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Página de Fernando Loygorri
Agamenón y su porquero se fueron caminando, tomados por los hombros.

El hombre que les había hablado los miraba confuso, sin entender muy bien las risas que poco a poco se iban volviendo más y más tenues hasta casi parecer -las risas- un caminar de hormigas por un sendero de arena.

Agamenón y su porquero se emborracharon en una taberna.

El hombre que les había hablado enmudeció para siempre.

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Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/10/2008 a las 12:51 | {2} Comentarios








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