Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
152.- 15 de enero 1984
[...] desde la invención de la imprenta el saber por el saber no constituye ninguna virtud: para acceder a él no hay más que acercarse a la estantería donde se alinean infinitos volúmenes de enciclopedias que registran y explican todos los datos imaginables. Antes de Guttenberg, el conocimiento en todas sus acepciones, entrañaba un gran sacrificio, pues había que buscar incansablemente la materia que se deseaba aprender. En cambio, hoy en día la erudición ha dejado de ser un sacrificio; si uno no lo sabe todo acerca de lo que habla es por pura pereza. La auténtica virtud reside en ofrecer algo nuevo y original a partir de estos conocimientos previos. Los tomos de las enciclopedias son ladrillos que tanto pueden levantar presidios como catedrales. Ya no es difícil saber, pero crear algo nuevo a partir de los datos sigue siendo tan arduo hoy como lo ha sido siempre.
Diarios 1984-1989 Sándor Márai
 
153.- Quizá sea una cuestión de la traducción de los Diarios de Márai o no... en todo caso para mí hay una distancia inmensa entre conocer y saber.

154.- En el mes de marzo de 1984, el escritor húngaro tiene un glaucoma en el ojo.

155.- Y cómo no, en sus diarios hace referencia a la novela de Orwell.

156.- Hacer algo nuevo con lo sabido/conocido. Recomiendo para conseguirlo las propuestas de Edward de Bono en su teoría del pensamiento lateral.

157- ¿Qué tiene lo nuevo de valioso? Quede claro que no niego que tenga intrínsecamente valor, sólo me pregunto qué es ese valor, a parte de la novedad. Y si sólo fuera novedad. ¿Por qué la novedad es un valor? [...] ad infinitum.

158.- Al levantarme sentía un pesar viejo. Un pesar que ya conozco el cual me aprieta las gónadas y me va secando hasta llegar al enfado o la inapetencia. Sin embargo hoy el cocinado de una pasta mientras escuchaba los conciertos para violonchelo solo de Bach, han logrado revertir ese pesar y ahora me encuentro escribiendo, listo para la excursión diaria, con menos temor que en la mañana.

159.- Sé que me estoy cavando mi propia fosa. Me siento en el camino de vuelta y tan sólo aspiro a volver a estar sentado en una silla alta mientras juego con un envoltorio de celofán durante horas y horas. Mis hermanos juegan entre ellos. No les gusta dejarme participar. Muchas veces me ponen pruebas, algunas imposibles de superar. También es cierto que entre ellos y el celofán, me quedo con el celofán.

160.- No, no es cierto que lo único que tenemos es a los demás. No sé si los demás son el infierno. Sí sé que no son lo único que tenemos.

161.- Cuando estaba cocinando sentí una gran alegría por disfrutar con Bach al tiempo que disfrutaba con una salsa en la que he mezclado aceite de oliva, queso parmesano, albahaca y estragón. Es interesante constatar que los conciertos para violonchelo jamás fueron tocados en vida de Bach. 

162.- Escuchar a Bach con placer mientras cocino una pasta es un saber que me transmitió mi padre.

163.- ¡Vamos a por la luz vespertina del ocho de octubre de este año en el que termina la segunda década del siglo!
 
Los aforismos que van desde el nº 152 al número 163
-y que se compendian bajo el título de Aforismos (15)-,
son todos responsabilidad del director y autor de esta revista
 
La joie de vivre de Henri Matisse
La joie de vivre de Henri Matisse

Ensayo

Tags : Aforismos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 08/10/2019 a las 17:36 | {0} Comentarios



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