Sentencias

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/09/2009 a las 11:56


Sobre la catedral hay una cigüeña. Está haciendo un nido y mira hacia todos los lados como si esperara a alguien.

Giróvagos iban y volvían sobre sus pasos sin marearse nunca.

También un palomo se esconde bajo un coche.

El rastro del humo de un cigarrillo se quedó suspendido a la espera de que el sabueso de turno lo descubriera. Cuando ocurrió la estela del humo le llevó hasta el escenario del crimen.

La persiana no quiere subir por mucho que el hombre se empeñe en que suba hasta el final. El hombre tira de la correa y ésta, enfurecida, canta el Coro de los Esclavos.

Una hiena se ha puesto seria, ¡olé!

Las bailarinas, agarradas a la barra, se miraron de perfil su perfil. Estaban tan delgadas que el viento las traspasaba como los neutrinos atraviesan la tierra en su viaje a ninguna parte. La maestra ensaya un demi-plié y se parte la cadera.

El coro.

Levantisco el marinero miró el horizonte. La mar se había convertido en el mar. Quiso cantar para darse ánimos pero las olas le hicieron desistir. Rezó para encontrar la costa. Y la encontró.

En el salón de un olivar al que apodan de Castejón ensayan la lectura. Una vieja canción, algo sobre las mañanitas de abril. Ocurre así, lo juro, en el olivar al que llaman de Castejón.

El redoble dio fin e inicio en ese orden.

El pretérito imperfecto tiene enlazadas sus manos con la eternidad.

No, no voy a olvidarme del pretérito indefinido pariente de las madreselvas por parte de padre.

Atraída por la cálida voz de una mujer alemana viene por la montaña la manzana de Adán.

Peter Fox alegra si cliqueas sobre su nombre verde.
Narrativa | Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 03/09/2009 a las 11:56 | {0}