Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Soldado Herido de Otto Dix
Soldado Herido de Otto Dix
En Universos Paralelos de Michio Kaku, editado en Atalanta, el autor explica una categorización de las civilizaciones ideada por el físico ruso Nikolai Kardashev, en la década de los sesenta, en base al modo de empleo de la energía. Para no abundar mucho en la explicación tan sólo diré que Kardashev estableció tres tipos de civilización (La I, II y III) siendo la más desarrollada la III y la menos la I. Luego Carl Sagan hizo una gradación más detallada y estableció subtipos. A resultas de esta nueva categorización nuestra civilización correspondería al tipo 0,7 (un tipo de civilización 0,7 todavía es mil veces más pequeña que la de tipo I pag. 350).
Lo primitivo en la utilización y aprovechamiento de la energía por parte de nuestra civilización (por poner una comparación: una civilización de tipo III puede controlar la energía de galaxias enteras incluso su materia oscura), se compara en algún momento del discurso con nuestro primitivismo en cuanto a las relaciones, con lo bárbaros que somos todavía, con esa forma tan humana de llegar a una solución que consiste en crear previamente el problema. Sirva como ejemplo la Segunda Guerra Mundial que parece dar como resultado el siguiente pensamiento: O nos unimos o nos matamos y entonces se crea la Unión Europea. Leo estos días el libro Nuremberg de James Owen editado por Crítica y al mismo tiempo leo el magnífico, Los Girasoles Ciegos de Alberto Méndez editado por Anagrama. Leo, miro, escucho y palpo un mundo violento y al acecho y cuando tranquilamente paso las páginas de La Destrucción de los Judíos Europeos de Raul Hilberg y sé que esta frialdad de archivero, que esta manipulación de las vidas se realizó hace tan sólo 68 años y que hoy y que hoy... me pregunto qué siglo XX de progreso de la humanidad hemos vivido, ¿qué significa el progreso? Y espero (y por lo tanto tengo esperanza) en que antes de morir pueda atisbar ese acercamiento a ser una civilización de tipo III que ha destruido el cuerpo para aligerar su dependencia de la energía, que piensa mucho más despacio, tan despacio como si pensar, Voy a saltar a otro universo le llevara dos billones de años de los nuestros. Porque el siglo XX me resulta de una constancia atroz en valorar lo peor del ser humano.

Ensayo

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/11/2008 a las 12:41 | Comentarios {0}


Aunque fuera 22 en realidad. Sí noviembre. Ahora ya es 23 porque ya es de noche y son más de las doce. Sólo por eso. Si yo no tuviera reloj o si no hubiera relojes que aparecen por todas partes yo podría seguir sintiendo este instante como 22. Recuerdo de los relojes una historia de Cortázar de un hombre regalado a un reloj, luego, muchos años más tarde se utilizó ese texto para la venta de un automóvil si no me equivoco -puedo equivocarme perfectamente, me equivoco muchas veces-. Te lo digo a ti que no me conoces para que no me conozcas.El día 22 es sábado. El día ha sido luminoso, ese noviembre que quisiera ser abril. Olía bien. La luz de Madrid, la luz de esta parte del mundo es una luz que acompaña muy bien a las estaciones, las estaciones en esta provincia de España se marcan claramente por la luz. No soy muy viajado. He estado en pocas ocasiones en otras partes del mundo con mi cuerpo físico. En sueños lo recorrí entero, sobre todo en mi juventud. Recuerdo, nítidas, mis estancias en Londres, en San Francisco, en Tokio. Una vez ocurrió algo, un hecho curioso. Una conocida creyó verme en el aeropuerto de San Francisco, Me llamó haciendo aspavientos con los brazos. Yo no la contesté. Durante mucho tiempo llevó en su memoria ese momento hasta que nos volvimos a ver y me recriminó el que no la hubiera saludado. Sé que ella no llegó a creer del todo que yo nunca había estado en el aeropuerto de San Francisco.

Diario

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/11/2008 a las 02:15 | Comentarios {0}


Milos Amós se sintió apesadumbrado. Tuvo atisbos de locura (de repente urdía una máquina infernal; de repente se veía colgado de unas vigas estúpidas; de repente no deseaba vivir; de repente estaba dormido) y llegó a escribir un par de textos algo hermosos. Los días eran hostiles y él era hostil a los días. Amós sabía que debía recurrir a algo, inventar algo ¡qué precisa la indefinición de la palabra algo!
Quizá pasaron días. Quizá pasaron meses. No, no sabía muy bien. El tiempo como la materia se habían ido diluyendo desde que Regina le había dicho, No eres tan listo como crees. Esa certeza dicha por Regina era también, desde la infancia, una certeza suya. Esa apariencia de ser inteligente (o listo) que él había ido alimentando a base de conocimiento no había logrado permear la esencia íntima de sí mismo, la absoluta convicción de que él, Milos Amós, era estúpido y por lo tanto un pedante. Porque pedante es el que alardea de algo que no posee y él no poseía lo que había buscado, perseguido, anhelado durante toda su vida: la inteligencia. Y siguiendo ese hilo que de forma tan clarividente Regina le había mostrado, no podía por menos de admitir que si él era estúpido su escritura también lo era y todo lo que había estado construyendo desde que decidió dejar de ser estúpido era una soberana estupidez. Milos se frotó las manos y releyó las dos últimas estrofas de un poema de juventud. Las estrofas decían: Y sin embargo no hablemos,/ haced lo que os plazca,/ naced, morid, bebed, sed;/ no, no hablemos./ Así dormidos la luna no ilumina nada.// Rincón, suave almohadón de infancia cubierto,/ rincón umbrío, hueco en el roble, bahía./ Rincón de la tarde...// Siempre le había gustado de ese poema la polisemia de la palabra sed tras esa retahíla de tiempos imperativos, la posibilidad de acabar las órdenes con un sustantivo. Ahora, sabiéndose estúpido, habiendo descubierto que lo era, miraba la polisemia de sed y al sentir su estupidez le recorría un escalofrío el espinazo.
Sin pensar, como deben hacer los que se creen más de lo que son, Milos Amós empezó a eliminar todos sus escritos del ordenador. Una vez eliminados convirtió el ordenador en chatarra. Luego llevó todos sus papeles (miles y miles de papeles) y los quemó en la chimenea de la casa en la que vivía. Cuando la última llama de su obra se apagó, Milos sabía que había tomado la decisión correcta. Aún así temía la mañana siguiente.

Cuento

Tags : La Solución Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/11/2008 a las 12:51 | Comentarios {0}


6 de junio de 1995



Ya no estoy
pero pervivo
agostado.

Me comen
el alma
las lombrices.

Me aprieta
el cordón del zapato
el corazón.

No era soledad.
No la buscaba.

Palpar otro
quería o
simular compañía.

Porque todo es tierra
sequía
mientras me aturde

el sonido
de un manantial.

Poesía

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 20/11/2008 a las 11:18 | Comentarios {0}


¡Qué inicio!
Heike Monogatari es una novela japonesa ( ya en la introducción se habla mucho del término monogatari que se traduciría literalmente como relato de cosas) del siglo XIII, de los tiempos en que Gonzalo de Berceo escribía los Milagros de Nuestra Señora .

La novela está editada por Gredos en su colección Biblioteca Universal. La traducción, desde mi punto de vista y siendo ignorante del japonés, muy acertada ha sido hecha por Rumi Tani Moratalla y Carlos Rubio López de la Llave.

Reconozco que la dejé un poco antes de la mitad, no recuerdo por qué. Lo que no he olvidado ha sido el principio de la novela, su primer párrafo. Lo transcribo:

En el sonido de la campana del monasterio de Gion resuena la caducidad de todas las cosas. En el color siempre cambiante del arbusto de shara se recuerda la ley terrenal de que toda gloria encuentra su fin. Como el sueño de una noche de primavera, así de fugaz es el poder del orgulloso. Como el polvo que dispersa el viento, así los fuertes desaparecen de la faz de la tierra.

La novela (o el relato de cosas) narra la ascensión y caída del clan Heike. Esa forma de iniciar el relato anima por su belleza, por su anuncio, por su contención y por su verdad. Ese inicio nos cuenta el desarrollo y el fin. Ese inicio lo evoca todo.

Diario

Tags : Archivo 2008 Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/11/2008 a las 16:51 | Comentarios {1}


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