De Mercedes Sosa
Cambia lo superficial,
cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.
Cambia el clima con los años,
cambia el pastor su rebaño
y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.
Cambia el más fino brillante
de mano en mano su brillo.
Cambia el nido el pajarillo.
Cambia el sentir un amante.
Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño.
Y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste.
Cambia la planta y se viste
de verde en la primavera.
Cambia el pelaje la fiera,
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo, de mi gente.
Y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en esta tierra lejana.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.
Cambia el clima con los años,
cambia el pastor su rebaño
y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño.
Cambia el más fino brillante
de mano en mano su brillo.
Cambia el nido el pajarillo.
Cambia el sentir un amante.
Cambia el rumbo el caminante
aunque esto le cause daño.
Y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste.
Cambia la planta y se viste
de verde en la primavera.
Cambia el pelaje la fiera,
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo, de mi gente.
Y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en esta tierra lejana.
Cambia, todo cambia.
Cambia, todo cambia.
Las máscaras de Dios. Joseph Campbell. Volumen 1º. Mitología Primitiva. Editado por Alianza Editorial, 1991.
Uno de los problemas principales del hombre, filosóficamente, es el de reconciliarse en sentimiento, así como en pensamiento con la monstruosidad del mundo tal cual es.
Invitados
Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/04/2012 a las 21:19 |
Capítulo II La iniciación. El encuentro con la diosa.
El héroe de las mil caras escrito por Joseph Campbell.
Editado por Fondo de Cultura Económica. 1ª edición 1959
La Diosa Kali
Página 107
nota a pie de página 31 Cf. J. C. Flüguel, The psycho-analityc study of the family
Existe una asociación muy general por una parte entre la noción de mente, espíritu o alma y la idea del padre y de la masculinidad, y por otra parte, entre la noción de cuerpo o de materia (materia, lo que pertenece a la madre) y la idea de la madre o principio femenino. La represión de las emociones y sentimientos relacionados con la madre (en nuestro monoteísmo judeo-cristiano) ha producido en virtud de esta asociación, una tendencia a adoptar una actitud de desconfianza, desprecio, asco u hostilidad hacia el cuerpo humano, la Tierra y todo el universo material, con una tendencia correspondiente a exaltar o acentuar demasiado los elementos espirituales, ya sea en el hombre o en el esquema general de las cosas. Parece muy probable que muchas de las más pronunciadas tendencias idealistas en filosofía deban la atracción que poseen para muchas mentes a esta reacción en contra de la madre, mientras que las más dogmáticas y estrechas formas de materialismo, a su vez, representan el regreso de los sentimientos reprimidos originalmente conectados con la madre.
Un soneto enumerativo de Lope de Vega, autor al que nunca tuve en estima por su enemistad con Cervantes, pero del cual no puedo sino degustar su talento.
Ir y quedarse, y con quedar partirse;
partir sin alma, y ir con alma ajena;
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades;
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
Escritos por Violeta García-Loygorri Tinajas a sus trece años.
No seré malo con mi hermana. No seré malo con mi hermana. No seré malo con mi hermana. No seré malo con mi hermana. No… no, porque ella va a morir. Como todos nosotros. Muerte.
No… no es una palabra muy bella y útil. No te quiero. No me gusta el queso. No me apetece ir a tu casa. No. NO. Yo soy no. Yo soy… yo no soy nada. Yo soy no. No soy nada. Yo soy nada, soy no. Pero soy. Soy no.
Pistola del calibre 34, eh… Buena pistola. Yo que tú la escondería bien. Te la quitarán… si te encuentran. Si nos encuentran. Bueno, eso te da igual, ¿no? Tú ya eres hombre muerto. Porque esos no perdonan. Ja, no perdonan, no. Así perdí la pierna. Creyendo que perdonaban. No. No perdonan. Nunca perdonan.
¿Te crees listo? Sí que te crees listo. Ese es tu problema. Que te crees muy listo. Y en realidad no lo eres. Eres más que listo. Eres un genio. Mejor que Mozart. Bueno, no. Hasta ahí no llegas. Todavía. Ya verás cuando te enseñe del todo. Ya verás.
Hola. Me llamo Luis. Soy de Bilbao. Tengo cuarenta años. Soy físico espacial de la NASA. Creo que he matado a alguien. Bueno, no. En realidad no sé para qué llamaba. En fin. Adiós.
Matemáticas. Esa horrible asignatura. Esa monstruosa ciencia. Esas temibles operaciones. Esos milagrosos números. Eso.
Canta. Habla. Sonríe. Llora. Haz algo. Lo que sea. Por favor, haz cualquier cosa. Pero sé feliz. Muy feliz. Incluso después de que muera. Venga. Sonríeme. Y ahora… FOTOOOOOOOO.
Bueno, no sé… tal vez no sea eso lo importante. Es que no sé si lo importante es eso. O tal vez sí que lo sé. Pero no sé si estoy segura. No sé si… la verdad es que… no estoy segura de que lo más importante para ti es lo más importante para mí. No sé. Lo siento.
Sí. Sí a todo lo que me digas. ¿Paté? Sí. ¿Azúcar? Sí. ¿Vómito frito con hojaldre? Buf… sí. Todo. Sí. Si me necesitas llámame, ¿vale? Sí. Sí. Sí. A ti te digo: Sí.
Eres una princesita muy guapa, ¿sabes? Eres una princesita preciosa. Tus papás deben estar muy contentos, ¿no? Seguro que sí. Me alegro de que hayas venido a pasar unos días conmigo. Nos lo vamos a pasar GENIAL. Ya verás. Vamos a hacer pases de modelos. Ya verás, bonita, ya verás.
Me tengo que ir al instituto. Lucy, llego tarde. De hecho, me voy. Papá, lo siento, pero me voy sin Lucy. ¿Papá? La llevas tú, ¿vale? A mí no me da tiempo. ¿Papá? ¡Papá! Bueno, pues eso, que me voy. Adiós. Me estoy yendo, eh… Estoy abriendo la puerta… Oh, por el amor de Dios. ¡¡¡LUCY, VEN AQUÍ YAAAAAAA!!!
¡Oh, Dios Mío! ¿Pero qué has hecho? ¿¡QUÉ HA PASADO AQUÍ!? Creo que me voy a desmayar ahora mismo. Madre del cielo. Uy, qué mal me encuentro… anda, tráeme algo de beber. ¿Agua? No, no… ¿tenéis vodka? ¿Sí? Vale, gracias.
¿Me puedo levantar ya? Porfi porfi porfi… Jo. ¡¡Pero si ya no estoy malo!! ¡Que no! Mira, tócame la frente. ¿Está caliente? No. Está fría. Congelada. Está congelada… congelada. Muerta. Muerto. Yo… no estoy enfermo. Muerto. Eso sí.
¡Corre! No llegaremos a tiempo. Es imposible. Nos cogerán. Ya verás, nos van a coger. Vale, tranquilidad… pero tú corre, eh… No, no, no pares. Si paras nos cogerán. Tú corre. Simplemente corre. Todo va a ir bien. Tú corre. Eres rápido. Corre.
Me llamo Colocilia. Soy de Noquiernande. Todas las mujeres de mi familia se llaman Colocilia. Es, digamos, el nombre de mi familia. Los hombres se llaman Cadaninio… bueno, menos mi primo, él se llama Candadadio. Es un nombre un poco raro, pero a mi tía le gustaba. Yo empiezo aquí mi historia, en Noquiernande, y no sé dónde acabará. Allá vamos.
Mamá, no. No. Espera, escúchame. No, no. Espera. Sí, pero ¿te puedes callar un momento? Gracias. Vale, el caso es que Marta y yo pensábamos quedar mañana por la tarde. ¿A qué hora? Pues sobre las seis o las siete, supongo. ¿Eso qué más da, una hora más que una menos? Vale, mamá. A las seis y media. ¿Que qué vamos a hacer? Pues no sé, charlar, supongo. ¿Dónde? Quedaremos en casa y daremos una vuelta, digo yo… ¿Eh? Mamá, que no. Pero… escucha. Mamá… esc… ¡VALE, DÉJALO!
Entro en la habitación oscura en silencio. No se oye ni mi respiración. Cojo a la chica por el pelo y, sin hacer ruido, lo embadurno todo entero de crema depilatoria. Después salgo de la habitación en silencio de nuevo y cojo un cuchillo. Vuelvo a entrar y me quedo mirando a la pobre Lala. Qué mala soy. Me acerco a ella y con el cuchillo le corto las uñas de toda una mano. Sigo con la otra y con las de los pies. Después me voy con sumo sigilo. Nadie sabrá que he sido yo y ella tendrá que suicidarse. Soy feliz. Muy feliz.
Hola. ¿Qué tal? Jajajaja, yo también. Bueno, ¿qué te trae por aquí esta vez? Oh. Sí, lo recuerdo. Vale, eh… déjame que piense… sí, creo que está aquí. Toma. Estos son los papeles que buscan. Recuerda, si te los llevas ahora, no podrás devolverlos nunca. No, no. Si te los llevas, te los quedas, que muchos problemas me han traído a mí. No. Lo siento. Vale, bien. Pues ya nos veremos. Jajajaja, estoy seguro de que sí. Ya verás. Hasta pronto, Sean, hasta pronto.
Chon chon, soy elefante. Chon chon, aquí llego. Chon chon, a comerme al ratoncito. Chon chon, que me asusta con ingenio.
No… no es una palabra muy bella y útil. No te quiero. No me gusta el queso. No me apetece ir a tu casa. No. NO. Yo soy no. Yo soy… yo no soy nada. Yo soy no. No soy nada. Yo soy nada, soy no. Pero soy. Soy no.
Pistola del calibre 34, eh… Buena pistola. Yo que tú la escondería bien. Te la quitarán… si te encuentran. Si nos encuentran. Bueno, eso te da igual, ¿no? Tú ya eres hombre muerto. Porque esos no perdonan. Ja, no perdonan, no. Así perdí la pierna. Creyendo que perdonaban. No. No perdonan. Nunca perdonan.
¿Te crees listo? Sí que te crees listo. Ese es tu problema. Que te crees muy listo. Y en realidad no lo eres. Eres más que listo. Eres un genio. Mejor que Mozart. Bueno, no. Hasta ahí no llegas. Todavía. Ya verás cuando te enseñe del todo. Ya verás.
Hola. Me llamo Luis. Soy de Bilbao. Tengo cuarenta años. Soy físico espacial de la NASA. Creo que he matado a alguien. Bueno, no. En realidad no sé para qué llamaba. En fin. Adiós.
Matemáticas. Esa horrible asignatura. Esa monstruosa ciencia. Esas temibles operaciones. Esos milagrosos números. Eso.
Canta. Habla. Sonríe. Llora. Haz algo. Lo que sea. Por favor, haz cualquier cosa. Pero sé feliz. Muy feliz. Incluso después de que muera. Venga. Sonríeme. Y ahora… FOTOOOOOOOO.
Bueno, no sé… tal vez no sea eso lo importante. Es que no sé si lo importante es eso. O tal vez sí que lo sé. Pero no sé si estoy segura. No sé si… la verdad es que… no estoy segura de que lo más importante para ti es lo más importante para mí. No sé. Lo siento.
Sí. Sí a todo lo que me digas. ¿Paté? Sí. ¿Azúcar? Sí. ¿Vómito frito con hojaldre? Buf… sí. Todo. Sí. Si me necesitas llámame, ¿vale? Sí. Sí. Sí. A ti te digo: Sí.
Eres una princesita muy guapa, ¿sabes? Eres una princesita preciosa. Tus papás deben estar muy contentos, ¿no? Seguro que sí. Me alegro de que hayas venido a pasar unos días conmigo. Nos lo vamos a pasar GENIAL. Ya verás. Vamos a hacer pases de modelos. Ya verás, bonita, ya verás.
Me tengo que ir al instituto. Lucy, llego tarde. De hecho, me voy. Papá, lo siento, pero me voy sin Lucy. ¿Papá? La llevas tú, ¿vale? A mí no me da tiempo. ¿Papá? ¡Papá! Bueno, pues eso, que me voy. Adiós. Me estoy yendo, eh… Estoy abriendo la puerta… Oh, por el amor de Dios. ¡¡¡LUCY, VEN AQUÍ YAAAAAAA!!!
¡Oh, Dios Mío! ¿Pero qué has hecho? ¿¡QUÉ HA PASADO AQUÍ!? Creo que me voy a desmayar ahora mismo. Madre del cielo. Uy, qué mal me encuentro… anda, tráeme algo de beber. ¿Agua? No, no… ¿tenéis vodka? ¿Sí? Vale, gracias.
¿Me puedo levantar ya? Porfi porfi porfi… Jo. ¡¡Pero si ya no estoy malo!! ¡Que no! Mira, tócame la frente. ¿Está caliente? No. Está fría. Congelada. Está congelada… congelada. Muerta. Muerto. Yo… no estoy enfermo. Muerto. Eso sí.
¡Corre! No llegaremos a tiempo. Es imposible. Nos cogerán. Ya verás, nos van a coger. Vale, tranquilidad… pero tú corre, eh… No, no, no pares. Si paras nos cogerán. Tú corre. Simplemente corre. Todo va a ir bien. Tú corre. Eres rápido. Corre.
Me llamo Colocilia. Soy de Noquiernande. Todas las mujeres de mi familia se llaman Colocilia. Es, digamos, el nombre de mi familia. Los hombres se llaman Cadaninio… bueno, menos mi primo, él se llama Candadadio. Es un nombre un poco raro, pero a mi tía le gustaba. Yo empiezo aquí mi historia, en Noquiernande, y no sé dónde acabará. Allá vamos.
Mamá, no. No. Espera, escúchame. No, no. Espera. Sí, pero ¿te puedes callar un momento? Gracias. Vale, el caso es que Marta y yo pensábamos quedar mañana por la tarde. ¿A qué hora? Pues sobre las seis o las siete, supongo. ¿Eso qué más da, una hora más que una menos? Vale, mamá. A las seis y media. ¿Que qué vamos a hacer? Pues no sé, charlar, supongo. ¿Dónde? Quedaremos en casa y daremos una vuelta, digo yo… ¿Eh? Mamá, que no. Pero… escucha. Mamá… esc… ¡VALE, DÉJALO!
Entro en la habitación oscura en silencio. No se oye ni mi respiración. Cojo a la chica por el pelo y, sin hacer ruido, lo embadurno todo entero de crema depilatoria. Después salgo de la habitación en silencio de nuevo y cojo un cuchillo. Vuelvo a entrar y me quedo mirando a la pobre Lala. Qué mala soy. Me acerco a ella y con el cuchillo le corto las uñas de toda una mano. Sigo con la otra y con las de los pies. Después me voy con sumo sigilo. Nadie sabrá que he sido yo y ella tendrá que suicidarse. Soy feliz. Muy feliz.
Hola. ¿Qué tal? Jajajaja, yo también. Bueno, ¿qué te trae por aquí esta vez? Oh. Sí, lo recuerdo. Vale, eh… déjame que piense… sí, creo que está aquí. Toma. Estos son los papeles que buscan. Recuerda, si te los llevas ahora, no podrás devolverlos nunca. No, no. Si te los llevas, te los quedas, que muchos problemas me han traído a mí. No. Lo siento. Vale, bien. Pues ya nos veremos. Jajajaja, estoy seguro de que sí. Ya verás. Hasta pronto, Sean, hasta pronto.
Chon chon, soy elefante. Chon chon, aquí llego. Chon chon, a comerme al ratoncito. Chon chon, que me asusta con ingenio.
Ventanas
Seriales
Archivo 2009
Cuentecillos
Escritos de Isaac Alexander
Fantasmagorías
Meditación sobre las formas de interpretar
¿De Isaac Alexander?
Libro de las soledades
Colección
Apuntes
Archivo 2008
La Solución
Reflexiones para antes de morir
Aforismos
Haiku
Recuerdos
Reflexiones que Olmo Z. le escribe a su mujer en plena crisis
Sobre las creencias
Olmo Dos Mil Veintidós
El mes de noviembre
Listas
Jardines en el bolsillo
Olmo Z. ¿2024?
Saturnales
Agosto 2013
Sobre la verdad
Citas del mes de mayo
Rapsodia en noviembre
Reflexiones
Sincerada
Mosquita muerta
Marea
Sinonimias
El Brillante
El viaje
No fabularé
Cartas a mi padre
El espejo
Desenlace
Perdido en la mudanza (lost in translation?)
Velocidad de escape
La mujer de las areolas doradas
La Clerc
Derivas
Biopolítica
Lecturas en alta voz
Asturias
Sobre la música
Carta a una desconocida
Las manos
Tasador de bibliotecas
Archives
Últimas Entradas
Enlaces
© 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026 de Fernando García-Loygorri, salvo las citas, que son propiedad de sus autores
Invitados
Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 12/05/2012 a las 19:34 |