Embrión de oro

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/02/2026 a las 19:36


Me he hecho grande como la garganta y sé moler los granos que se me entreguen.
La noche ha dicho, ¡Basta! y se ha roto en alba.
Lirio-tigre
Costa-alta
Se han roto los cristales. Han gritado por las ventanas. Ya todo estaba hecho. Estaba hecho para siempre. Corrían años intermedios de un siglo más. Luego, condenados a repetirnos, volvieron a romperse cristales y se volvió a gritar por las ventanas abiertas a un mundo frío y púrpura.
No anduve muy lejos de mi casa.
Siempre he sido temeroso de mis dioses por eso me indigno cuando descubro en ellos purezas.
Me he hecho grande y nata.
Me interesa la ternura sin volverme blando como la maldad me interesa sin volverme malvado.
Pienso seguir nadando. Vuela la sangre por mis venas. Dejé de endurecer mis arterias. Quise que mi mente divagara. Pude describir el desmembramiento de Purusa antes ser escrito. No quise. Pude narrar la vida del Bautista antes de que cualquier nabib lo señalara. Tampoco quise. Pude rogar a la Magdalena que me arropara. Lo habría hecho. Estoy seguro. Tan sólo pude hablar con ella y con su amante, un tal Jesús de Nazareth, en la cima de una colina llamada Gólgota que tenía la forma de una inmensa calavera.
Porque la grieta se abre.
Porque el sulfuro huele.
Se acerca la nave. ¡Cómo se ciñe al viento su vela! Se acerca la nave. La que nos lleva al otro lado. La que nos deja dormidos.
 
Ensayo poético | Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 24/02/2026 a las 19:36 | {0}