmando a lo largo de las próximas semanas tienen un carácter provisorio y se acogen a una de las características de uno de los métodos científicos: estas reflexiones son falsables. Incluso yo mismo, a lo largo de este periodo que hoy se inicia, podré mostrar la falsabilidad de algunas de ellas.
Estas reflexiones no pertenecen a ningún heterónimo. De cada una de las palabras que escriba en este libro el único responsable soy yo: Fernando García-Loygorri Gazapo. Por supuesto que cuando utilice citas facilitaré el nombre del autor y el título del libro o fuente de donde las haya sacado.



193.- La ira, el deseo, la ignorancia... (El libro tibetano de la vida y de  la muerte. Sogyal Rimpoché).
 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/10/2025 a las 16:03 | Comentarios {0}


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