Inventario

Página de Fernando Loygorri
EL:
Era mi propia esperanza. Era el árbol, menos si quieres, te lo admito, era un arbusto; puedo aceptar que no llegaba a matorral. ¡Qué más da el tamaño! Me llamas miserable ¿cómo tienes los santos cojones de llamarme miserable? ¿qué superioridad moral es ésa? ¿Tú nunca fuiste miserable? ¿Tú nunca has cometido un acto impuro? Impuro digo con respecto a tu sentido de la pureza que ha de ser muy elevado, muy exquisito, si tienes la indecencia de llamarme a mí miserable y quedarte ahí como un pasmarote, como si ese silencio fuera un bastión inexpugnable.

Él come un trozo de mortadela.
Otro se mantiene callado con una tensión en todo evidente en su boca.
Preludio.


OTRO:
Se hace tarde.

Él se levanta de la silla. Se acerca a una puerta. Apoya la cabeza en ella. Se queda un rato así.

OTRO:
Se hace tarde.

Él se quita un anillo y lo deja encima de la mesa, junto a la mortadela.

OTRO: (Lo coge. Lo mira)
No creo que me den mucho por esto.

Él se pone una cazadora demasiado antigua. Se va.

OTRO: (Se pone el anillo en el dedo meñique de la mano izquierda)
No, no es suficiente.
 

Teatro

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/06/2015 a las 16:57 | {0} Comentarios








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