Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Cruzadas las manos sobre el pecho, con la determinación de intentarlo una vez más, se ha sentado frente a la ventana y ha cantado hasta quedarse sin voz; la noche se hace eco de su desencuentro; hasta el parpadear de unas luces que se ven muy arriba, casi donde la atmósfera pierde su nombre, encierra la posible comparación de ese hecho -el brillo con parpadeo- con su alma cada día.

A veces se desata su ansia.

Quedarse dormido, de costado... para siempre.

Hoy que es un día cualquiera de un mes cualquiera en el cómputo de los hombres...

Esa, esa es la substancia. No hay otra. Aunque quisiera escalar el muro de los lamentos no podría substraerse a esa substancia que anida en él, que se cocina en él, a cada segundo, como una huella, fósil si quieres de tiempos que fueron, en todo caso, vividos.

¡Vamos! ¡Vamos, a las barricadas! Subamos por aquellas peñas y tomemos la posición. Sólo, recordad, son almas las que os esperan. ¡Matadlas! No dejéis ni una viva, que ardan como Fuegos de San Telmo en un océano del Septentrión. Porque yo vi la ardora en unas playas lusas una noche de agosto en la que aún creía en la amistad; porque sentí mi cuerpo fosfórico y llegué a pensar que la mano que me acariciaba era la que me cerraría los párpados por última vez.

La substancia contiene la esperanza. ¡Matadla! ¡Matadla!

Y vosotros, buenos machos, dormid con bragas de encaje, sentid en vuestros genitales la suavidad de la tela, acariciaos el periné como si fuera una suerte de coño que ha nacido bajo vuestros escrotos y gemid mientras os corréis pronunciando el nombre que supuso vuestra ruina.

Me quedé sin substancia. Habré de rellenarme. Hay todavía mucho que generar.

Amén.
 

Ensayo poético

Tags : Apuntes Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 18/03/2026 a las 20:14 | Comentarios {0}








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