Una férrea defensa de su vida

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 14/10/2026 a las 15:00

Pasaje del libro Inferencia -pag. 46-. Autora: Jacinta Osorio (1963-2020)



A veces el silencio se hace grande, tanto que la aparición de un sonido -el rugir de un coche que pasa, los arreglos en el nido hecho bajo las tejas por los arrendajos o un canto- lo agranda.
Desde ese silencio la mujer escribe:
 

¡Cómo se debate!
¡Lucha con ferocidad!
Si las aguas se calmaran
-agua como metáfora de purificación-
Se deshace -dice-.
Ni azucarillo llega a ser.

Conoce la debacle, su maldad.
¡Qué reacciones tan agresivas para un mundo
que es tan sólo tránsito para uno mucho mayor!

Desde su maldad ruega el perdón.
No tiene -lo reconoce-propósito de enmienda.
Tan sólo la generosidad de los ofendidos
encauzaría sus pasiones desbordadas.

Creedla si os dice que el abandono no empezó en ella.
Creedla si os reconoce que el rencor la habitó hasta hace nada.
Creedla si os confiesa que cuando entra en la Casa
siente una pesadumbre y una inseguridad viejísimas.
Su cuerpo, desgastado, apenas puede aguantar
las sensaciones que le invaden desde la infancia.

Que nunca se hayan querido
con ese amor que a veces nace
de provenir de un mismo origen,
es un lastre que a día de hoy carga.

No, ella tampoco os quiere.
Perdón os pide por ello y calma.
 
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