Todo empezó a las seis menos veinte pasadas. El día, ya más largo, dura casi hasta las siete. La oscuridad, tan sólo iluminada por la lámpara del interior, deja entrever las ramas del árbol de nombre desconocido. Hoy hay muy poco viento y una suerte de cadencia mantiene en mi pecho un resto de aire. Más de cincuenta páginas han pasado. Todo tan antiguo, de cuando el siglo XII acababa de aparecer. Paisajes, Orense (reminiscencia del oro que en sus minas se atesoraba -de nuevo un deje de oro en el verbo-), Compostela y el Camino de Santiago. Hablo de ello porque sobre ello escribo y estudio. Saldrá la belleza. Estoy seguro.
Ventanas
Seriales
Carta a una desconocida
Cuaderno de Paris
El Brillante
El espejo
El viaje
Fragmentos sonoros
La mujer de las areolas doradas
La Solución
Listas
No fabularé
Perdido en la mudanza (lost in translation?)
Sobre la música
Sobre las creencias
Tríptico de los fantasmas
Velocidad de escape
¿De Isaac Alexander?
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