Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

    Ni siquiera la intensidad se puede medir. Ella está recién levantada. Se observa. Ninguna mancha nueva. Mira la mañana. Abre las ventanas. Los pájaros. Los pájaros.
    Es casi una casualidad. Si se lo avisaran... tampoco ella lo cree. Es el metal contra el asfalto. Es el motor que ruge y espanta la sutileza del mundo. Será eso -se dice- e intenta seguir con el plan que se había trazado; de hecho se sienta y respira aunque ella sabe muy bien que no será posible. Intenta poner remedio. Jura y perjura que siempre intenta ponerle remedio sólo que la brutalidad ya se ha instalado en su sentido del oído y un torbellino, un instinto asesino, una violencia que le arrasa desde el  bajo vientre hasta los pelos de la cabeza le invaden y provocan que se golpee contra sí misma y se aturda y convierta el plan del día en la escalada de un montaña cuya cima atravesara el confín de la atmósfera.
    La fragilidad es esto. La fragilidad es lo oculto. Si supiéramos lo que ocurre no seríamos frágiles -se dice- mientras aúlla en su cuarto de baño y se mesa los cabellos con tal desesperación que hipa y se le queda seca la garganta y sangra.
    El silencio que venga después ya no provocará el efecto contrario. Se fue al traste el día. Ahora se ruega que su pensar no derive del acantilado al cuchillo y de éste a la espita del gas.
    ¡Que calle ya! ¡Que calle ya! ¡Que calle ya!
 

Cuento

Tags : Cuentecillos Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/09/2026 a las 16:34 | Comentarios {0}








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