214.- Me dispongo a ti. Desde por la mañana. Las nubes ayudan. Sí, los sonidos del mundo asaltan. Yo también me preguntaría cómo suena la vibración del vacío, cómo suenan los bosones de Higgs. No dispongo de respuestas. Cuando idiota lo pensaba como si entendiera a Sócrates; hoy lo pienso desdichado por pensar yo tan idiota.
215.- Me tiene la marabunta. El esperpento se aloja en mi vida con el tono grotesco de los ecos en las cuevas. No querría decirlo peor. No voy a indagar.
216.- Me tiene agarrado vivir. El estro me invade y, pobre bacante, enloquezco, me meneo, me alivio, dejo de existir. Otra me invade.
217.- Ahora son las lluvias. El olor de la tierra húmeda que tiene su sustantivo y que no voy a buscar. Hacia allá voy también. Hacia ese encuentro de la pituitaria con su mundo. Bala la cabra sobre un campo naranja, bajo un cielo gris.