Inventario

Página de Fernando Loygorri
Provengo, exclama,
del piélago
y he recordado el ocaso en el que me arrebato
Relincha la yegua
La montaña al fondo está iluminada otoñalmente
y vuelve a mi memoria los versos de Esquilo 
en la boca de la criminal Clitemnestra
el polvo sediento, hermano del barro
cuando me siento para mejor sentir el relente del anochecer
Sí provengo del piélago
Nunca estuve en Grecia
aunque luché una mañana frente a los muros de Ilión
y acompañé a Telémaco un trecho de su búsqueda del padre
Provengo de los roquedales
y soy dura e insensible como el talco
Mañana abriré los párpados sin recordar haber escrito esto
Si viniera un verdugo acompañado de un juez lo negaría también
y mantendría la vista fija en el hacha,
calibraría la finura del filo
mediría tiempos de agonía
No me temblarían  las rodillas
Rezaría sí
porque a veces rezar es hermoso
como es tranquilizador defecar cada mañana
Provengo del piélago
y soy como el pulpo
que al contacto con lo matices de color de un coral 
se mimetiza con él y así se oculta
El cambio vive en mí
¡Cómo quisiera haber sido la Casta Diva!
¡Como quisiera haber sido la Cerda!
¡Cómo habría sido capaz de consolar a Deirdre en su último dolor!
(luego habría muerto junto a ella y habríamos navegado ardientes sobre las aguas del mar de Irlanda)
Que provengo del piélago
Sueño a veces
Miro el rayo de sol que tan sólo alumbra la parte inferior de la nube
Entre brumas el monasterio
Quizá restos de melisma
En otro tiempo
En este tiempo

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/10/2018 a las 00:20 | {0} Comentarios








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