Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
El Cuarto Estado de Giuseppe Pelliza da Volpedo 1901
El Cuarto Estado de Giuseppe Pelliza da Volpedo 1901
En esta relativa y absoluta anormalidad normal que estamos viviendo desde hace ya algunos años y no sólo en España sino en el mundo entero, todos los medios de comunicación que he ido leyendo -exceptúo los radicales minoritarios-, escuchando y viendo explican que la abdicación del rey Juan Carlos I es un acto de valentía, de profunda -utilizan todos mucho el término profunda- reflexión y de estrategia. Resulta ahora que el rey se está poniendo al frente de las reformas que necesita este país y el timonel de esas reformas va a ser su hijo que todos coinciden en afirmar que está maravillosamente preparado para hacerlo. Lo curioso es que la monarquía española, en principio, está vacía de poder.

¿Y si Juan Carlos I fuera escombro y si su hijo Felipe fuera que todo cambie para que todo siga igual y si los medios de control de masas estuvieran lanzando todas sus baterías para instalar en nuestros cerebros la verdad absoluta de una verdad y si el mundo se está preparando de nuevo para una conflagración devastadora y si la victoria en tantos países europeos de tendencias totalitarias fuera un aviso para los navegantes que conocen el mar y si la democracia ya no es el sistema al que se aspira y si estamos asistiendo a una vuelta a las condiciones que en la década de los 30 del siglo XX llevaron a donde llevaron y si el miedo es el gran arma que ha acabado devorando a Juan Carlos I y si Juan Carlos I es un cobarde y si su hijo fuera audaz y propusiera un referendum para avalar su ascenso a la categoría de rey y si se instaurara la III República española y si...?

¿Por qué nadie -en los medios de comunicación mayoritarios- duda de los motivos? ¿Por qué nadie alerta de la gama de efectos que pueden darse? ¿Por qué me apena todo lo que está pasando?

Nunca he aceptado que los protagonistas del fin de la dictadura de Franco fueran los que hoy dicen que fueron los protagonistas. El protagonista principal, el que empujó para que todo cambiara, fue ese ente tan difuso y poderoso que se llama PUEBLO. Protagonista viene del griego (pro-agon = a favor de la lucha) y aún con todo esa lucha no ha acabado porque los antagonistas (que también viene del griego: ant-agon = contra la lucha) consiguieron echar frenos por todas partes, pusieron diques que llegan hasta hoy como el dique mediante el cual ninguno de los responsables de la dictadura fuera juzgado... no es momento, ni tengo ganas de recordar tanta basura y tanta engañifa. Sólo afirmo, en contra de tantos y tantos estudiosos que afirman lo contrario, que la relativa destrucción de la dictadura tuvo como actor principal al PUEBLO, que el cambio se produjo desde abajo hacia arriba, que las élites se vieron empujadas por eso que antiguamente se llamó el viento de la historia a aceptar que la democracia era muchísimo mejor para sus negocios (los negocios de todos: los negocios de la Corona, los negocios de los políticos, los negocios de los jueces, los negocios de los negociantes) porque la democracia -lo que se vende como democracia- consiste en hacer ver la relativa y absoluta normalidad de la anormalidad y eso se consigue vendiendo sin parar, a todas horas, en todos los medios, por todos los medios tres conceptos vacíos -como la Corona está vacía de poder- en esencia: Libertad, Ego y Felicidad.

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/06/2014 a las 09:19 | {2} Comentarios








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