Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Aproximación fascista a la condición monil


Las bodas de Caná. Pablo Veronese 1562-1563
Las bodas de Caná. Pablo Veronese 1562-1563

Observad las manos que se entretienen jugando con un papel de celofán. 
Mirad aquella cría, la que está al fondo, espera a su madre para que lo atienda.
Los monos magos se empeñan en disimular el esfuerzo de las horas en sus vidas. ¡Cuánto les cuesta construir una hora de existencia!
Mirad cómo en fila los monos se aprestan a entrar en una guarida iluminada donde otros monos, a los que de nada conocen, se dedican a conseguir que el grupo se entretenga un par de horas.
Les cuesta tanto la vida que a veces hacen como que no pasa y recrean realidades falsas.
Los monos magos se hurgan las narices, se masturban como bestias, se embriagan hasta perder la razón y el equilibrio, se esconden para dolerse de sus miserias, apenas se comunican con verdad, deambulan por sus aldeas como almas en pena mientras una naturaleza feral los rodea, los acecha, callada los desafía y al fin los vence.
No los juzguemos. No los queramos. Simplemente hemos de observarlos y mantenerlos -esto sí: férreamente- controlados.
Mirad a los monos magos en sus jaulas. Mirad cómo los más jóvenes aún no han descubierto que su espacio tiene un límite electrificado. ¡Dejadles que se acerquen! Algunos habrán de ser electrocutados para enseñanza de los otros. Que sean, así os lo recomendamos, los menos válidos ya sea física o mentalmente. Los primeros a eliminar en todo grupo han de ser siempre los disminuidos y los inadaptados.
¡Oh, si algún día levantaran la cabeza! ¡Oh, si en algún momento fueran conscientes de estar prisioneros de una ilusión de libertad y crecimiento!
No dejéis que despierten. Mantenedlos entretenidos con juegos manuales y pequeños desafíos cerebrales. Hacedles creer que a la noche le sigue la mañana y que no hay ni que demostrar que existen treinta y dos puntos cardinales. 
Ante sus ojos, sin son hembras, mostradles seres del sexo opuesto bellos como las montañas, dúctiles como el oro y atentos como la guadaña; si fueran ojos de machos, mostradles seres del sexo opuesto con largas cabelleras, hermosas protuberancias lácteas, caderas anchas y cerebros predeterminados para el cuidado y el desprecio a un mismo tiempo. A los que se sientan atraídos por su mismo sexo o a los que no sientan atracción ninguna por hurgar los agujeros de un miembro de su misma especie o incluso a aquéllos que quisieran no ser hembra sino machos o no ser machos sino hembra, vigilémoslos, dadles un poco de cuerda hasta que llegue el día en que hayamos construido las instalaciones adecuadas para recluirlos.
Los monos magos siempre están dispuestos a la muerte. La muerte les atrae tanto como la vida y así, cuando las poblaciones excedan en número a nuestros intereses, avivad en ellos la pulsión de la muerte, enseñadles el uso de las armas y enfrentadlos en espacios cerrados hasta que queden en pie los más fuertes.
Suene la música en los zoológicos. Se levanten tarimas para que los monos magos predicadores lancen sus arengas a la multitud y éstas, desnudas de pensamiento crítico, se coman las ideas como se comen las crías los plátanos que dios creó para ellas.

Ahora, cuando llegue el momento, cuando nuestros líderes dictaminen que la población de monos magos se está subiendo a la parra entonces, sin piedad, con entusiasmo, unidos todos en un afán común, vayamos en masa hasta sus aldeas y a base de napalm y virus acabemos con ellos con la alegría de quien sabe estar haciendo el bien.
La tierra no es para quien la trabaja sino para quien la domina.

Narrativa

Tags : Apuntes Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 23/10/2026 a las 11:57 | Comentarios {0}








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