El gazpacho es una sopa fría. Con gazpacho nada serio parece poder ser comparado, La rodocrosita rosa con un tono semejante al del gazpacho... ¿no pierde de inmediato el color de la piedra su belleza, incluso la elegancia rococó de su nombre, al compararla con este bebible de verduras?
¿Y qué decir de sus rimas, gazpacho y bombacho; gazpacho y populacho; gazpacho y cacho; gazpacho y borracho; gazpacho y antedespacho; gazpacho y lapacho?
¿Cuántas veces la suerte de una palabra depende de su sonido? ¿Cuántas la vida de un hombre depende de su nombre? Y aún así, muchas veces ¡tantas veces! son ambiguos los sonidos. ¿Quién no ha conocido a un Torcuato sencillo y no retorcido? ¿Quién sabe si un triste Pérez no encubre bajo su humilde ser hijo de Pero a un fiero y melancólico Lancelot.
El gazpacho es una sopa fría.
Dentro de poco habrá un eclipse absoluto que podré ver completo desde el jardín de mi casa. ¡Qué serio el sonido eclipse! Con ese sonido bien que se puede escribir un melodrama de los que tanto gustan ahora, de ésos que tienen que empezar in media res.
El gazpacho es feliz. Nunca se olviden.