¡Eh!

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/05/2010 a las 12:51

Un sentimiento que explota en la piel. Vagamente. Ciudad Juárez. Quintaesencia. El suave vaivén de la música de Henri Salvador. El francés como idioma fino. La muerte de las mujeres en Ciudad Juárez. 2666, Roberto Bolaño. El frío de este día de mayo. Lo triste que se vuelve la alegría cuando uno es triste. El pudor que da desear a una mujer. He visto tantos mares y tantas riveras. He podido abarcar los nueve números de un teléfono y no he querido. He seguido en el vaivén de las notas musicales y al mismo tiempo he visto a una mujer salir de la maquiladora y ser muerta de la forma más cruel imaginable. Ocurre. Ciudad Juárez ocurre todos los días.
Hay días en que hubiera querido ser ultrasocial (aunque lo sea como especie me siento más bien hosco) y unirme a un grupo voluntario y haberme llegado hasta Ciudad Juárez para ayudar en lo posible, si es que hay alguna ayuda que hacer ante la marea de la tortura, de la bestialidad, del sanguinario, del intocable. Sólo hay días en que lo quisiera. La mayoría estoy quieto ante el mundo, lo miro como se mira algo incomprensible.
Al menos existe el espejo y la maravilla del día en que todo es maravilloso. Estoy seguro de que lo volveré a sentir. Seré tonto un día. Seré ingenuo y sonreiré ante cualquier cosa y la felicidad será tan intensa que me echaré a llorar y la piel, la piel...
¿Se entiende?
Narrativa | Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 05/05/2010 a las 12:51 | {2}