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Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Historia de las creencias y las ideas religiosas. Dirigida por Mircea Eliade. Tomo IV. Extracto del Cap. XLI. El taoísmo en las creencias religiosas de los chinos durante la época de Las Seis Dinastías (ca. 400-600 d.C.). Escrito por Henri Maspero. Editado por Herder.


En busca de la inmortalidad
331. En busca de la inmortalidad: técnicas corporales
[...] El cuerpo está dividido en tres secciones: superior (cabeza y brazos), media (pecho) e inferior (vientre y piernas). Cada una tiene su centro vital, una especie de puesto de mando; son los tres campos de cinabrio, así llamados porque el cinabrio es el ingrediente esencial de la droga de la inmortalidad. El primero, El Palacio de Nihuan (término derivado de la voz sáncrita nirvâna), se encuentra en el cerebro; el segundo El Palacio Escarlata está junto al corazón; y el tercero, El Campo de Cinabrio Inferior, se halla situado bajo el ombligo. Imaginemos en el centro del cerebro nueve casillas de una pulgada formando dos hileras superpuestas, una de cinco casillas y otra de cuatro, con un vestíbulo de entrada entre las cejas (probablemente una representación tosca y esquematizada de los ventrículos cerebrales). Abajo, en la entrada, está la Sala de Gobierno; detrás, la Cámara del Arcano, seguida del Campo de Cinabrio y luego el Palacio de la Perla Oscilante y el Palacio del Emperador de Jade; encima, la Corte Celestial, el Palacio de la Realidad de la Gran Cumbre, el Palacio del Cinabrio Misterioso, situado justo sobre el campo de cinabrio, y finalmente el Palacio del Gran Augusto. En el pecho sirve de entrada el Pabellón Escalonado (tráquea), que conduce a la Sala de Gobierno y a las casillas siguientes; el Palacio de la Perla Oscilante es el corazón. En el vientre, el Palacio de Gobierno es el bazo, y el Campo de Cinabrio se encuentra tres pulgadas por debajo del ombligo.
Los tres campos de cinabrio tienen sus respectivos dioses, que residen en ellos, y los defienden contra los espíritus y hálitos negativos. Ahora bien, estos entes maléficos están muy cerca de sus dioses guardianes. Tres de los más perniciosos, los Tres Gusanos ( o Tres Cadáveres), fueron instalados en el interior del cuerpo antes del nacimiento. Cada uno de ellos habita uno de los tres campos de cinabrio; el Viejo Azul mora en el Palacio del Ni-huan en la cabeza; la Doncella Blanca en el Palacio Escarlata en el pecho; el Cadáver Sangriento en el Campo del Cinabrio inferior. No sólo causan directamente la decrepitud y la muerte atacando los campos de cinabrio, sino que tratan también de acortar el tiempo de vida asignado al hombre que los aloja, subiendo al cielo para referir sus pecados. A los tres gusanos se les da el nombre de Fantasmas porque después de la muerte, en contraste con las almas que van a los Infiernos o se quedan en la tumba, según su especie, los Tres Gusanos salen a vagabundear. Así cuanto antes muera el hospedero, antes obtendrán su libertad. El adepto al taoísmo debe deshacerse de ellos lo más rápidamente posible, y para ello ha de renunciar a los cereales, pues de la esencia de los cereales nacen y se nutren los Tres Gusanos. [...]

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Tags : Sobre las creencias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 20/04/2014 a las 19:25 | {0} Comentarios



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