Inventario

Página de Fernando Loygorri
ocurre la indefensión como si toda la desolación de los siglos se agolpara en una sola existencia, es decir, en nada El peso es tan grande que sólo queda leer a Hasek No hay sumisión Tampoco una lucha sin cuartel Mirar tan solo No oponerse mientras se sigue amando Hasta el final amando Pase lo que pase Con todas las fuerzas La luz siempre está La inclinación de la tarde Siempre estará el rostro La sonrisa también Un momento crucial Esas cosas Buenas noches

Miscelánea

Tags : Ciclos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/09/2018 a las 00:18 | {0} Comentarios


En la Cueva de Altamira los hombres ya evocaban ciclos
En la Cueva de Altamira los hombres ya evocaban ciclos
No tengo que estar mareado. Voy a hacer una lista de lo que tengo que hacer. Voy a ser un buen chico. Voy a trabajar mucho, mucho, mucho. El ejercicio no lo voy a dejar. Y la comida va a ser sana y equilibrada. Me voy a levantar temprano. Voy a estudiar idiomas. Voy a ir a todas las citas médicas que me imponga el sistema sanitario. Voy a realizar con ánimo positivo las cuestiones burocráticas que podría haber hecho en agosto con mucha menos gente. Voy a meditar mis comentarios más tiempo, dedicando un tiempo diario al estudio y otro tiempo a la creación literaria. Voy a querer a mis seres queridos como se tiene que querer a los seres queridos y no voy a dejar que la melancolía me inunde cuando lleguen las bajas temperaturas y pueda por fin cerrar las ventanas y así, ¡Oh, bendito silencio de los cojones! pueda dejar de escuchar a los ruidosos que habitan el planeta. Me voy a decir una y mil veces que la vida es corta aunque en el fondo y en la superficie estoy con T.S. Elliot (por muy católico que sea) cuando afirmaba que la vida es larga. Voy a leer. Tengo que leer. Leer es una imposición intelectual que llevo infligiéndome desde hace la friolera de 51 años. No he parado de leer desde que aprendí y en las largas y tediosas fases postoperatorias en las que mi pierna derecha estaba inmovilizada y había de guardar largos reposos, la lectura se convirtió en mi mejor amiga y lo ha sido desde entonces y lo seguirá siendo hasta la muerte. Esto no quita para que de vez en cuando me enfade con ella o cuando una noche -poquísimas en todo caso- no leo antes de dormirme y siempre me digo, No leo esta noche, de inmediato también me venga el pensamiento de, Bueno y qué, hostias, ya está, no pasa nada. Sí, sí, voy a leer mucho. Me gusta leer. Me encanta leer. Pero no dejo en esta mañana de septiembre -en la que de nuevo empieza todo- sentirme un poco hasta el cintón. Es como si tuviera unas ganas locas de liarme la manta a la cabeza y lanzarme por esos campos del mundo hasta que me dé una hipoglucemia y caiga en coma y a tomar por culo. Ya está. También tendrá que ver que he errado en un problema facilón de ajedrez y eso siempre me demuestra que soy un poquito estúpido.
Es lo que tienen los ciclos. Ya veréis, ya, que éste es sólo el primero. El ciclo de la vuelta. Escribirlo ha tenido de bueno que me ha recordado a Sandokán.

Miscelánea

Tags : Ciclos Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/09/2018 a las 12:13 | {2} Comentarios


¿Fue la dimensión entonces?
¿Una cercanía que se iba alejando hasta hacerse pequeña?
¿Barruntabas algo?
(La herida parece que se fue infectando
Ladraron los perros más
El halo de la luna se hizo negro
Cayeron desde el infierno pedazos de cielo
Hubo una niebla densa que sometía la vista a un esfuerzo nunca visto
Lamió la gata el vientre amado
Se escucharon auroras boreales
El verde sonaba a chorro
El rojo a madera
El azul a resquebrajadura en el plato de barro)
Si me hubieras preguntado cuando estaba en el sótano sentado en la butaca blanca a punto de iniciar la lectura de un clásico con fuerzas y unas buenas ganas de llorar
Si me hubieras abrazo entonces
Cerilla en oscuridad de luna nueva
Faro en la pleamar antártica
Cabo de Hornos
Pampa querida
Esmalte, craquel
Si hubieras exclamado algo parecido a ¡Qué brazos! ¡Cómo galopas las olas! ¡Cuánta habilidad!
Si tu boca se hubiera abierto
¿Barruntabas algo?
¿Fue solo intuición?
¿El miedo, entonces, tenía sentido?
No era la noche, era el monstruo que rondaba por encima de mi cabeza y vapuleaba sin compasión mi valentía
No era saberse solo en mitad del mundo
No era estar aislado cuando la multitud se cierne
sino realidad de alas del cuervo que aún no viniendo de la misma selección que las alas del murciélago cumplen ambas la misma función
Por eso te amo tanto
y cuando escucho tambor y acordeón no me viene a la cabeza un desfile militar
recuerdo a Bob Dylan, recuerdo Joey
Ahora vuelves
Sé que la meseta no está tan alta como para llamarla altiplano
Asumo la sequedad del paisaje en el desierto 
Sólo te pido una respuesta
¿Barruntabas algo?
¿Fue la intuición de la mujer que se encamina a la madurez y no la detesta?
He sentido pánico
He reido
Tienes que saber que cuando el terror está a punto de ahogarme
soy el hombre más valiente del planeta
Podrá matarme el filo del cuchillo
nunca su idea
Puedes responderme que la mañana avanza
¿Adónde iremos?
¿Estaremos juntos?
¿Vivir era esto?
¿La inmortalidad es realmente un fin?
De lo actores te hablaré otro día
No he dormido
Sigo vivo
abiertos los brazos a la crucifixión o a la exaltación del árbol
Me aventuraré en tu cuerpo
mientras la tierra se remueve por dentro
Un núcleo de fuego calienta el manto
para que el laberinto siga siendo mágico
¿Barruntabas algo?
¿Eres consciente de la maravilla de los ojos?

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 30/08/2018 a las 12:53 | {0} Comentarios


La colectividad se ha quedado dormida
Dice el hombre optimista que todo irá mejor
Yo vengo ya terminando este trabajo
La gran dama se está deconstruyendo
para volver cual ave a ser la que era
Anoche fui tan niño que dormí con la luz encendida
Los ruidos eran pasos del diablo
las conversaciones de los conductos
aquelarres de agosto
Hay demasiadas presencias en los museos vacíos
y pesan las historias detenidas en los cuadros
Volverá septiembre a vestirse de uva
y cantaré seguro en algún tramo del viaje
como hago cada tarde cuando surco las aguas
y en mi mente repito una especie de verso
que tiene el compás que marcarían los remos en una embarcación de lago
(el sol a sus espaldas
ella lleva un traje ligero y estampado
su cara se ilumina con la brisa y las montañas
y sus manos se encargan de mostrarse pudorosa;
cantan las aves en los árboles,
el muchacho rema con la furia de los héroes
sus antebrazos morenos muestran su potencia
su cuello es ancho como ancha es la mar
y sus caderas hacen un movimiento fino
con cada palada que abre la tersura verduzca)
Ahora ya me voy
quizá para siempre
porque nunca he sabido

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/08/2018 a las 17:05 | {0} Comentarios


Desconoce, hermosamente, el límite de la caída
Dice el hombre que llegó a ser caníbal que nadie puede imaginar lo que es darse cuenta de que te estás devorando a ti mismo (el hambre lleva al cuerpo a alimentarse de su propio hígado, de su riñón, de su pulmón)
Desconoce la verdad del Infierno
lo que debe de ser una espera eterna e intensa del fin de un suplicio
Desconoce el fondo del pozo
No sabe qué vida tremenda y angustiosa puede llevar a una limpiadora a negarse a barrer los pelos de un perro
como tampoco podrá llegar a vislumbrar la miseria que obliga a un hombre a ensordecer con la música que le gusta a toda una comunidad de vecinos
(aunque quizás eso lo pueda entender un poco mejor: el borracho de su padre lo hizo varias veces por semana a lo largo de varios años)
Lo que nunca entendió, menos ahora que ya es mayor, es qué le llevó a semejante escándalo, qué horrible trauma sufrió para vejar días y días a los que tenía a su cargo
Cómo si vislumbraba siquiera sus taras no se rajó el cuello antes de llevar la desdicha a todos los de su estirpe
(no habría habido entonces estirpe
no habría entonces sido)
Ese es el mundo en el que vive
Ese es el mundo que mira
Por eso, probablemente, se aleja de él cuando camina solitaria con su perro por las vías pecuarias
en serranías a las que los hombres pusieron nombres (por ese afán que tienen de nombrarlo todo hasta el punto de construir un Dios en base al Verbo) ya sea la cañada, la falda de aquella montaña -también con nombre- o los picos; allá se va ella, todos los días, hermosa y madura como las peras en verano -con esos colores de sus pieles que serpentean desde el verde al rojo- con el pelo recogido, castaño, usual; vestida con unas zapatillas deportivas, unos calcetines bajos, un pantalón vaquero corto y una camiseta de tirantes; camina sola; camina con su perro; camina concentrada en la respiración; camina y medita; a veces camina y repite un mantra aum goán nahmá, aum goán nahmá y lo repite con sensatez, sin estridencias, sin darle más valor que el de restar pensamientos a la mente
También ese mundo, se dice
La búsqueda de los colores de la luz
El encuentro con el sonido de las frases
Transita entre la desolación y el tumulto
Quisiera desnudarse como se desnuda cuando vuelve del paseo
Quedarse en cueros de sí misma
No ver trapo ninguno
Ni trazas de infierno o paraíso
Hacer como hizo en la mañana cuando al salir vio la luna redonda y blanca en un cielo pálido y azul sobre unos pinos redondos como el vientre de las embarazadas y unos cipreses largos cuales miembros de caballos
Esa veredita busca
Ese agua que bendiga y limpie su excrecencia
Busca la multitud en las hormigas
el griterío en bandadas de golondrinas
las protestas en el barrito de los elefantes
la orgía en la saciedad de la luz 
Busca la carretera recta
la insolación lunar
la microbología
Busca la ameba como se busca el alma
Busca el perdón y el recuerdo
cuando camina con su perro por las viejas vías de los pastores trashumantes y
...

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 28/08/2018 a las 13:00 | {0} Comentarios


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