Hoy ha sido un día duro. Hoy he tenido que luchar contra el miedo. Hoy he tenido que recordar cuán hermoso es vivir, qué gran milagro, qué extraña fortuna. Hoy ha sido un día duro lleno de tropiezos. Hoy ha sido el fin y el principio. Hoy hay heridas que supuran. Hoy hay tormentas que se mantienen firmes en el horizonte, dispuestas a abalanzarse cuando sea necesario. Hoy hay más gritos. Hoy hay más desencanto. Hoy vi a Julia por última vez hace un año. La mujer más hermosa. La mujer más sabia. La mujer más honesta. Hoy no he mirado el cielo ni me ha importado la nieve que ya corona las montañas. Hoy apenas he alimentado mi cuerpo. Hoy me he sentido a punto para el infierno. Hoy ha sido muy largo como un camino recto cuyo horizonte diluye la calima en un temblor en todo semejante al pavor. Hoy ya es de noche. Y quizás el aroma de una sopa. O si no unos garbanzos guardados en la nevera. O los ojos de mi hija mirándome con confianza. O la mirada de mi mujer a punto de no amarme mientras me ama. O los ojos de su hijo que temblaban en su pierna. O la voz del amigo que mostraba la desolación por mis cuitas. O la voz de la amiga que urgía a estar tranquilo. Hoy ha sido un día duro. Hoy es siempre. Hoy es toda la vida. La vida ha sido dura. Mañana empieza todo.
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