Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Planchas 5-6


El Matrimonio del Cielo y el Infierno de William Blake (Fragmento)

Quienes reprimen el deseo, lo hacen porque el suyo es lo bastante débil como para ser reprimido; hasta que el gobernador, o razón, le usurpa su lugar y gobierna a los tibios.
Y al ser reprimido, tórnase el deseo cada vez más pasivo, hasta quedar en tan sólo una sombra de sí mismo.
La historia de todo esto consta en El Paraíso Pérdido, y el que gobierna, o la razón, recibe el nombre de Mesías.
Y el arcángel original, poseedor del mando de las huestes divinas, es llamado diablo o Satán, y sus hijos pecado y muerte.
Pero en el Libro de Job, el Mesías de Milton recibe el nombre de Satán.
Pues esta historia ha sido adoptada por ambas facciones.
En verdad, creyó la razón que el deseo había sido expulsado, pero la versión del diablo es que fue el Mesías quien cayó y formó un cielo de lo que hurtó al abismo.
Esto lo muestra el Evangelio, en donde pide al Padre que le envíe al consolador, o deseo, sobre el cual la razón puede construir ideas. El Jehová de la Biblia no es sino aquél que mora en el fuego llameante.
Sabed que tras la muerte de Cristo se transformó en Jehová.
Pero en Milton, el Padre es el destino, el Hijo, una ratio de los cinco sentidos, y el Espíritu Santo, ¡el vacío!
Nota: la razón por la cual Milton escribía maniatado al tratar de Dios y los ángeles, y con plena libertad al referirse a los demonios y al infierno, radica en que era un auténtico poeta, del lado del diablo sin saberlo.

Poesía Hiperión.
Traducción: José Luis Palomares

Invitados

Tags : Archivo 2009 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 27/01/2009 a las 20:12 | Comentarios {0}


III Lo principal para conservar la vida


Ideograma del Buey
Ideograma del Buey
El cocinero del señor Wen Hui estaba descuartizando una res vacuna. El colocar sus manos, el apoyarse de su espalda, el pisar de sus pies, el hincarse de su rodilla, el separar tris y tras con su cuchillo la carne de los huesos, lo hacía todo al compás de la antigua música sang-lin o al de la melodía ching shou. No fallaba una nota. Wen Hui, viéndole, exclamó: ¡Ah, portentoso! ¡Tu habilidad ha llegado a la perfección! El cocinero, dejando el cuchillo, le repuso: Su servidor gusta del Tao y se lo voy a presentar en mi arte. Su servidor, en los comienzos, cuando descuartizaba una res vacuna, miraba la res sola. Después de tres años ya no miraba nada de la res. Ahora su servidor ya no ve con los ojos sino con el espíritu. Allí donde mis sentidos se posan, mi espíritu se pone a actuar. Ataco las cavidades de las grandes articulaciones por sus vías naturales. Voy siguiendo las concavidades articulares avanzando siempre según su natural formación. Nunca corto las venas y los tendones adheridos a los huesos, cuanto menos las junturas de los huesos. Un buen cocinero necesita cambiar un cuchillo al año, corta con él; un cocinero ordinario necesita cambiar de cuchillo cada mes, golpea con él. Yo llevo ya diecinueve años con el mismo cuchillo: con él he descuartizado varios millares de reses y su filo está tan nuevo como recién salido de la muela. Las articulaciones dejan entre sí sus intersticios y el filo del cuchillo, que no es grueso, encuentra espacio y puede, sobradamente, avanzar. Así, he podido conservar mi cuchillo en diecinueve años como recién salido de la muela. Con todo, si me encuentro con un nudo y veo la dificultad que ofrece, temo y tomo precauciones. Me detengo para verlo, voy despacio, muevo mi cuchillo poco a poco y... tras, queda separado y se desliza al suelo como la tierra que se desmorona. De pie, con mi cuchillo en la mano, miro a mi derredor satisfecho y contento. Presto al cuchillo los cuidados que requiere y lo guardo.
(Escrito por Chuang Tzu)

Invitados

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/12/2008 a las 20:01 | Comentarios {0}


¿Crisis? ¿Qué crisis?


Una vez llegó a un pueblo un señor bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local: Que estaba dispuesto a comprar cada mono que le trajeran por $10.
Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazarlos.
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar.
Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces
el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a
cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles: Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'.
Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron
con sus ahorros de toda la vida.
Ahora sí tienen ustedes una noción bien clara de cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.

Invitados

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/10/2008 a las 10:42 | Comentarios {0}


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