No aferrarse. No, no aferrarse.
Equivocarse. Una vez y otra.
Perdón por mis errores.
El rostro que se aleja.
Los silencios. Los...
Siento haber querido alterar...
Siento haber estado huido tantos años.
Tan escondido. Tan escindido.
La calma cuando llega se asemeja a la nieve.
No volveré a insistir.
Me callaré.
Ya estoy callado.
Y decirlo todo,
vaciarme entero
y quedarme tan sólo apariencia de cuerpo
sin venas ni nervios
ni gametos ni pulso.
No desear nada
ser piedra de río
brincando sobre el agua
para al fin, sin impulso,
hundirse hasta el lecho.
Como recuerdo
las ondas que se propagaron
y se hicieron anchas, más...
hasta ser nada.
Equivocarse. Una vez y otra.
Perdón por mis errores.
El rostro que se aleja.
Los silencios. Los...
Siento haber querido alterar...
Siento haber estado huido tantos años.
Tan escondido. Tan escindido.
La calma cuando llega se asemeja a la nieve.
No volveré a insistir.
Me callaré.
Ya estoy callado.
Y decirlo todo,
vaciarme entero
y quedarme tan sólo apariencia de cuerpo
sin venas ni nervios
ni gametos ni pulso.
No desear nada
ser piedra de río
brincando sobre el agua
para al fin, sin impulso,
hundirse hasta el lecho.
Como recuerdo
las ondas que se propagaron
y se hicieron anchas, más...
hasta ser nada.
Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 29/01/2011 a las 01:13
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