Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
Si tan solo fuéramos y de nosotros mismos apenas supiéramos nada
Si hubiera habido personas que lucharon a brazo partido por darnos una razón de ser
Si tan sólo fuéramos máquinas donde habitan genes
Será la nostalgia
o esa idea sin palabras que en realidad es una imagen
(dos cuerpos abrazados)
y la escasez
Si hubiera un día
Cogería unos diccionarios
Me mantendría estático muy atento a la respiración en la punta de la nariz
Quedarme quieto en la contemplación del último sol sobre las hojas de las encinas
Respirar de nuevo
Respirar hondamente
Recuperar la esencia primera cuando caminé hasta el final
Y decirme, en un aparte, Sólo mamíferos
Pensar es un aborto de la naturaleza
Dar un paso más
Cae la noche y alguien, muy cerca, se ha roto una cadera
Me causa ternura
También la doctora joven que crea proximidad entre mi cita con el reumatólogo y su aniversario de boda
Buscar, me digo
Genes, me digo. Busco su raíz indoeuropea y dejo que las lágrimas caigan sin peso
Dejo que las moscas se arremolinen y me ataquen los ojos
Sé que en el descenso hay que tener un gran cuidado
No importa cuándo
No importa dónde
Llegará el sueño (al final siempre llega el sueño)
Un día, no muy lejos, vislumbraré la isla
y la casa donde moriré hasta vivir

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/09/2015 a las 21:58 | Comentarios {1}


Miro el tomo de la Consagración de la primavera
y lo pienso
cuántas horas, cuántas nos lleva la belleza
siquiera entreverla
o quite la palabra belleza y arguya sólo construcción
pero no quiero, no quiero quitar la palabra belleza
y mantengo la tercera frase:
cuántas horas, cuántas nos lleva la belleza

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/09/2015 a las 21:31 | Comentarios {0}


Porque ya no vivo en las grandes ciudades
me gusta hacer siempre el mismo sendero
Me han aconsejado otros, me han dicho:
Antes de tal sitio hay un paso y luego un paseo ancho con encinas
También he querido ir yo por otros senderos, una dehesa antigua por ejemplo
sólo que aunque hubiera vistas hermosas (el pantano a lo lejos, las montañas, el ocaso)
no me sentía a gusto sabiendo que a los lados hay cercas de alambre y espino
Es cierto que mi sendero también tiene muro a un lado pero es de piedra y en muchos lugares está derruido y puedo ver a las reses pastando y puedo oler su cuerpo y su hez y mi perro puede atravesarlo y también yo podría si quisiera sólo que no quiero porque yo amo el sendero que recorro cada día, amo su geografía, conocerla; sé que primero está la gran curva; luego sé dónde está el enebro y los últimos quejigos; sé la bajada empinada y la subida estrecha; sé el primer bosque y el riachuelo que transcurre por él tras el deshielo; y más, más lugares sé del sendero
Porque amo el conocimiento y sé que para saber un sendero hay que hacerlo miles y miles de veces
Como amo la geografía de su cuerpo y no sabeis cuánto echo de menos no haber tenido tiempo para terminar el mapa que estaba haciendo de él
Para conocer un sendero, digo, y luego poderlo dibujar hay que saberlo al cerrar los ojos
como para saber un cuerpo y luego poderlo amar hay que reconocerlo al cerrar los ojos
A mí no me gusta descubrir nuevos senderos
más bien me gusta que me descubran ellos a mí;
yo no busco senderos, los encuentro
como no buscaba ese cuerpo y también lo encontré;
Y así podría decir que si el sendero no me abandona siempre volveré a él, siempre será un descubrimiento para mí (hoy ha sido un olor intenso a otoño al terminar el segundo bosquecillo, el que lleva a las últimas llanuras justo antes de las Aguas Altas)
Como también podría decir porque ya no vivo en las grandes ciudades
que la geografía del sendero siempre estará ahí, cambiante, hermosa, sin fin
lo que me obliga a aprenderla cada día
y a saber que las estaciones hacen de las suyas
alteran orografías
como a veces se altera el alma de un hombre
cuando un cuerpo de mujer se diluye en sí
Mañana dejaré de nuevo el lago a mi derecha
subiré a ritmo las primeras cuestas
y borraré, en cuanto aparezca,
el boceto del mapa cuya geografía no alcancé a descubrir

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 19/09/2015 a las 19:59 | Comentarios {0}


1
Porque nací en las grandes ciudades
tan sólo puedo acongojarme
cuando tiemblo al llegar la noche
y sé que no voy a poder dormir
No es el aliento del miedo
ni la espuma de los días;
no es la decrepitud de septiembre
cuya luz tiene el intenso olor de la higuera
sólo sé que no voy a poder dormir
Porque nací en las grandes ciudades
con ríos pequeños
me cuesta imaginar grandes navegaciones fluviales
con márgenes -aunque alejadas- a un lado... y al otro
Intento a a veces sonreír en la oscuridad
Intento recrear una vez que estuve acompañado
y también contar por contar los pasos que daré mañana en la montaña
y aún así y con todo sé
que esta noche no podré dormir
La ira desapareció ayer
quizá por eso
sé que no voy a poder dormir

2
Porque nací en las grandes ciudades
ya no sé qué decir cuando veo
a Petra László poniendo la zancadilla
a un hombre con su hijo en brazos
que lleva huyendo del horror miles de kilómetros;
sé que esa fascista, su crueldad, el horror que me provoca lo que veo
también ayuda a que esta noche sepa que no podré dormir
porque imagino la de noches que ese hombre
habrá permanecido despierto para vigilar de los suyos
Y también me quita el sueño pensar lo que estará haciendo ahora esa malparida, húngara de nacionalidad, sea lo que sea húngara y nacionalidad

3
Porque nací en la grandes ciudades
puedo imaginar lo cotidiano de Petra László
y puedo suponer sus ideas
y puedo preguntarme el por qué
y puedo insultarla
y puedo intuir que seguro alguna vez la besaron con pasión y ella lloró
Y porque nací en las grandes ciudades
no me queda la más mínima gana de compadecerla
ni tan siquiera, ni aunque pudiera, acercarme a ella y hacerle ver que su vida y la vida de esas personas que vienen de muy lejos son tan parejas que no entiendo cómo no se dolió ella del golpe que les dio (al padre y al hijo y a la conciencia del mundo)
Incluso escondería los libros de Mafalda para que nunca descubra -y ésa sería su condena- lo hermosa que es la vida cuando se mira con la dulcísima ironía del amor

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 10/09/2015 a las 21:06 | Comentarios {4}


Tú también, ¡oh, desgraciado! libaste del coño de la santa puta vida
y al hacerlo, descreído, emprendiste un camino que te llevó al infierno
Sabes la ternura y ansiedad de la jara
No desconoces el poder destructor de una canción
y cuando cierras la puerta con orquesta de vientos y soflamas de cartón
se vierte en tu oído la lefa del arcangel Gabriel que fue quien fecundó a la Virgen desvirgada por el oído (San Agustín dixit)
¡Oh, sí, malévolo, Diablo de hombre, Gran Pecador!
¿Por qué -te preguntas- elegiste el camino de la izquierda,
el que lleva inevitablemente al culo?
¿Por qué abandonaste la tribu
y ese errar como judío o como holandés
dejó en tu piel la señal inequívoca del goce
la cicatriz sempiterna del dolor?
Peregrino sin barbas de chivo
Peregrino buscador
Romero que nunca irá a Roma
caminante que nunca hizo camino
giróvago desnudo ante cualquier altar con figura divina
Ya la llave se desalienta
y la cerradura, impaciente en la espera, se oxida
Has de volver a casa, Peregrino,
No hay Odiseo que soporte tu deriva
ni Penelope que no esté hasta el coño de tu ausencia
Abandona la cueva
Desiste de beber la nieve
Deja de hacer florituras con el musgo
Acepta que la filosofía no es más (ni menos) que un género literario
Y baila, baila el tango cuya letra te retrata
Baílalo agarrado a la hembra que soporte tu pericia y tu torpeza
y maneja sus caderas como el marinero rudo crea el nudo en la maroma
Baila, Peregrino, que tus cojones se bamboleen liberados de la presión del slip
Baila y enloquece una noche más, una más, hasta vomitar esa bilis que deja la fatiga y el pasado
Baila mientras caminas por el bosque sagrado sobre las puntas de tus pies
-viejos pies calzados con las aladas sandalias del dios de los ladrones-
y cuando llores apoyado en el inquebrantable tronco del roble
añora el momento en que fuiste consciente de que vivir es peregrinar eternamente

Narrativa

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 08/09/2015 a las 00:20 | Comentarios {4}


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