Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri
No ha vuelto para escuchar el nacimiento de un mito
más bien vuelve como quien sale de un sueño que ha entrado en la mañana
La nostalgia, le diría
o también, sí, también
cómo agradezco que estés a mi lado cuando muero
cómo duele que te ausentes cuando vivo
Sobre la noche se elevó la luna
-nadie la vio porque estaba encubierta-
se escucharon sus pasos en la calle
la lluvia hacía brillar el pavimento
el vaho salía de su boca como por el oído sale el alma de los muertos
Se quedó quieto y se asombró de la presencia sólida
la acarició y sintió la atracción y la repulsión que siente el hombre
de occidente hacia la piel de la serpiente
En esa noche, sobre el pavimento húmedo de un pueblo
se hincó y bajó la cabeza
Volvió a su casa
la luz indirecta de una lámpara
atestiguó esa palabra dicha más arriba
(pena ante la ausencia de lo amado)
cuando fue consciente de que dialogar
es un verbo intransitivo

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/11/2018 a las 17:31 | {0} Comentarios



Ni siquiera será fuerte
Ni alzará la voz
Ni se desnudará frente al lago del que los patos emigraron hace tiempo
Será la nube quien la mantenga a flote
Será la nube quien le suministre el agua
Ni se rapará la cabeza
Ni mirará de frente con la osadía propia de los que van a morir y son valientes
Ni en la celda, amarrada el banco, elevará preces
Será un mal sueño
Será la lógica que aplasta cuando se mantiene a lo largo de miles de años
Ni más tarde será recordada

No habrá anales que la contengan
No existirá un epitafio buscado con esmero
No irán las multitudes a ningún sitio como borregas van, como borregas vuelven
Tan sólo una miaja de esperpento, un corazón más que se olvidó de bombear en la Gran Era de la Disociación de la Materia y la Energía es un Espacio Tiempo curvo
Tan sólo un último suspiro

Sin desfiles
el pavimento mojado
Sin luces en la ventanas
todo el mundo duerme
Sin árboles desnudos a su tiempo

Noviembre llegará a su espalda
Ella lo recibirá con calma
Un pedazo de tiempo 
roto en algún sitio
mientras recuerda las palabras mástil,
fluir y enredadera
 

Ensayo

Tags : Atrofias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/11/2018 a las 19:18 | {0} Comentarios


A Julia Maestre Alarcón, mi primera maestra, en el aniversario de su segundo tránsito conocido por mí (no sé cuántos más ha tenido desde entonces ni cuántos tuvo antes de eso que he llamado "entonces" [si los tuvo, si existen, si no es que todo es lo mismo])


Duermen los muertos. Algunos llevan dormidos millones de años. ¿Cuándo murió la primera urbilateria? Sobre los cimientos de la muerte se ha ido construyendo esta nueva frontera, penúltimo salto del que seremos conscientes y me siento afortunado de estar aquí, de estar asistiendo a ella, de ser consciente. Somos educados para no ser conscientes de saber dónde nos encontramos. Manejan nuestras mentes en la infancia y para siempre una impronta se queda marcada en nuestros cerebros sólo que hay una llave -una entre otras- que a veces -porque no es siempre- abre el camino al descubrimiento de esa impronta y su posterior destrucción; esa llave es el sufrimiento. Ya desde los griegos esta idea subyace como poso de sabiduría. Pensaba Esquilo que obrando cae el hombre en la culpa; toda culpa encuentra su expiación en el sufrimiento; el sufrimiento lleva al hombre a la comprensión y la comprensión al conocimiento: este es el camino de lo divino a través de mundo de los humanos. Esa impronta se podría llamar: Autoridad. Sería interesante comentar todas las acepciones de esta palabra. Quizás en otro momento. Sirva ahora la acepción más usual. La Autoridad ha marcado la vida de miles de millones de seres humanos al impedirles saber dónde están y al no saberlo -o no saber siquiera que algo había que saber- han vivido, viven, vidas entregadas a otros, sacrificadas para el bienestar de otros -en muchísimas ocasiones no sólo para su bienestar sino para alimentar y hacer triunfar su codicia- de tal forma que hubo y hay ejércitos y ejércitos de vidas ignorantes. Lo paradójico es que también los beneficiarios de la ignorancia de los demás suelen ser a su vez ignorantes también. ¡Cuidado con la ignorancia de los poderosos!
En mi niñez empecé a obrar y empecé a sufrir. Ha tenido que pasar medio siglo para empezar a emocionarme sin rubor y sin culpa del bien, de la visión de la frontera, del dolor y de la estética. Gracias, viejilla mía, por ser la primera que me guió por la senda del sufrir.

Ensayo

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 01/11/2018 a las 19:32 | {0} Comentarios


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