Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Descanse en paz la saltadora



María Eduarda Rodrigues de Freitas, de veintiún años de edad, murió el sábado. Hace cinco días, a estas mismas horas, María Eduarda había ido a su trabajo en un gimnasio de la ciudad brasileña de Limeira, al sureste del país, en el Estado de Sâo Paulo. Tampoco sé, a ciencia cierta, mucho más de lo que hizo hace cinco días. Imagino que no alteraría su rutina. Sería un día normal, con un fin de semana normal, en el que había quedado con su novio para hacer puenting desde el ponte do Esqueleto (que así se dice también en portugués), a pocos kilómetros de la ciudad.
María Eduarda Rodrigues de Freitas no sabía que los hombres que se tenían que encargar de su seguridad, los que tenían que atarle una cuerda a la cintura (una cuerda no elástica que hace que el salto sea aún más estresante, más adrenalínico; a este tipo de salto se le llama, prosaicamente, rope jump. Rope también tiene el significado de soga.), andaban esa mañana en otras cosas... 
 

... Quizá por mor de la propia excitación, María Fernanda no fue consciente de que cuando la elevaron por las axilas y los tobillos entre dos de los hombres y la fueron acercando hacia el quitamiedos del puente mientras ella adoptaba la forma más semejante a un ave, no le habían puesto sujeción ni cuerda alguna. ¿Fue consciente durante el vuelo de ese detalle o se estampó, tras cuarenta metros de vuelo, con un último instante de esperanza de que por fin la cuerda tirara de ella y quedara como péndulo de París en el Panteón? No fue así, no, no fue así.
María Eduarda Rodrigues de Freitas murió estallada por dentro. Es lo que tiene caer en la vida, que a veces te deja despanzurrada por la omisión del debido respeto de unos operarios por la vida de los otros. ¡Maldito vivir, hijo del azar!

Cuento

Tags : Cuentecillos Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 16/06/2026 a las 18:42 | Comentarios {0}








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