A Violeta en el invierno de 2000
Mira el día y juega
con un astro de la noche
y no esperes encontrar
en cada regla una confirmación
de tus temores;
sueña y camina y luego
vaga soñolienta por la tarde
mientras pateas la ciudad
a la búsqueda de un cuerpo que te aguante.
Y cuando el atardecer llegue
no pares los semáforos
ni alteres el particular pestañeo de las ventanas
ni atosigues con tu ira al vencido
ni parezcas alterada en lo más mínimo.
Con sencillez
acoge en tu seno la gran noche
y expulsa de ella a los fantasmas.
Así podrás dormir, amor,
un alma sin heridas.
Solaz de ser si al mirar el día
juegas con un astro de la noche.
con un astro de la noche
y no esperes encontrar
en cada regla una confirmación
de tus temores;
sueña y camina y luego
vaga soñolienta por la tarde
mientras pateas la ciudad
a la búsqueda de un cuerpo que te aguante.
Y cuando el atardecer llegue
no pares los semáforos
ni alteres el particular pestañeo de las ventanas
ni atosigues con tu ira al vencido
ni parezcas alterada en lo más mínimo.
Con sencillez
acoge en tu seno la gran noche
y expulsa de ella a los fantasmas.
Así podrás dormir, amor,
un alma sin heridas.
Solaz de ser si al mirar el día
juegas con un astro de la noche.
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