Son ya muchos los días extraños como si el calor desde mayo hubiera cocido mi cerebro a fuego lento y en ocasiones también a fuego rápido.
Los desastres parecen sucederse y nunca tuve tan presente el ensayo La doctrina del shock de Naomi Klein como en este verano atroz en el que el fuego y el agua arrasan con la vida en el Mediterráneo occidental.
Nunca como hasta ahora he valorado tanto el silencio. Nunca como hasta ahora he mirado el mundo que se abre ante mi ventana como un pequeño milagro que se ha dado en mi vida. Nunca como hasta ahora tanta melancolía.
Son ya muchos días con las manos heridas; incluso el sueño ha huido y esta mañana antes que de que la aurora despuntara, me he visto sentado en la cama.
La mañana huele a sol y avanza.