Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

La Ciencia de la Vida. Tomo I. Escrito por Julian Huxley, H.G. Wells y G.P. Wells. 1ª edición, 1930


El Plasma Germinal
Libro 4. Cómo se originan los individuos.

Epígrafe 9. Qué se entiende por plasma germinal
De lo que hemos visto hasta ahora se deduce que, aunque sea sexual o asexual, hay una continuidad material entre una generación y la siguiente. El individuo es un trozo desprendido de sus padres.
En la última mitad del siglo pasado, Weismann, el gran zoólogo alemán, llamó la atención sobre el hecho de que la parte de un ser humano que se desarrolla para formar sus hijos sobrevive generalmente al resto de su persona. Y hay una pequeña parte de él que, a través de sus hijos, se desarrolla en sus nietos, y la supervivencia de ésta es aún mayor. Indudablemente un ser humano no muere por completo, a menos que no deje hijos. Un fragmento de él, una parte de su substancia viva, va pasando siempre de generación en generación.
Para este trozo inmortal del organismo, que continúa viviendo después de haber muerto el resto, inventó Weismann el apelativo de plasma germinal oponiéndolo al soma que es el resto mortal. Más del 99,9% del peso de un ser humano es substancia somática; una fracción de onza de la substancia de sus ovarios o de sus testículos es plasma germinal. El soma es el individuo, el cuerpo físico que vive y muere; el plasma germinal puede continuar viviendo indefinidamente.
El plasma germinal es potencialmente inmortal. Subsiste generación tras generación, produciendo cuerpos que lo alojan, lo alimentan y lo mantienen caliente, suscitando en ellos extraños anhelos y apetitos para salir de su interior y continuar sus aventuras. Evidentemente, lo que evoluciona es el plasma germinal, no los efímeros cuerpos individuales que está continuamente arrojando. La evolución del caballo fue una lenta modificación del plasma germinal equino; la evolución del hombre a partir de los monos fue también una tendencia del plasma germinal.
En realidad sólo hay un plasma germinal. Probablemente, la vida ha tenido un origen único: las cosas vivas que hoy conocemos son ramas divergentes de un tronco, vástagos del árbol del plasma germinal. En la armazón del espacio-tiempo, hay una verdadera continuidad material entre el hombre, su esposa, su gato y sus claveles.
Concentremos un momento nuestra atención sobre la obra de este plasma germinal.

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/01/2011 a las 18:27 | Comentarios {0}


Marcelino Menéndez Pelayo. Editado por Biblioteca de Autores Cristianos. Dos tomos.
Tomo I España romana y visigoda. Periodo de la Reconquista. Erasmistas y protestantes.
Extractos del cap. 4 Artes mágicas y de adivinación.- Astrología, prácticas supersticiosas en los periodos romano y visigodo. Parte II: Prácticas supersticiosas de los aborígenes y alienígenas peninsulares. Vestigios conservados hasta nuestros días.


La Historia de los Heterodoxos Españoles (1)
Antes de reproducir el extracto a que hace mención la entradilla, quisiera escribir algunas palabras sobre Marcelino Menéndez Pelayo y su Historia de los Heterodoxos Españoles.
Esta Historia... es un libro de juventud. Lo empezó a escribir a la edad de 24 años y lo terminó a los 26. La obra, en mi edición, tiene un total de 2.018 páginas y para no extenderme en una crítica propia que ya he hecho en algún otro lugar acerca del pensamiento ultraortodoxo de Menéndez Pelayo, valgan estas palabras de Emilio Castelar que publicó en el Día de Madrid el 21 de marzo de 1882, al poco de publicarse la obra: Los Heterodoxos han salido de la pluma de un historiador escolástico, absolutista e intolerante, de un ortodoxo neto que no sabe volar por los espacios con las alas de la libertad... pero el libro atesora una inmensa erudición; sus noticias no tienen número ni precio... el saber que revelan honrarían de seguro no a un mozo en sus floridos años, sino a una sociedad de benedictinos que se transmitiera en largos periodos de tiempo el vínculo secular de la ciencia.
Los Heterodoxos fueron para mí una de la lecturas más divertidas y, aparte de lo mucho que aprendí, me enseñó dos cosas más: a no confundir la ética con la estética de un creador y a apreciar el esfuerzo de un hombre por escribir con profundidad y honestidad sobre lo que más detesta.

Extractos:
Con ser España el país menos supersticioso de la tierra, pagó su tributo a la humanidad desde los días más remotos de su historia [...]
Comencemos por los vascones, cual lo requiere su mayor antigüedad y diferencia de raza. Ellos, y no los cántabros, tuvieron en la antigüedad fama grande de agoreros. Lampridio, en la vida de Alejandro Severo, atribuye a este emperador suma pericia en la orneoscopia o adivinación por el vuelo de las aves, tanto que se aventajaba a los vascones de España y a los pannonios. [...] en el siglo VI San Armando trabajó para extirparles el error de los augurios, y aún derribó en algunas partes ídolos, dicho sea con perdón de los que suponen a los vascongados monoteístas desde la más remota antigüedad [...]
Pasando ahora de la escualherria a los pueblos de raza céltica, hallamos en gradación descendente las supersticiones: pocas en Cantabria, más en Asturias, muchas en Galicia y Portugal. [...]
Existe en nuestra Montaña la creencia en brujas, pero cada día es menor. La bruja montañesa en nada difiere de las de otros tiempos y países, sobre todos de las vascongadas y riojanas del siglo XVII. Pero aquí conviene dejar la palabra al peregrino ingenio que en dos libros de oro ha descrito las costumbres de la región cántabra. "La bruja montañesa (dice mi buen amigo José María de Pereda) nos es la hechicera, ni la encantadora, ni la adivina; se cree también en estos tres fenómenos pero no se les odia; al contrario, se les respeta y se les consulta, porque, aunque también son familiares del demonio, con frecuencia son benéficas sus artes; dan salud a un enfermo, descubren tesoros ocultos y dicen dónde ha ido a parar una res extraviada o un bolsillo robado. La bruja no da más que disgustos: chupa la sangre a las jóvenes, muerde a sus aborrecidos por las noches, hace mal de ojo a los niños, da maldao a la embarazadas, atiza los incendios, provoca las tronadas, agosta las mieses y enciende la guerra en las familias. Que montada en una escoba va por los aires al aquelarre los sábados a medianoche es la leyenda aceptada por todas las brujas. Las de la Montaña tienen su punto de reunión en Cernécula, pueblo de la provincia de Burgos. Allí se juntan todas las congregadas, alrededor de un espino, bajo la presidencia del diablo en figura de macho cabrío. El vehículo de que se sirve para el viaje es también una escoba; la fuerza misteriosa que la empuja se compone de dos elementos: una untura negra como la pez, que guarda bajo las losas del llar de la cocina, y se da sobre las carnes, y unas palabras que dice después de darse la untura. La receta de ésta es el secreto infernal de la bruja; las palabras que pronuncia son las siguientes:
Sin Dios y sin Santa María
¡por la chimenea arriba!
Redúcese el congreso de Cernécula a mucho bailoteo alrededor del espino, a algunos excesos amorosos del presidente, que por cierto no le acreditan de persona de gusto y, sobre todo, a la exposición de necesidades, cuenta y razón de los hechos y consultas del conclave al cornudo dueño y señor... Si a un labrador se le suelta una noche el ganado en el establo y se acornea, es porque la bruja se ha metido entre las reses, por lo cual al día siguiente llena de cruces pintadas los pesebres; si un perro aúlla junto al cementerio, es la bruja que llama a la sepultura a cierta persona del barrio; si vuela una lechuza alrededor del campanario, es la bruja que va a sorber el aceite de la lámpara o a fulminar sobre el pueblo alguna maldición". [...]
La Cantabria se romanizó mucho, y aún hay indicios para sospechar que la primitiva población fue casi exterminada.
No tanto en Asturias, donde las supersticiones son más exóticas y lejanas del molde clásico, aunque bellas y características. Subsiste por descontado la creencia en brujas y en el mal de ojo, pero se conocen además los siguientes personajes, casi todos de origen céltico: los nuberos, rectores y agentes de las tronadas, que corresponden a los tempestarii de las Galias, citados por San Agobardo y por las Capitulares de Carlomagno; la hueste o buena xente, procesión nocturna de almas en pena, común a todos los pueblos del Norte; los moros encantados, que guardan tesoros, tradición asimismo germánica; el cuélebre o serpiente voladora, encargada de la misma custodia (este mito puede ser clásico y se asemeja al del dragón de Jolcos o al del huerto de las Hespérides); las xanas, ninfas de las fuentes, malignas y traidoras, que roban y encantan niños. Si yo fuera tan sistemático por la derivación clásica como los celtistas por la suya, asentaría de buen grado el parentesco de estas xanas con las ninfas que robaron al niño Hylas, Hylas puer, como se lee en la Argonáutica de Valerio Flaco y en otros poemas antiguos; pero no quiero abusar de las similitudes, y doy de barato a los partidarios de orígenes septentrionales la filiación de nuestras xanas de las ondinas de Germania y de cualquiera otra concepción fantástica que bien les pareciere.

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/01/2011 a las 19:21 | Comentarios {0}


Juan de Mairena
Sentencias, Donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo.
Antonio Machado
Espasa-Calpe, Madrid, 1936


Se dice que no hay regla sin excepción. ¿Es esto cierto? Yo no me atrevería a asegurarlo. En todo caso, si esta afirmación contiene verdad, sería una verdad de hecho, que no satisface plenamente a la razón. Toda excepción –se añade- confirma la regla. Esto no parece tan obvio, y es, sin embargo, más aceptable lógicamente. Porque si toda excepción lo es de una regla, donde hay excepción hay regla, y quien piensa la excepción piensa la regla. Esto es ya una verdad de razón, es decir, de Pero Grullo, mera tautología, que nada nos enseña. No podemos conformarnos con ella. Sutilicemos, añadamos algo que no se le pueda ocurrir a Pero Grullo.

1.ª Si toda excepción confirma la regla, una regla sin excepción sería una regla sin confirmar, de ningún modo una no-regla.
2.ª Una regla con excepciones, será siempre más firme que una regla sin excepciones, a la cual faltaría la excepción que la confirmase.
3.ª Tanto más regla será una regla cuanto más abundante en excepciones.
4.ª La regla ideal sólo contendría excepciones.

Continuar por razonamientos encadenados, hasta alcanzar el ápice o el vórtice de vuestro ingenio. Y cuando os hiervan los sesos, etcétera, etcétera.

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 09/01/2011 a las 21:05 | Comentarios {2}


Avieno. Fenómenos. Descripción del orbe terrestre. Costas marinas. Editado por Gredos
Traducción de José Calderón Felices excepto la frase en cursiva que es añadido mío.


Mapa de Hecateo de Mileto (ca. 500 a.C.)
Mapa de Hecateo de Mileto (ca. 500 a.C.)
Si vellones de nubes se arremolinan por el cielo, si la iridiscente Iris -hija de Taumante y Electra, hermana de las Harpías- desciende a tierra formando un arco doble, si un anillo oscuro parece contornear una estrella blanca, si por la superficie de las aguas alborotan las aves, si una y otra vez sumergen su pecho en las profundidades del abismo marino, si la golondrina se precipita con frecuencia trinando sobre las aguas a los primeros destellos del alba, si las ranas reiteran su viejo lamento por los estanques, si los autillos emiten arpegios melodiosos por la mañana, si la dañina corneja hunde la cabeza en aguas profundas, bañando el lomo en el río, si se ensaña en roncos graznidos o si la ternera aspira el aire por las narices o la industriosa hormiga, abandonando su madriguera habitual, saca los huevos de los escondrijos de su guarida o cuando la pollita se expurga el pecho con su pico ganchudo y en formación cerrada se ve revolotear al grajo formando círculos y cuando la estilizada garza real va una y otra vez al agua gañendo repetidamente y las moscas pequeñas clavan sus aguijones y si en las lucernas de barro, que arden por la noche, se aglomeran los hongos, si de las llamas brinca una lenguarada de fuego o si la energía de la luz se va debilitando por sí misma, entonces, entonces lloverá.

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/12/2010 a las 13:27 | Comentarios {0}


Joan Margarit. Poema dedicado a José Agustín Goytisolo
Traducción al castellano del autor.
Incluida en la antología de Francisco Rico: Mil años de poesía española


En la Girona trista dels set anys,
on els aparadors de la posguerra
tenien un color gris de penúria,
la gavineteria era un esclat
de llum en els petits miralls d'acer.
Amb el front descansant damunt el vidre,
mirava una navalla llarga i fina,
bella com una estàtua de marbre.
Com que els de casa no volien armes,
vaig comprar-la en secret i, en caminar,
la sentia, pesant, dins la butxaca.
A vegades l'obria a poc a poc,
i sorgia la fulla, recta i prima,
amb la conventual fredor de l'arma.
Presència callada del perill:
vaig amagar-la, els trenta primers anys,
rere llibres de versos i, després,
dins un calaix, entre les teves calces
i entre les teves mitges.
Ara, a prop de complir els cinquanta-quatre,
torno a mirar-la, oberta al meu palmell,
tan perillosa com a la infantesa.
Sensual, freda. Més a prop del coll.

Triste Girona de mis siete años:
en la posguerra los escaparates
tenían un color gris de penuria.
Y, sin embargo, en la cuchillería,
en cada hoja de acero destellaba la luz
como si se tratase de pequeños espejos.
Descansando la frente en el cristal,
miraba una navaja larga y fina,
bella como una estatua de mármol.
Puesto que en casa no querían armas,
fui a comprarla en secreto y, al andar,
la sentía, pesada, en mi bolsillo.
Cuando, a veces, la abría muy despacio,
surgía, recta y afilada, la hoja
con esa conventual frialdad del arma.
Silenciosa presencia del peligro:
la oculté, los primeros treinta años,
tras los libros de versos, y después,
en un cajón, metida entre tus bragas
y entre tus medias.
Hoy, cerca ya de los cincuenta y cuatro,
vuelvo a mirarla, abierta en la palma de mi mano,
igual de peligrosa que en la infancia.
Fría, sensual. Más cerca de mi cuello.

Invitados

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 27/12/2010 a las 10:17 | Comentarios {0}


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