Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Fotografía de Colita
Fotografía de Colita

[...] diría que era la debilidad, abandonarse, pensar, Ya llego. Nada tendré que hacer. Como siempre la vida saldrá antes al encuentro [...] hablé y apenas oía ¿por qué quedaban tan lejos los sonidos? [...] ¿por qué esperaba? ¿no es más hermoso saber que se abandona el barco porque está lleno de ratas? [...] por la noche, quedos, los sueños salieron de sus madrigueras y atravesando túneles de una largura extraordinaria llegaron hasta la conciencia y se mostraron en forma de imágenes; luego quedó de ellos la intensidad de una mirada, un amarillo clara de huevo, la estela de un cometa y el último tintineo de la campanilla del padre [...] por ahí anda el tiempo y el susurro y la dicha [...] por ahí quedaría el olor que renace en el abrazo [...] diría abandonarse por no buscar otro reflexivo que lo punzara más (crucificarse, sostenerse, amilanarse, entregarse, rendirse) [...] aturdimiento también; sí: aturdimiento e ira [...] por eso he subido el puerto en mitad de la ventisca con el pecho descubierto y una soga en la mano izquierda y cuando he llegado a las negras aguas del pantano, la he lanzado con todas mis fuerzas mientras maldecía al Cielo la idea del ahorcamiento [...] escara que brilla bajo la luz de la luna una tumefacción azul [...] sí, porque es hermoso el sonido de las aguas de la rivera; sí, porque la urraca habita el roble desnudo, a punto de invierno [...] así me abandonaría y empezaría la historia de una saga con la siguiente frase... [...]
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/11/2024 a las 18:37 | Comentarios {0}


...con algo de perturbador
...con algo de perturbador

Canta el Coro de los troyanos la llegada de Reso, rey de Tracia, y ensalzan en su canto su linaje y su futuro [...] ¡Illión! No te dejes vencer por los argivos. Acude con todos los tuyos contra las cóncavas naves y en maniobra envolvente atácalos al fin por retaguardia y quema sus naves. Que el cielo del amanecer se tiña del rojo del fuego. Que los peces pontíacos se sumerjan en las profundidades [...] mientras imaginaba, no muy lejos, en tierras del este, la gente se ahogaba amarrada a los volantes de sus automóviles El temporal se había cocido a fuego lento y cuando decidieron los dioses que era el momento dejaron caer tormenta tras tormenta el diluvio sobre una extensión de tierras que nunca debieran haber sido propiedad de los hombres [...] Siguió pensando, ¿No contiene la sexualidad mamífera cierto grado de agresividad? y si fuera así, ¿puede el neocórtex domeñar el hipotálamo o siquiera el núcleo accumbens para que no sea la agresividad quien genere respuestas y fomente estímulos sexuales? Hablo de una agresividad aceptada, de una erótica compartida, es decir no me refiero a una agresividad y una erótica impuestas (se pregunta si tendría que definir el término agresividad, si debería buscar etimologías o si basta la idea que el lector tiene de este término para que no necesite tanta precisión) [...] ¿Por qué suscitó tanto enojo la belleza? ¿Por qué tuvieron los antiguos escribas que escribir el Libro del Éxodo, germen del insaciable afán occidental por encontrar nuevas tierras prometidas según deducen los estudiosos que analizan estos textos casi tres mil años después de haber sido redactados? [...] El agua purifica y ahoga, las palabras se las lleva el tiempo, los muertos amarrados a los volantes de sus automóviles no volverán a discurrir. Eso sí: se reconstruirán las carreteras, se limpiarán los restos del naufragio, florecerá la próxima primavera, se hará un monumento a la tragedia, se escribirán libros, se harán críticas, se acabará volviendo todo una cuestión de seguros, la aguas del mediterráneo seguirán acogiendo ahogados de las costas de su sur [...] queda tan poco [...] 
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/10/2024 a las 14:02 | Comentarios {0}


Evelyn Richter (El nombre de la barcaza se puede traducir como País de los sueños)
Evelyn Richter (El nombre de la barcaza se puede traducir como País de los sueños)

[...] hasta allí corrió [...] Ubicaba el inicio en Hasta allí corrió [...] hoy las hojas amarillean con descaro. Nada puede disimular su lento devenir a humus [...] sí, llegaron aves nuevas, las aves del otoño, zorzales, escriba zorzales el escriba [...] de la mañana debe de provenir algo [...] luego estableció lo correcto. Se equilibró con respecto a la inclinación del sol. Mañana sería otro día. Mañana todo cambiaría. Buscaría entre el follaje la cadencia de un vals y haría un verso. Mañana respiraría. Mañana encendería la luz con cierto grado de presente. Mañana se encumbraría. Sí, sí, se encumbraría como si un niño, él mismo niño, se pusiera a saltar sobre la cama, sobre aquellos colchones de muelles aquella vez en que su padre cambió los muebles de la habitación de los niños. También podría empezar con La habitación de los niños [...] Tendría tanto que hacer, ¡ah, si tú supieras! si, tú, tú, hubieras querido saber [...] es la despedida [...] un pañuelo atravesó la plaza de una capital de provincias en la Rusia del 1870, cuando los zares, [...] aún no existía Philip Glas para ti, no habías nacido, estabas muerta, no eras ni una idea en la conciencia de tu padre, quizás aún tampoco [...] de la despedida, claro, vino el pañuelo [...] fuiste una esperanza [...] si pudiera, -esto que escribe el escriba es puro. Es lo que desearía el personaje sobre el que el escriba escribe. No es una idealización. No es una metáfora. No es una mera imagen poética. Es realismo. Es casi naturalismo. Es un momento en el que Strindberg se detendría. Es un momento del último Bergman. Por eso insiste, no crea quien esto lea que hay una ensoñación, un querer hacer bello, una estética de la monomanía. Piense en lo siguiente que leerá de la fantasmagoría, que es puro naturalismo. Recuerde. Naturalismo, [...]- escribía el escriba que si pudiera -el personaje- desearía encontrarse con ella a lo lejos. Ella es silueta. Él reconoce la silueta. A las espaldas de ella surge del mar una luna gigantesca casi violeta que empieza a ser naranja. Él alza la mano y la sacude a modo de despedida. Ella, tan lejos, a contraluz de luz de luna, hace el mismo gesto [...] las hojas del roble se debilitan
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 22/10/2024 a las 20:16 | Comentarios {0}


Cartel de Osvaldo Balleiro
Cartel de Osvaldo Balleiro
¡Qué veloz la rueda! ¡Cuánto volvía a mirarlo! [...] ¿cuántos segundos mantuvo la respiración retenida en sus ojos? ¿quiso ahogarse? ¿Nada tiene demasiada importancia? [...] El cielo se llena de capas y capas de grises... las nubes. El otoño ya ha reverdecido las montañas. Huele a musgo y a hojas húmedas pudriéndose con calma en el camino. Caminamos. Con dolores caminamos [...] luz divina [...] último meandro del Leteo antes de llegar al delta del Olvido [...] lo  bárbaro es que desde esta percepción (no sabe lo que ocurrirá en un eón) todo este tiempo ya huyó, las eternidades -que son únicamente el breve espacio que ocupa el presente en el fluir del tiempo- han sido sin saberse [...] Este sol oblicuo en la última hora de la tarde. Por el camino se acerca una madre con su hija. A la niña -que no tendrá más de cinco años- le fascinan las terneras las cuales, ajenas a la emoción de una niña, ramonean la hierba fresca de octubre. Prodigio ese azul y aquel malva de allá [...] ¿Eran expresionistas los Jardines de Babilonia? ¿Podría ser mi jardín un filamento de la inmensidad colgante de aquellos jardines míticos donde Semíramis reinó y el mal triunfaba? [...] ¡Oh, maldita edad! ¿Sufriré demencia senil blanca? [...] el mundo rezaba. Hubo un astro henchido de orgullo. Una masa arbórea caduca que mutó en perenne. La luz eléctrica. El muelle lamido por unas aguas negras cuajadas de reflejos. La terraza. Los comensales. Un aroma de siempre. Un deseo que no se podía cumplir. Recuerdos.
 

Narrativa

Tags : Fantasmagorías Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 19/10/2024 a las 20:42 | Comentarios {0}



Nadaba mientras la tormenta eléctrica se desenvolvía encima de mí. Mientras nadaba pensaba, Si hubiera estado al lado de un gran hombre quizás entonces, por extensión... me venía el nombre de Peru Lacroix y sus diarios junto al Libertador... daba una brazada y luego otra en una piscina privada que había asaltado sin importarme un ardite que la autoridad me detuviese. Era la tarde. El verano llegaba a su fin. Sabía que tarde o temprano sería detenido y como ya le ocurrió al joven Ójbar, sería trasladado a una comisaría en donde mi pobreza, mi ser un don nadie, propiciaría que me dieran una paliza, pasara varias noches en un calabozo, mal alimentado, mal aseado y luego fuera puesto en las lindes del territorio con el mandato de no volver a poner los pies por ahí.
La perra no puede venir conmigo. No podría someterla a los días que me quedan por vivir. Será mejor su ausencia de manada que lo seamos ella y yo. Yo sé, sí, yo sé que a ella no le importaría, que se quedaría en los huesos por seguir juntos, que podría llegar a morir de inanición. Para mí no sería justo, pienso mientras doy una brazada y luego otra y escucho el sonido del agua cuya cadencia me transporta a algún lugar en el que estuve acompañado por alguien afín.
Sí, claro, también me pregunto para qué esta vida, cómo llegué hasta aquí, por qué no narro encuentros sino soledades y cuánto es posible una existencia de hielo bajo el sol y las tormentas de un verano ya tardío. Y una brazada y otra brazada y decirme al corazón que cada uno labra con su camino su destino (y no al revés) sabiendo, como intuyo, que ese pensamiento es moderno, constituye la piedra angular del siglo XX, tiene algo de positivismo blanco y un mucho de la arrogancia del ego y aún así yo sigo nadando, braceo en una piscina privada que parece la joya de un jardín japonés. He de irme. Si no soy detenido; si la suerte me depara que me nade los mil quinientos metros que me he propuesto y pueda luego darme una ducha, vestirme, salir como entré (por encima del seto de fotinia) y caminar por las avenidas de la urbanización también privada sin que nadie me de el alto, entonces saldré esta misma noche al amparo de los nubarrones que cubren el cielo. Dejaré a la perra dormida en la casa y alguna señal que avise de algo anormal a quien la vea para que no pasen días sin que nadie vaya y se encuentren a la perra muerta o loca y rodeada de sus heces. Ojalá sea una buena persona quien vaya y la acoja y encuentre la manada que ella necesite. Nado. Respiro. No entiendo el mundo en el que vivo. Espero que alguien tire de mí con fuerza en cualquier momento en este día de un verano que ya termina como solían hacerlo antaño: con tormentas terribles que avivan el mejor olor de la tierra.
 

Narrativa

Tags : Olmo Z. ¿2024? Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/08/2024 a las 18:35 | Comentarios {2}


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