Inventario

Página de Fernando Loygorri
Es cierto que volar, lo que se dice volar, no vuelo
que la estampa que he visto de improviso mientras me caía el agua
tenía el tinte de los ensueños lisérgicos
También lo es que la savia del árbol caído es un milagro
y que quizá, en una torpe maniobra, una enfermera atrofió mis conductos deferentes para siempre
La vida tiene esto que no se vuela y se vuela
que se tiene una miajita de ansiedad cuando por la tarde, a eso de las seis,
te van a meter por vena un contraste azul
o que el ayuno deriva a veces en tentación de San Antonio
La mañana nació llorando
como el cielo
luego -berceuse- acogió el olor de la humedad en primavera
al abrirse las fosas nasales
al mirarme con las orejas atentas el perro
al mantenerse los pasillos del inmueble a oscuras
al saber que la mantequilla andaba lejos (en los estantes frigoríficos de un ultramarinos)
al desandar lo andado
al escuchar una canción precisa con aires de Argentina
la vida me ha dicho que volar, lo que se dice volar, es cierto que no vuelo
pero mira que planeo ultraligero por las horas
y sonrío si imagino tus labios en los míos
por más que por la noche las sábanas no acojan
más que a mi cuerpo solo y luego sí,
se junte con los sueños de otros locos.

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/05/2018 a las 13:31 | {0} Comentarios








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