Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Músculo antes de partir. Fotografía de Olmo Z. De la serie Espasmos. Fecha desconocida
Músculo antes de partir. Fotografía de Olmo Z. De la serie Espasmos. Fecha desconocida
Puedo llegar hasta la orilla verde y escuchar un blues tocado en una guitarra eléctrica
Puedo, soy, un negro de los bajos fondos de algún pueblo perdido de Louisiana y me vendo al por mayor en Canal Street
Sé decir a la luna que me enseñe las bragas y escupir lentamente la canción que nunca llegará al olvido
Puedo desenvolverme en esta mesa y aguantar la turba que crece en los cajones y aún así, aún pudiendo con todo
no puedo arrancarme la orquídea que me oprime el pecho
Puedo esconder la lámpara y aflojar todas las bombillas
Puedo no soñar con sótanos ni con casas laberínticas y me asusta cuando crecen mis uñas y no soy consciente de que el invierno pasa
Sé que el espejo miente
sé que la paja es amarilla
sé que el asfalto tiene una porción nada despreciable de alquitrán
y que el cuchillo significa algo más que una herramienta
Me siento, me sé sentir el muchacho del banjo y cuando el agua caliente cae a mi espalda algunas mañanas
establezco pronto la relación entre ese calor y un abrazo de mujer desnuda
Puedo desmayarme en el camino y cantar las notas de un viejo romance si a lo lejos he escuchado el grito de un animal al que no le deben de estar haciendo mucho bien y cuando una mujer pasa y me dice sonriendo qué agradable su canto y se aleja, soy capaz de llorar en silencio y escuchar el trino de los patos
Puedo desmelenar a un león
Puedo sacrificar mi biblioteca
Puedo sentir en mis dedos la pulsión que se ha generado en algún lugar de mi cerebro
Tan sólo no puedo arrancarme la orquídea que me oprime el pecho
Puedo barruntar esquelas y martillos
Puedo alardear de babas y tampones
Puedo mascullar tiros y sonrisas
Puedo manejar aspas, derribar tilos, amasar tinta y arrullar compactas masas de cilindros
Decido que la tarde tenga aire de jardín italiano y manejo al autor ebrio
La noche entonces se declara en huelga
La monja cuelga los hábitos en el campanario
Un coño se hunde por la colina
y grita alguien la paz del muerto
Puedo, puedo mirarlo
Puedo devanarme los hilos y hasta contarlos y dejar las tijeras sobre la mesa y mirar la palabra en el diccionario
y quemar las cenizas y abrochar con dulzura el último botón de la camisa
Tan sólo no puedo arrancarme la orquídea que me oprime el pecho
Es el ahogo al que puedo
Es la juntura a la que someto
Es la voz sin misericordia y sin clemencia de la que abjuro
O la bruja que tomó el anillo del que iba a ser embrujado y se convirtió en cigüeña
Todo este silencio es soplo de cristal
El hielo que se está desgajando de uno de los dos polos navegará por aguas tranquilas
y al cruzar el Cabo de Hornos, ¡hoy, cinco de abril de dos mil diecisiete! alguien se atravesará con un aro el lóbulo de su oreja
No voy a maldecir a las escolopendras aunque podría
Ni voy a someter a tortura el paño con el que me limpio el semen aunque podría
Ni voy a llamar al sol para que me queme aunque podría
Ni me voy a lamentar de la herida que se abrió en mi vientre aunque podría
Tan sólo no podría arrancarme la orquídea que me oprime el pecho
arrancarme la orquídea que me oprime el pecho
la orquídea que me oprime el pecho
que me oprime el pecho
el pecho
arrancarme la orquídea
tan solo no podría

Miscelánea

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/04/2017 a las 00:11 | {0} Comentarios








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