¿Dónde estaba el campo? ¿Dónde? ¿Dónde?
¿Fue un hombre quien te pisó? ¿O fue una idea que vaga por los aires a fuerza de fuego y agua y viento y nieve y bruma y tornado?
¿Llegaste a nacer?
Yo sé que la aurora no tiene los dedos rosáceos.
Yo sé que a lo largo de los miles de años el pensamiento tuvo como sustrato la tristeza.
Sé que no viniste a este mundo para vivir conmigo tan sólo porque no nos vivimos
y aún así me pregunto -si quieres como pensamiento cósmico- si podré dar contigo por algún prado cuando llegue la próxima primavera.
Si así fuera, si te encontrara, pequeña flor amada, me sentaría a tu vera y con emoción vívida te contaría cómo han sido estos dos días.
¿Por cuál de los puntos cardinales he de empezar?
¿Hay alguna señal por la que pueda guiarme?
¿Será en un paisaje austral donde te halle o los leones marinos me señalarán el camino por el que llegar a ti?
La noche se está haciendo grande y parece la luna el filo de una hoz.
¿Te oculta la noche?
¿Te gustan las hoces?
¿Escuchas mi voz?
Saintpaulia ionantha