Queríamos que llegara el otoño y el otoño no llegaba y se suspendía el polen y creaba arabescos que nos enmudecían. Aturdido por el aire y las aguas; sometido a la profundidad de algo que entonces nombré ajuar, sentía que, por mucho que nadie pueda corroborarlo, la muerte es gratis. La noche tenía esto. La noche era el alma negra de la luz del mundo y a su sombra se entregaba y pensaba, ¡Viva el azar! y también, vieja poeta italianizante, exclamó, ¡Qué serias historias está viendo hoy!
Girovagia
Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/10/2026 a las 19:04Queríamos que llegara el otoño y el otoño no llegaba y se suspendía el polen y creaba arabescos que nos enmudecían. Aturdido por el aire y las aguas; sometido a la profundidad de algo que entonces nombré ajuar, sentía que, por mucho que nadie pueda corroborarlo, la muerte es gratis. La noche tenía esto. La noche era el alma negra de la luz del mundo y a su sombra se entregaba y pensaba, ¡Viva el azar! y también, vieja poeta italianizante, exclamó, ¡Qué serias historias está viendo hoy!