De las religiones tristísimas

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 20/10/2026 a las 14:05


Hay religiones tristísimas. El antiguo jainismo -siglo VI aec.- es una canallada. Hay un momento en el que te dan ganas de vomitar tanto infinito y tanta reencarnación. O qué decir del afán de comerse a su propio dios de otras religiones, sin ir más lejos los católicos que se lo zampan todos los domingos en su liturgia y en ocasiones señaladas también se lo beben. ¡Qué es esa rueda del tiempo por la que navegamos sin saberlo, mónadas de un universo temporalmente incomprensible en el que nos vamos reencarnando víctimas del engaño y la apariencia sin ser conscientes de que en realidad formamos parte de una masa amorfa que ni tan siquiera tiene esencia ni ser! ¡Cuánto terror carga la especie a sus espaldas! y cómo en sus nuevas y racionales formas religiosas se llega al mismo abismo -la mecánica cuántica es un ejemplo- de incomprensibilidad, de incompletitud (Gödel).

¿Será la forma la líquida? ¿Un fluir sin detenerse en exceso? ¿saberse parte de una corriente inaprensible a la que puedes observar si tu devenir te otorga el don de percibir la corriente en la que fluyes?
¿Cómo no vamos a buscar la belleza? por mucha religión tristísima que nos asole.
 
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