Ciega

Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 12/02/2014 a las 20:02

Los renuevos.
Las millas (kilómetros desmesurados).
Ha dudado sobre cuándo era el momento ideal para limpiar los zapatos (ha pensado si quizá por la noche; ha pensado si se harán brillantes en la oscuridad).
Ha escuchado: la ciudad más bella del mundo en la voz joven de la hija.
Ha comido en un lugar íntimo y por la tarde, con la embriaguez del vino, ha ejercitado la más antigua de las pasiones.
Su cabello largo y rubio.
Los renuevos en el pequeño árbol de la calle (la que está oculta; la bonita).
Los ciclos.
Las presencias.
La esperanza camino de un taller de pintura de un más allá.
Cielo gris.
Demasiado gris.
Y aunque produzca un hondo pesar la certidumbre de vivir sólo para vivir.
¡Haber pensado!
¡Haber sido consciente del concepto amor!
O también los símbolos: la pintura en la caverna; el largo camino hasta el Norte; los primeros utensilios; la domesticación de la tierra; la oración; la espera; ¡qué aciago si después...!
Un día la visión del Cosmos será el vacío. Desde cualquier lugar en que el observador se encuentre.
¿Será un día? piensa.
¿Deseará un lama a su lado susurrándole al oído el camino hacia el siguiente bardo?
Apagó la luz de la mesilla y su padre se apagó.
La luz. La orilla. El renuevo. El ciclo. La milla.
Estuvo con él y acarició su falo con la dulzura de las antiguas bacantes y lo lamió con la paz en sus labios y dejó que su jugo jugará en sus dientes y lo limpió luego con una sonrisa.
Aún no había nevado.
Imagina el paisaje.
Cogiéndole por el talle.
Quizás a lo lejos (muy lejos, traídas por el viento) notas de piano en escala mixolidia.
Asia Menor.
Cuando Asia Menor tenía ciudades que generaban leyendas que generaban sagas de héroes y mortales que generaban historia... (ad infinitum)
Allí, entonces, por el talle.
Le mira los ojos.
La música llega.
También la barca con silueta de red.
Y siente en su corazón: Para morir, para morir...
Seguirá el arce su camino y también la tortuga a la que no alcanzaron los perros salvajes si antes éstos no fueron atacados por el tigre.
Seguirá el tigre.
O la secuoya Sherman.
No ha ido a despedirse. Ha ido a abrazarle. Quedarse quieta. Sentir sus sístoles y sus diástoles. Todo se genera en la sangre y su circuito cerrado de venas y arterias y pulmón que oxigena.
¡Benditos alveolos!
Lo que ya ha sido ¿permanece? ¿se puede recuperar la luz de ayer? ¿viajamos en este universo sin juicio? ¡Oh, dulce Vía Láctea, gracias por tu leche! ¡Oh, Andrómeda, fúndete despacio!
Encrema sus manos.
La niebla se ha apoderado...
Duermen hijos.
Cruje la madera a su paso.
Se tiende en la cama.
Acusa el cansancio.
El renuevo.
El orgasmo.
Miscelánea | Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 12/02/2014 a las 20:02 | {0}