Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Salen a la calle. Es viernes. Madame L. quiere ir a un restaurante que es un regalo, una sorpresa para el señor L.. El restaurante se encuentra en el barrio de l'Odeon, el preferido de ella. El señor L., en algún momento, ha cogido su mano por primera vez. Ella la ha retenido unos segundos. A los pocos pasos se ha soltado y ha dicho, Siempre me pierdo. Espera y se ha alejado unos metros. Al fin vuelve con una sonrisa (sonríe, ha pensado el señor L.), ha encontrado la calle, Monsieur le Prince. En las aceras los jóvenes beben en grandes vasos de plástico. Es una noche cálida de finales de octubre. Misteriosa, madame L. avanza un poco por delante de él y se detiene a la puerta de un restaurante llamado Le Polidor.
Se sientan. El restaurante está abarrotado. Una camarera africana les hace un sitio en una larga mesa. Bullicio. Griterío. Madame L. mira con sorpresa no exenta de decepción al señor L. cuando éste no acierta a recordar que es en el Polidor donde Julio Cortázar iniciaba su novela 62 modelo para armar. Confusamente el señor L. recuerda a madame L. que su memoria es flaca, casi tan flaca como ella. Piden algo de comer. Mientras esperan ella le cuenta la historia del restaurante desde que se inauguró a mediados del siglo XIX. No cesa de entrar y salir gente. Muchas veces la puerta se queda abierta y el señor L. se levanta para cerrarla. Madame L. tiene hambre y come con gusto el guiso de carne con puré de patatas. Observa al señor L. que come sin hambre y se deja el puré. Comenta ella, No te gusta la comida francesa. El señor L. le responde que sí, que le gusta mucho sólo que ese puré de patatas no le gustaría ni aunque fuera español. El suyo se lo come ella. Cuando han terminado de cenar y apuran sus bebidas madame L. comenta, Lo que no me parece nada bien es que un restaurante como éste esté servido por africanas. Le rompe todo el encanto. Siento haberte traído aquí. La conversación entre ambos salta del francés al español sin motivo ninguno. El señor L. se ha quedado con la mirada fija en la boca de madame L. e intuye que ella siente cierta incomodidad, ¿Nos vamos? pregunta, Estoy cansada.
De vuelta al hotel se detienen en el Théâtre de L'Odeon para leer una placa donde se rinde homenaje a unos resistentes de la Segunda Guerra Mundial. El señor L. siente ahora el cansancio del viaje y el deseo del cuerpo de madame L. a un mismo tiempo. Coge de nuevo su mano y le dice, Me encanta estar contigo en Paris. Ella aprieta su mano.
La habitación. La primera noche. Antes de desnudarse abren la ventana y fuman de nuevo. Madame L. entra en el baño. El señor L. lo hace después. Madame L. se desnuda, se queda en ropa interior sin el sujetador y con una camiseta negra. El señor L. se desnuda entero y se avergüenza cuando siente el olor de sus botas y caza el gesto de desagrado de madame L.. Piensa el señor L., Condición humana.
Se meten en la cama. Se miran. Los ojos azules de madame L.. Los ojos castaños del señor L.. Él acaricia su cintura desnuda. Ella dice, Estoy agotada. Se besan con cortedad en los labios. Madame L. apaga la luz y se gira. El señor L. acerca su cuerpo al dorso del de ella. Cierra los ojos. Intenta dormir. Madame L. se siente a gusto bajo el abrazo del señor L. En el ensueño, mientras siente a lo lejos la mano de su amante recorriendo su cadera, recuerda una tarde de hace veinticinco años. Ella está en la casa de los padres de él, acaba de cumplir veintiún años. Está sola, sentada en una sala oscura, sin iluminar. Espera un largo tiempo en silencio, en la oscuridad. No le importa. Le espera a él. Madame L. se acurruca en el señor L.. Su sueño es tranquilo. El señor L. se despertará cada poco y se verá acariciando el cuerpo de ella con caricias calladas. Llegará la mañana.

Cuento

Tags : El viaje Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 04/11/2009 a las 11:22 | {0} Comentarios








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